- Cubamatinal - http://cubamatinal.es -
Saber cuándo parar en Afganistán
Enviado por Redacción el 2. Septiembre 2009 @ 12:24 En Internacionales | Ningún comentario
Internacionales/ Afganistán

Cubamatinal/ El historiador militar Max Hastings dice que Kabul sólo controla un tercio del país. Como la cantidad de tropas aliadas necesarias para proteger a la población afgana a nivel nacional es un número imposible de contemplar, quizás la solución pase por reducir las tropas y cambiar completamente la estrategia.
Por George Will
Washington, 31 de agosto/ The Washington Post/ “Ayer”, reza el correo electrónico de Allen, un Marine destacado en Afganistán, “Doné sangre porque un Marine, mientras estaba de patrulla, pisó el detonador (de una mina) y perdió ambas piernas”. Después “fue ingresado otro Marine con una herida de bala en la cabeza. Ambos fallecieron esta mañana.”
“Siento el drama”, escribe Allen, un entusiasta soldado de infantería dispuesto a morir “para que cada uno de vosotros podáis envejecer”. Dice: “Yo he puesto todo en manos de Dios”. Y: “Semper Fidelis”.
Allen y otros entre lo mejor de los Estados Unidos también están en manos de Washington. Esta ciudad debe de tener fe en ellos invirtiendo rápidamente el rumbo de la participación estadounidense en Afganistán, donde, según el comandante neerlandés de las fuerzas de la coalición en una provincia del sur, recorrer la región “es como recorrer el Antiguo Testamento.”
La estrategia estadounidense - protección de la población - requiere de un número progresivamente mayor de efectivos, al tiempo que los estadounidenses están progresivamente más impacientes con “el deterioro” de las condiciones (explica el Almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto). La guerra ya es casi un 50 por ciento más longeva que la implicación norteamericana en las dos guerras mundiales juntas, y el apoyo de la OTAN es vacilante y a menudo ridículo.
La estrategia norteamericana consiste en “sanear, conservar y construir”. ¿Barrer? Las fuerzas de los talibanes pueden evaporarse y luego volver, seguras de que los efectivos estadounidenses serán siempre demasiado escasos para conservar los avances. De ahí que la construcción de la identidad nacional sería imposible incluso si supiéramos cómo, e incluso si Afganistán no fuera el segundo peor lugar para intentarlo: la Brookings Institution enumera a Somalia como la única nación con un estado más débil.
El historiador militar Max Hastings dice que Kabul sólo controla un tercio del país - “control” es un concepto elástico - y “‘nuestros’ afganos pueden resultar no ser más viables de lo que lo fueron ‘nuestros’ vietnamitas, el régimen de Saigón”. Apenas 4.000 Marines disputan el control de la provincia de Helmand, que tiene el tamaño de Virginia Occidental. El New York Times cita a un oficial destacado en Helmand diciendo que sólo cuenta con “agentes de policía que roban y un pequeño grupo de soldados afganos que dicen que están aquí ‘de vacaciones’”.
Los 23.000 millones de dólares del PIB de Afganistán suponen un volumen comparable al de Boise, Idaho. La doctrina de la contrainsurgencia enseña, no muy amablemente, que el desarrollo depende de la seguridad, y que la seguridad depende del desarrollo. Tres cuartas partes de la producción de dormidera de opio de Afganistán provienen de Helmand. En lo que debería llamarse Operación Sísifo, los funcionarios norteamericanos instan a los agricultores a sembrar otros cultivos. ¿Escarola, tal vez?
A pesar de que la violencia estalló en todo el país después de, y en parte gracias a tres comicios electorales, las recientes elecciones en Afganistán se consideran “cruciales”. ¿Para qué? Concurrieron, se fueron, no alteraron los fundamentos, todos los cuales militan contra el “éxito” americano, signifique lo que eso signifique. ¿Creación de un gobierno central efectivo? Afganistán nunca ha tenido uno. El embajador estadounidense Karl Eikenberry espera una “renovación de la confianza” del pueblo afgano en el gobierno, pero The Economist describe al gobierno del Presidente Hamid Karzai - su compañero de lista a la vicepresidencia es un traficante de drogas - como “tan inepto, corrupto y rapaz” que a veces la gente desea la restauración de los señores de la guerra, “que eran menos corruptos y menos brutales que los del ramo de Karzai.”
El Almirante Mullen habla de combatir “la cultura de pobreza” de Afganistán. Pero eso llevó décadas tan sólo dentro de unos pocos kilómetros cuadrados del sur del Bronx. El General Stanley McChrystal, comandante estadounidense en Afganistán, cree que los programas de empleo y los servicios públicos a nivel local pueden persuadir a muchos “guerrilleros accidentales” de abandonar a los talibanes. Pero antes de iniciar el New Deal 2.0 en Afganistán, la administración Obama debería preguntarse: si las fuerzas estadounidenses están destacadas para evitar el restablecimiento de bases de al-Qaeda - evidentemente no las hay ya - ¿no habría de haber invasiones de construcción de la identidad nacional en Somalia, Yemen y otros vacíos de soberanía?
El número de efectivos estadounidenses se está incrementando de 21.000 a 68.000, lo que eleva el total de la coalición a 110.000 efectivos. Cerca de 9.000 son de Gran Bretaña, donde el apoyo a la guerra está disminuyendo. La teoría de la contrainsurgencia indica en lo referente al tiempo y la relación de efectivos necesarios para proteger a la población que, a nivel nacional, Afganistán necesita cientos de miles de tropas de la coalición, tal vez durante una década o más. Eso es inconcebible.
De manera que en su lugar, el número de efectivos debería reducirse para cumplir una política integralmente revisada: Estados Unidos debe hacer sólo lo que se pueda hacer desde la costa, usando Inteligencia, aviones no tripulados, misiles de crucero, ataques aéreos y unidades de las fuerzas especiales pequeñas y contundentes, concentrándose a lo largo de los 2.400 kilómetros de porosa frontera con Pakistán, el país que importa realmente.
El genio, decía De Gaulle recordando la decisión de Bismarck de detener a las fuerzas alemanas a las puertas de París en 1870, a veces consiste en saber cuándo parar. El genio no está obligado a reconocer que en Afganistán, cuándo significa ahora mismo, antes de que más valor americano, como el de Allen, se pierda.
Entrada impresa a partir de Cubamatinal: http://cubamatinal.es
URL del artículo: http://cubamatinal.es/2009/09/02/saber-cuando-parar-en-afganistan/
Haga clic aquí para imprimir.