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China motoriza a Cuba

Enviado por Redacción el 12. Octubre 2009 @ 11:46 En Economía | 1 comentario

Economía/ Transporte terrestre

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Cubamatinal/ Cuba anda despacio. Todo aquí, salvo los rumores, llega tarde: las personas, las cosas y muchas decisiones. Las carencias en el transporte lastran la economía y la vida. Menos mal que el Gobierno de Raúl Castro tiene amigos que le empujan un poco. China es el más potente y veloz de todos, hasta el punto de haberse convertido en principal fuerza motriz del país caribeño: empezó vendiéndole unas decenas de máquinas y hoy le está dotando de una flamante flota de autobuses, renovando su parque de coches oficiales y de policía, sustituyendo sus vetustos trenes y modernizando parte de sus vehículos militares.

 Por Fernando García

La Habana, 11 de octubre/ La Vanguardia/ Será por simpatía entre gobiernos, por afinidad ideológica o por sus pactos políticos y comerciales. El caso es que la rapidez e intensidad con que la industria china de automoción está entrando en Cuba no guarda una relación proporcional con su pujanza en el resto de Latinoamérica ni mucho menos con la atrofiada capacidad financiera de la propia isla.

Frente a unas pocas decenas de guaguas importadas por países mucho como Colombia o Chile, Cuba contrató en 2006 la compra de 8.000 autobuses urbanos e interurbanos de la firma Yutong, de los que algunos millares circulan ya por la isla. En La Habana, el modelo articulado sustituyó a ese curioso invento llamado “camello” –dos cuerpos de autobús ensamblados y arrastrados por un camión– en el que los capiotalinos se apretujaban a diario. La expansión es tal que mucho habaneros ya no dicen guagua” sino “yutón”.

Más reciente pero no menos impactante que la invasión de autobuses chinos es la irrupción de sus automóviles Geely CK como alternativa a los viejos Lada de los tiempos de la URSS, en el caso de los coches patrulla de la Policía y los vehículos oficiales de ministros y altos cargos. Ya se ha reportado la entrega de 1.500 unidades del CK, que tiene diseño de Daewoo y motor Toyota.

A diferencia del rígido e incómodo pero durísimo Lada, el estiloso carro oriental lleva aire acondicionado y dirección asistida, prestaciones que pueden conmover al más nostálgico de los alrededor de 100.000 usuarios cubanos del coche ruso. Con todo, el cambio será lento. Son muchos años con el Lada a cuestas, a veces literalmente; el salto a ese y otros utilitarios chinos que poco a poco van entrando en el país caribeño, como el Chery QQ, tiene fuertes connotaciones culturales, simbólicas y hasta políticas.

El poderoso amigo y segundo socio comercial de Cuba –por detrás de Venezuela– también ha tomado las vías férreas de la isla. El Gobierno de Castro le ha comprado a los chinos un centenar de locomotoras, de las que once llegaron el año pasado y otras 60 están a punto de desembarcar. La operación es crucial, pues urge sustituir los trenes que los norteamericanos trajeron aquí en los años cuarenta y no han podido repararse en condiciones por culpa del embargo. De aquellas locomotoras, 32 están inservibles y otras 48 van tirando con repuestos e inventos a la cubana.

Cientos de camiones de carga, transportes agrícolas y vehículos militares completan el empujón chino a Cuba. Eso en tierra, ya que hace sólo un mes Pekín concedió a su pequeño socio un préstamo de 260 millones de dólares destinados a la compra de 10 buques para transporte de cereales.

La invasión alcanza al minúsculo mercado privado, sobre todo a través de los coquetos ciclomotores eléctricos que empezaron a importarse al lejano país hace año y medio.

Quienes se preguntaban a qué venían tantas visitas oficiales como las que los líderes caribeños y orientales vienen haciéndose y devolviéndose desde hace un par de años tienen parte de la respuesta ahí: en las calzadas, carreteras, vías férreas y hasta las costas de la isla socialista.


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