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Nostradamus en Salón de Provenza

Enviado por Redacción el 23. Agosto 2009 @ 09:40 En Cartas a Ofelia | Ningún comentario

Cartas a Ofelia/ Epistolario y crónicas de viajes

Tumba de Nostradamus

Cubamatinal/ París, 10 de agosto de 2009.

Mi querida Ofelia;

Nuestro recorrido por la  ciudad de Salon de Provence, fue tras las huellas del gran Nostradamus.
Desde la estación de trenes se debe pasar por unas diez manzanas de casas modernas para llegar al pequeño y encantador Centro Histórico.

Comenzamos por la Collégiale Saint-Laurent, iglesia (1344)  tan bien restaurada que parece construida con turrón de  Jijona. En la pared izquierda de la Capilla de la Virgen se encuentra la tumba de Nostradamus. Seguimos a la plaza frente a la Torre del Reloj, donde se encuentra la famosa Fontaine Mousse desde el siglo XVI, se trata de una fuente al centro de la cual crece un árbol cubierto de musgo. Después de pasar por debajo de la torre llegamos a la esquina de la casa de nuestro personaje, en la que hay un monumento contemporáneo dedicado a su memoria.

Michel de Nostradamus nació en Saint-Rémy de Provenza el 14 de diciembre de 1503, en medio de la agitación de una época de grandes conmociones e inquietudes. Fue un verdadero hombre del Renacimiento por su sed insaciable de conocimientos, lo que le impulsó a viajar en busca del saber.

Cuando era médico reputado se instaló en 1547 en Salón de Provenza, donde se casó con una viuda joven, Anne Ponsard, con la que tuvo seis hijos y vivió hasta su muerte en 1566 en esta casa que hoy nos acogió. Aquí escribió las « Centurias », que lo hicieron célebre en 1555 y Catalina de Medicis le hizo el honor de visitarlo en 1564. Hoy, la «Casa de Nostradamus» nos invita a seguir el recorrido iniciático que hizo Michel de Nostradamus, el mago de Salón de Provenza.

Monumento a Nostradamus

En el vestíbulo de  la casa museo nos atendió una señora muy amable. Nos dio a escoger entre una decena de idiomas, lógicamente escogimos el español. Esperamos a que pasara un grupo de ingleses y 12 minutos después nos tocó a nosotros. Cuando entras en cada sala, según el recorrido que te explico más abajo, te encuentras con una escena en la que varias figuras de cera conversan durante algunos minutos. Al finalizar el diálogo, se apaga la luz y una voz te invita a pasar a la sala siguiente.

El recorrido fue el siguiente:

1-La niñez. (Primero piso, primera sala):

El médico Jean de Sint-Remy explica a su biznieto Michel el ciclo de la naturaleza, de las estaciones, de las estrellas, de la vida y de la muerte, el ciclo de las guerras y de las querellas religiosas y el interminable periplo del pueblo judío, del que era originario.

Heredero de la sabiduría oriental, le revela el conocimiento de la Cábala hebraica, en el paisaje mágico de Saint-Rémy de Provenza que marcará la obra de Nostradamus.

 2-La peste. (Primero piso, segunda sala):

Cuando llegó la peste a Provenza en 1348, los hombres creyeron llegado el tiempo del Apocalipsis y vivieron el final de la Edad Media como una gigantesca danza macabra a la espera del juicio final. El joven Nostradamus, perseguido por la progresión de la espantosa plaga, comprendió que la agonía que invadía el mundo era demasiado larga para no ser sino el signo de la cólera divina, y adivinó que de estas tristes cenizas renacería el Fénix: el Renacimiento del hombre y de su voluntad de existir, del que las obras esotéricas de un Bosco o de un Durero son el reflejo.

3- La Universidad. (Segundo piso, primera sala):

Después de obtener en Aviñón su titulo de « Maestro en Artes » y de viajar durante ocho años especializándose en el estudio de las plantas medicinales (o simples) siguiendo a Rabelais y otros eruditos, Nostradamus estudió medicina en Montpellier, universidad famosa por haber heredado el saber de los grandes maestros árabes llegados de España con las obras de Platón, Aristóteles, Avicena e Hipócrates. En efecto, el occidente extraviado en las guerras, las enfermedades y la crisis religiosa, buscaba su destino en el estudio de los textos antiguos, la invención de nuevas máquinas y la conquista de nuevos continentes.

4-El Humanismo. (Segundo piso, segunda sala):

Nostradamus se encontró en Agen con Escaligero, célebre ciceroniano, cuando este último inició una controversia con Erasmo, al que consideraba demasiado alejado del conformismo de los autores antiguos. Desgraciadamente perseguido por la Santa Inquisición, deberá alejarse rápidamente de esta ciudad y dejar a su joven esposa y sus dos hijos, los  que morirán durante la epidemia. Como había llegado el tiempo de los primeros mártires del Renacimiento, de los librepensadores, hombres como Etienne Dolet y Miguel Servet, fueron condenados a la hoguera, tanto por los católicos como por los reformadores. En este contexto, Margarita de Navarra hizo de su corte un oasis de paz para los humanistas, donde se desarrollaron las sociedades secretas.

5-El eje del conocimiento. (Arriba de la escalera)

La Edad Media se construyó en torno a una visión esotérica y mágica del mundo. Con la ayuda de la imprenta, el Renacimiento se abrió gracias al apoyo matemático aplicable a cualquier ciencia y particularmente a la arquitectura, en la que « toda medida deriva del cuerpo humano, resumen y microcosmos del universo creado por Dios ». El recorrido iniciático de Nostradamus lo eleva hasta el saber universal, como la escalera transparente de la Ciudad Celeste, puesto que la belleza terrenal que invita a la superación, no es sino el primer grado de la escala.

Su divisa era: Soli Deo (Al Dios uno)

6-El gabinete de trabajo. (Tercero piso, primera sala)

Ya instalado en su casa de Salón de Crau, como se decía en aquella época, Nostradamus redactó la primera de las Centurias. Sus útiles de trabajo son el astrolabio, los instrumentos de medicina y de farmacia y sobre todo une rica biblioteca. El espíritu universal de Nostradamus se preocupaba tanto de Teología, de Filosofía y de Medicina, como de Esoterismo. Y si bien profundizaba su saber en los libros, leía la unidad del mundo en los astros.

 7- El Gran Calendario. (Tercero piso, segunda sala)

Nostradamus verificaba en el cielo el desarrollo de la aventura humana. Observaba el juego de los 5 planetas y de las 2 grandes luminarias que pasaban por el plano de la elíptica al visitar las 12 constelaciones que componen el Zodíaco.

Contemplaba las figuras geométricas creadas por estos planetas y deducía como por medio de las leyes de las oposiciones y complementariedades, los dioses que regían estos planetas originaban nuestros males y beneficios.
8- Las Centurias.

Las 10 Centurias están escritas a lo largo de las paredes.
9- La sombra de Catalina. (Segundo piso)

La llegada de Catalina de Medicis y Carlos IX a Salón de Provenza, el 17 de octubre de 1564, con toda la corte, marcó definitivamente la carrera de Nostradamus y la memoria de los hombres. Los consejos que diera el astrólogo a Catalina, reina de Francia, le ayudaron a mantener la unidad del reino de las tempestades que atravesaba. El joven rey Carlos IX, nombró a Nostradamus consejero y médico de cabecera del rey, en recuerdo de la estima que por él tenía su padre.

10- La herencia. (Primer piso)

Además de sus almanaques, Nostradamus nos legó 4 obras fundamentales : en medicina, la paráfrasis de Galeno, en farmacia, el tratado sobre los maquillajes y confituras, en esoterismo, los jeroglíficos de Orus Apollo (manuscrito), en profecías, las Centurias (primera edición 1555). Comparable a los 5 cuerpos perfectos según Platón, la obra de Nostradamus es completa, viva, eternamente contemporánea, enigma presente en todos los giros de nuestra historia.

NOSTRA DAMUS: Damos cuanto tenemos, es decir, transmitimos nuestro saber.

Seguimos a visitar la Plaza el Ayuntamiento (1655) y el Museo Grévin de Provence. El cual se visita al igual que  el anterior. Numerosas figuras de cera a lo largo de  16 salas, narran la historia y las leyendas de la Provenza desde hace  27 siglos. Allí me enteré que Santa Marta había llegado como balsera a la Camargue.

Cincuenta minutos después, estábamos sentados en una cafetería de la Gare Saint Charles, la estación de ferrocarriles de Marsella, satisfechos del bello paseo que habíamos hecho por la ciudad a la que Nostradamus dio la celebridad internacional. De pronto llegaron dos jóvenes con look de gamberros norteafricanos y comenzaron a amenazar a un muchacho francés que estaba sentado en la mesa junto a la nuestra. Yo me hice el que no había visto nada y me dirigí a una pareja de policías que se encontraba a solo unos metros. Cuando los dos delincuentones se percataron de lo que hice, me insultaron en árabe (no sé que me habrán dicho) y se lanzaron a correr. El joven galo me dio las gracias. Pero después mi esposa temía salir a pie de la estación que se encontraba sólo a unas ocho manzanas del hotel, por lo cual tomamos un taxi, que lógicamente nos estafó, al dar una enorme vuelta por el barrio en lugar de bajar por la avenida y doblar a la izquierda. Pero bueno, son daños colaterales, como se dice en nuestros días.
Un gran abrazo desde la Vieja Europa,

Félix José Hernández.


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