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Adiós Fidel
Enviado por Redacción el 1. Julio 2009 @ 11:54 En Cartas a Ofelia | Ningún comentario
Cultura/ Cartas a Ofelia
Cubamatinal/ París, 29 de junio de 2009.
Mi querida Ofelia,
Este es el tercer libro que leo del joven escritor cubano Alejandro Torreguitart Ruiz, los anteriores fueron: Cuba Particular-Sesso allAvana y La Marina del mio passato. Sobre ambos ya te escribí. Sin lugar a dudas, este escritor tiene dos grandes cualidades: talento y valentía. Como Wendy Guerra, Yoani Sánchez y Pedro Juan Gutiérrez, escribe sobre la vida cotidiana de los cubanos, desde la Isla del Dr. Castro.
La primera parte de Adiós Fidel, es autobiográfica. Se trata de un joven estudiante de letras de la Universidad de La Habana, llamado Alejandro (lleva el nombre de guerrillero del Coma-Andante en Jefe), escribe cuentos y novelas que sabe que las autoridades culturales del régimen no le publicarán jamás. Por tal motivo las hace llegar a Italia al esposo de una prima, al cual llama El Camaján, para que sean publicadas. Su vida transcurre entre los estudios universitarios (que no le apasionan), su escritura clandestina, tocar música con un combo en fiestas particulares u oficiales, cazar mulatas, cuyas enormes nalgas le fascinan y ganarse algunos fulas, paseado en su viejo sidecar a los turistas por las ruinas de La Habana.
El autor hace gala de sentido del humor cubano, sarcasmo e ironía, al burlarse de todo y de todos. En buen cubano se diría que no perdona ni a la madre que lo parió.
Escribe: una novela de Abel Prieto provoca el efecto de dos manzanillas. Haría dormir hasta a un caballo si éste supiera leer.
Los personajes de las jineteras Alina, cuyo chulo es un amigo músico del autor; Juliana (la que jinetea por placer y logra irse hacia los EE.UU. gracias al bombo) y María (la mujer de fuego), son extraordinarios. El chico cae en las redes de María, hasta que un día ella se cansa de él y parte a la búsqueda de nuevas aventuras. El muchacho nos dice a propósito de esas jóvenes: Esto es un huye huye. Se casan. Se separan. Regresan a Cuba. Y después se van de nuevo. La Maison es el clásico lugar de encuentros entre jineteras y ricachones a la caza de emociones pagadas. En la Maison se hacen desfiles de moda que casi siempre sirven de excusa para que los turistas escojan la chica que se llevarán a la cama.
La descripción de su apartamento en los altos del inmueble que se cae a pedazos de la panadería Toyo, donde vive el familión, es un pedazo antológico de la literatura sobre la Cuba actual: un abuelo comunista que a pesar de estar en fase terminal debido al cáncer, es el único que ve el noticiero y lee el Granma; Marcelo el chispa de tren, que toma alcohol puro con agua; Pepín, el único mulato de la familia; la tía Adys, quien colecciona las bodas, ni ella misma sabe cuántas veces se ha casado. Esta última tiene tres hijas: Isabel, la que se gana algunos dólares jineteando por las calles con extranjeros, a pesar de tener sólo quince años; Ana, que con sus catorce años ya es novia de un mexicano que le ha prometido convertirla en maniquí en México y, Lupe de trece años, que por el momento se distrae con las telenovelas, pero que pronto pensará en cómo fugarse de la isla.
El escritor afirma: “Si un joven mira a su alrededor, sólo ve desesperación. El padre médico, resuelve paseando a los turistas por La Habana y por fin, reinando sobre ese mundillo, la figura de la madre enfermera, madre cubana, comprensiva y buena consejera, que trata de paliar los problemas que provoca la promiscuidad de tanta gente en un espacio tan reducido y de inventar el desayuno, el almuerzo y la cena de cada día.
Las descripción de las aventuras amorosas de la Escuela al Campo, la historia de Pedro el pescador, el horror del fusilamiento de los tres muchachos que secuestraron la lanchita de Regla (Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac), el asesinato de Manuel Acosta en la estación de policías de Aguada de Pasajeros y la historia de Yoandra, heroína del barrio por haber castrado a su marido para salvar su honor, así como tantas otras, nos hacen recordar muchas algunas historias conocidas durante nuestra vida en Cuba.
En la segunda parte del libro, las burlas de Torreguitart a propósito de las Marchas del pueblo combatiente, la estatua de Jhon Lennon (a la cual ninguna paloma puede ensuciar, pues ya no hay, se las comieron todas), el Hasta siempre Comandante, convertido hoy día en Hasta cuando Comandante, Raúl Castro, alias el Speeedy González cubano, la libreta de abastecimientos, las guaguas, Vilma Espín Magnífica Heroína de la Patria, Miguel Barnet, Ricardo Alarcón ( el que cuando niño no iba a Varadero ni después tampoco podía ir a Tropicana), José Eduardo Dos Santos, Pérez Roque, Carlos Lage, Chávez (que recuerda al cerdito con la camisa roja creado por Walt Disney), el celebérrimo ¿Por qué no te callas? (Bravo Juan Carlos. Me has gustado mucho. Casi casi me vuelvo monárquico), Mariela Castro, Senel Paz, Abel Prieto, etc.
Al ir a tocar en un local donde habrá turistas, el chico dice a Paco: Basta que no aparezca como de costumbre el mojón italiano que pide Hasta siempre Comandante. Cualquier día le voy a reventar en la cabeza la batería a uno de estos comunistas que no saben ni pinga lo que es el comunismo
Para resumir, esta importante novela donde se pueden encontrar tantas pequeñas historias que al unirlas forman la gran historia colectiva de un pueblo en estos últimos años, son según las palabras del autor: La historia de una isla a la deriva y de un pasado perdido.
Sólo espero poder seguir leyendo las novelas de Torreguitart, pues su sentido del humor y al mismo tiempo la profundidad de sus análisis utilizando el sarcasmo y la ironía muy cubanos, hacen que él pueda entrar en el grupo de los grandes testigos de la época que le tocó vivir.
Te lo enviaré en cuanto me sea posible.
Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares,
Félix José Hernández.
Adiós Fidel. AllAvana senza un cazzo da fare.
Edizione Il Foglio 2008.
Litteratura Cubana Contemporanea.
Directores: Gordiano Lupi y William Navarrete.
Portada de Sacha Naspini
Traducción del español (Cuba): Gordiano Lupi.
195 páginas.
15 euros.
ISBN: 978-88-89079-65-2
Entrada impresa a partir de Cubamatinal: http://cubamatinal.es
URL del artículo: http://cubamatinal.es/2009/07/01/adios-fidel/
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