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Bolonia

Enviado por Redacción el 2. Septiembre 2009 @ 12:23 En Cartas a Ofelia | Ningún comentario

Cartas a Ofelia/ Crónicas de viaje

Bologna I

Cubamatinal/ París, 3 de agosto de 2009.

Mi querida Ofelia,

El 18 de julio tomamos un vuelo de la Air France rumbo a la itálica Bolonia. Cuando ya el avión se disponía a despegar-con una hora de atraso-, el piloto nos advirtió de que regresaríamos al aparcamiento, pues una puerta no cerraba bien, unos minutos después nos percatamos de que el avión de nuevo regresaba a la pista de despegue. Se escuchó la voz del piloto que nos comunicó “logramos cerrar la puerta”, vamos a despegar. Ya en el aire de nuevo se dirigió a nosotros: “como no tenemos agua caliente, no les podemos ofrecer café, chocolate o té, sólo agua fresca y un cruasán. Y así fue.

En los asientos de la fila delante de la nuestra venían cuatro italianos que se contaban las numerosas aventuras amorosas que habían tenido en Cuba. Habían tomado el avión en La Habana con 24 horas de atraso y en París habían cambiado de avión rumbo a Bolonia. No quise entrometerme en la conversación, pues es ya generalizado este tipo de conversaciones de todos estos europeos que van a Cuba por el turismo sexual.

Como ya te escribí en la reseña de la novela “Las gafas de Oro », estuvimos hospedados ocho días en el cómodo Hotel Novotel Bologna Fiera. Al dirigirnos cada mañana a tomar el autobús para ir hacia el centro de la ciudad, nos encontrábamos con grupos de prostitutas muy jóvenes de Europa del Este, frente a la entrada de la Feria, en estos momentos cerrada. Cada día eran chicas diferentes.

La primera tarde la dedicamos a caminar por el centro, desde la Piazza VIII Agosto, donde tenía lugar un enorme mercado de pacotillas. Está situado frente al Parco della Montagnola, el cual hogaño es zona peligrosa debido al tráfico de droga. No pudimos recorrerlo, aunque habíamos leído que era un lugar muy agradable.

Bajamos por la Via dell’Independenza, calle de tiendas y de portales cubiertos a ambos lados, lo que nos recordó  las habaneras: Belascoaín, Galiano, Infanta, Reina, etc. Frente a un agradable café se alza el monumento a Garibaldi.

La ciudad tiene 37 kilómetros de portales cubiertos. Sus inmuebles están cubiertos por ladrillos de color rojo, como sus tejas. Ciudad universitaria por excelencia, posee junto a París, la universidad más antigua de Europa. En Bolonia nació el que sería el papa Gregorio XIII, autor del celebérrimo calendario. Fue en la Basílica de San Petronio en 1530, después de la victoria contra Francisco I en  Pavía y del saqueo de Roma, donde Carlos V obligó al papa Clemente VII a coronarlo emperador y rey de Italia.

Llegamos a la bella Piazza della Fontana del Nettuno. Fue construida en mármol y bronce por el escultor flamenco Giambologna, en el siglo XVI. Se le considera el símbolo del poder papal, pues al igual que Neptuno domina las aguas, el Papa domina al mundo. A los pies del dios mitológico se encuentran cuatro sirenas que se sostienen los senos con las manos, desde los cuales salen chorros de agua. Ellas representan los ríos de los continentes conocidos en aquella época: el Ganges, el Nilo, el Danubio y el Amazonas.

El Palazzo del Re Enzo fue llamado así  por haber sido la prisión del hijo del emperador Federico II, derrotado por los Boloñeses en la batalla de Fossalta (1249). Nos fue imposible entrar pues se puede hacer sólo en ocasión de exposiciones. En sus portales habían grupos de marginales y de inmigrantes pobres del este europeo.

La espectacular Piazza Maggiore comunica con la anterior. Alrededor de ella se alzan La Basílica de San Petronio, el Palazzo dei Notai, el Palazzo d’Accursio, el Palazo del Podesta y el Palazzo dei Banchi.

El Palazzo dei Banchi  fue proyectado por Vignola, se remonta a la segunda mitad del siglo XVI. Su nombre viene de la presencia antiguamente de los “bancos” de los cambistas.

El Palazzo dei  Notai era la sede de la antigua y potente corporación de los notarios, identificada en el escudo de la fachada. Se compone de dos partes: la primera, hacia la iglesia, fue edificada por Antonio di Vincenzo en el siglo XIV, la segunda por B. Fioravanti (siglo XV).

La Basùilica de San Petronio fue edificada a partir del 1390 por el arquitecto Antonio di Vincenzo. Los trabajos se prolongaron hasta el siglo XVII. En el exterior, la fachada es en mármol y ladrillos y el portal central fue esculpido por Jacopo della Quercia. En el inte­rior, la luminosidad de la iglesia se debe a la orientación de Norte a Sur. El meridiano de 67 metros, es  el más largo en un lugar cubierto, fue construido por el geógrafo Gian Domenico Cassini en el siglo XVII. Entre las capil­las, resalta la cuarta a la izquierda (Bolognini) que conserva frescos de Giovanni da Módena (XV siglo). El pintor representó a la izquierda el Infierno, el Paraíso y la Coronación de la Virgen; a la derecha el viaje de los Reyes Magos. En las otras capillas, entre otras,  hay obras de Lorenzo Costa, Francesco Francia, Parmigianino y la tumba de Elisa Bonaparte.

El Palazzo d’Accursio es el actual Ayuntamiento de la ciudad. Pudimos asistir a dos bodas. En el patio central los novios y sus comitivas hacen cola, algo muy parecido a lo que sucede en el Palacio de los Matrimonios del Prado habanero. El palacio consta de dos núcleos distintos: el de la izquierda, más antiguo, fue en el siglo XII, la sede de la familia Accursio (de la cual el edificio entero tomó el nombre). La torre del reloj fue construida en la segunda mitad del siglo XV, la misma época de la realización de la Virgen con el Niño en terracota por Nicolá dell’Arca sobre la fachada. La parte de la derecha, gótica, es del siglo XVI. Él edificó también la entrada triunfal, cuya parte superior hospeda la estatua de Gregorio XIII (Boncompagni), el autor de la reforma del calendario. El palacio actual  fue desde el siglo XVI hasta el XIX, la sede del legado papal. En el interior, recorriendo a lo largo de la rampa, quizás atribuible a Donato Bramante, se puede visitar la Capilla y la Sala Farnese, la Sala Ercole y la Sala del Concejo Municipal. En el segundo piso hay dos importantes museos de arte. Uno es el Museo Morandi, que comprende aproxi­madamente 200 obras que cubren toda la carrera del artista, desde la juventud hasta la madurez (acuarelas, aguafuertes, diseños y una reconstrucción del taller del artista). En el otro están las Colecciones Municipales de Arte que incluyen obras procedentes de colecciones privadas (Palagi, Pepoli) colocadas en las salas del ex apar­tamento de los cardinales legados y en las salas Rusconi. Entre otras, obras boloñeses del siglo XIV, así como de Tintoretto y de los Carracci.

De vuelta a la Piazza Nettuno entramos en la ex Sala Borsa - antigua Bolsa del Comercio-, centro de la nueva biblioteca municipal. En el interior, el suelo de cristal deja entrever restos arqueológicos que se pueden datar entre el siglo II antes de Cristo y el siglo XVI después de Cristo (entre los cuales una basílica romana). En la pared que da a  la plaza hay cientos de placas de esmalte con las fotos y los nombres de los boloñeses que cayeron luchando en sus calles contra los nazis y los fascistas durante la Segunda Guerra Mundial.

Estuvimos en el famosos café Tamburini y la no menos célebre dulcería Atti & Figli, ambas en la misma cuadra de la calle Caprarie. Algo digno de ver y saborear. Muy curioso fue ver en la esquina, junto al modesto monumento al Padre Marella, el padre de los pobres, a un monje sentado en una silla de tijeras, con un gorro en las manos, que se había quedado dormido mientras pedía limosnas para ayudar a los pobres.

Bologna II

En la Piazza di Porta Ravegnana se alzan las dos torres símbolos de la ciudad que en la Edad media contaba unas cien torres y casa-torres. La con­strucción de la Garisenda fue empezada hacia el 1120 pero fue pronto abandonada por la improvisa inclinación del terreno. Fue entonces iniciada la construcción de la torre Asinelli, así Ilamada en honor de la familia propietaria. Con una altitud de 97 metros (498 escalones), junto a la Garisenda (47metros) está en constante observación. Después de salir de la Librería Feltrinelli, en donde compramos unos libros de cuentos para nuestro nieto, nos sentamos en un banco frente a las torres. Aparecieron tres pícaros (no eran italianos, ya que parecían étnicamente de Paquistán o la India). Uno se sentó al lado de mí mientras los otros dos nos tomaban fotos, después vino otro y se sentó al lado de mi esposa. El tercero siguió sacando fotos. Me levanté a protestar y le pregunté con qué derecho hacía eso. Inmediatamente me rodearon los tres, uno me puso la cámara en la cara mientras me decía que no había hecho ninguna foto. Mi esposa me agarró por un brazo mientras que yo los amenazaba con la policía. Es la nueva técnica para hacer una cama a los turistas y poder robarles en pleno centro histórico de la ciudad.

A un costado de las torres se encuentra el Palazzo Mercanzia, dicho también Loggia dei Mercanti. Fue construido por Antonio di Vincenzo en 1384 en ladrillo cocido y en mármol en las bíforas y el baldaquino. En estilo gótico, se caracteriza por dos arcos a sexto agudo y, arriba, por un largo friso con los escudos de las artes de la ciudad. Destruido por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido reconstruido tal y como era.

La Abbazia di Santo Stefano es en realidad  un complejo de iglesias conocido como “Santa Jerusalén”, ya que recuerda la Pasión de Jesús. La componen la  iglesia de los Santos Vitale y Agrícola, así Ilamada porque originariamente conservó las reliquias de los primeros mártires boloñeses encontradas en el siglo IV después de Cristo; la iglesia del Santo Sepulcro y la iglesia del Crucifijo o de San Juan Bautista. En esta última, como también en el Patio de Pilato, se siente  la presencia de los Longobardos que de ésta hicieron su propia iglesia. En el interior, hay un bello claustro benedictino del siglo XI, por donde se pasa a la iglesia de la Trinidad y al Museo de Santo Stefano.

El Palazzo dell ‘Archiginnasio fue sede de la Universidad de Bolonia desde el siglo XVI hasta  la Ilegada de Napoleón en el 1803, que la transfirió al Palazzo Poggi  y que transformó el Archiginnasio en la biblioteca municipal. El palacio fue con­struido por el arquitecto Francesco Terribilia. En el interior está el Teatro Anatómico (siglo XVII), en madera de abetos y cedros, que fue sede de los experimen­tos de disecación de los cadáveres de la facultad de medicina.

Yendo hacia la Pinacoteca Nazionale, nos encontramos con un gran cartel en una de las ventanas de un  teatro, que protestaba contra la reducción de las ayudas del Estado a la cultura. La traducción es la siguiente:

“La verdadera tierra de los bárbaros no es la que nunca ha conocido el arte, sino la que  sembrada de obras de arte, no sabe apreciarlas ni conservarlas”.

Entramos a visitar la bella iglesia de San Giacomo Maggiore y al Oratorio di Santa Cecilia, éste último posee un pequeño claustro del siglo XIII que es una joya.

La Pinacoteca Nazionale posee una gran riqueza de obras de arte de los siglos XIII al XVIII. Sobre todo numerosos cuadros del gran Guido Reni. Estaba tan fascinado mirando a uno de ellos que me di un “mameyazo” con una puerta. Inmediatamente la vigilante de la sala fue a buscar una bolsa de gel helado y me lo puso en la frente. Me atendió como si fuera una enfermera. Cuando se lo fui a devolver al cabo de unos diez minutos me dijo que lo conservara mientras recorría el museo y se lo devolviera sólo cuando me fuera a ir. ¡Qué amabilidad!

En una pared de la Escuela de Bellas Artes hay un gran fresco donde aparecen numerosas personas que tuvieron un papel  importante en la historia de América Latina, entre ellos:

Simón Bolívar, Sandino, Tupac Amaru, Salvador Allende, Ché Guevara, Fidel Castro y José Martí. Lo curioso es que a Martí le pintaron los cabellos de azul y el bigote de verde. ¿Por qué sería?

Fresco latinoamericano

Me falta contarte lo que se refiere al Santuario de la Madonna di Luca. Lo haré en mi próxima carta.

Fuimos al servicio de información de la estación de trenes para conocer los horarios de los trenes hacia Ferrara y Módena. Nos encontramos frente a un señor obeso sentado junto a un mostrador muy bajo que se molestó, pues según él le hice dos preguntas y era podía dar sólo una respuesta por persona. Me acordé de mi Cuba: ¡toca una sola respuesta por persona!

Al final de cada tarde pasábamos un buen rato en la piscina del hotel hasta el crepúsculo, antes de subir a la habitación para prepararnos para ir a cenar deliciosamente, en éso Bolonia es famosa.
Un gran abrazo desde la Ciudad Luz,

Félix José Hernández.


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