- Cubamatinal - http://cubamatinal.es -

¿La espera interminable o el infierno? II

Enviado por Redacción el 28. Octubre 2009 @ 23:58 En Cuba | Ningún comentario

Cuba/ ¿En qué se convirtieron las promesas?

cubaespera.jpg

Cubamatinal/ Años más tarde, le llegó el momento de escoger la carrera universitaria con la que iba a cooperar a construir el socialismo. Sin pensarlo mucho, se vio en Tashkent, Dresden o Bratislava. Allí estudió especialidades desconocidas en su islita: Física Nuclear, SAD-PT, Sidero Metalúrgica, Lengua y Literatura Húngara o Marxismo- Leninismo. Los menos afortunados fueron a cortar árboles en Siberia Oriental a 45º bajo cero, pero aún así, viajaron al futuro.

Por Paulino Alfonso

La Habana, 27 de octubre /PD/ Los que se quedaron, invadían las escuelas de ingeniería y sólo unos pocos atrevidos o hijos de papá, hacían estudios sociales. Otros, al verse con pocas perspectivas, escogieron la carrera militar. El que no alcanzaba estas, tenía que estudiar Pedagogía, con vocación o no. Pero todos vibraban de entusiasmo, pues como decía el hoy achacoso y anciano Líder, con todos estos profesionales no habría país que compitiera con Cuba.

El que estudió en el extranjero, al terminar, regresó al terruño con visiones de un socialismo, que no se parecía en nada al castrismo. Si se obviaba eso, disfrutaba ser de la aristocracia que tenía acceso a lo que los indígenas, como se acostumbró a llamar al pueblo, no tenía.

Además, vino cargado de símbolos del futuro: muebles gigantes, matriushkas, televisores a color, tapices, alfombras de Bujará, juego de té con samovar incluido e incluso exóticas y rubias mujeres con axilas y piernas sin depilar.

Aunque desde el inicio supo que no había dónde emplear sus conocimientos, por no existir en Cuba infraestructura donde aplicarla, eso no fue óbice para trabajar en el sistema empresarial castrista. Era necesario para dirigir con nuevas estrategias aquellas entidades donde el castrismo había fracasado previamente. El Partido lo acogió como a un hijo pródigo, era de los pinos nuevos. Los veteranos, dormidos aún bajo los árboles de la Sierra Maestra y entregados al ron, no daban los resultados esperados por el Jefe.

Así pues con el ejemplo de la Madrecita Rusia, y mucha fe, emprendió la “construcción del socialismo”.

Lo que no pudo imaginar ni en su peor pesadilla, fue donde acabó el socialismo real. A la Perestroika, siguió la caída del Muro de Berlín, del bloque del Este y por último, la desaparición de la URSS. No previó que esa onda expansiva llegaría con el Período Especial y el Maleconazo.

Muchos amigos tomaron la balsa en el 94 y dejaron sus autos y su carné del Partido. Él se quedó a vegetar y se unió a aquel rebaño que se lanzaba enloquecido al campo a cambiar ropas y zapatos por malanga y cerdos, ya que ahora comer era lo imperativo…

Muertas la fe y las promesas en las que creyó, se llenó de incertidumbre y miedo. Para colmo, la apertura del dólar lo condenó a una competencia implacable por obtener el fula, para lo cual sus estudios y su edad no le servían de nada.

Así, previos pagos a corruptos funcionarios del turismo, fue a servir cocteles, a manejar taxis, o tender camas en hoteles, que encontró muy distintos de cuando se hospedaba por ser de la nomenklatura y donde ahora, ni él ni sus hijos podían entrar, a no ser como prostitutas vergonzantes o pagando el triple del precio a corruptos y libidinosos carpeteros.

Esa época fue peor, no solo por la debacle económica, sino por la muerte de sus esperanzas. Se desmoralizó, los valores éticos que lo formaron, terminaron en el inodoro y se llegó a un nivel de encanallamiento, servilismo e hipocresía, solo visto en la Rusia post-soviética o en la Europa Oriental del derrumbe.

Y aunque aún, lleva dentro al pionerito, y llora por los niños que aún gritan lo mismo que hace 40 años, no sabe qué hacer cuando sus hijos piden zapatillas Adidas de 60 dólares y sueñan, sin excepción, con ser camareros, jineteras o tan solo estar, como cantan los jóvenes de Buena Fe “lejos de esta mierda, llena de egoísmo”.

Su vida es un círculo infernal de trabajo pagado con dinero inservible, colas, mal olor, escasez sempiterna de comida, apagones y chivatos. Así viaja hacia su muerte, sin que ninguno de sus sueños se haya realizado. Se muere de envidia cuando ve regresar triunfadores y munificentes a los que se “quedaron en el extranjero” o “se fueron pa la Yuma”.

Se pregunta a dónde fue a parar el montón de promesas, tanto sacrificio y juventud inmolada en parajes extranjeros en nombre de Fidel Castro y el Socialismo. Sabe que ya llegó su futuro, tan distinto al que imaginaba y al mirar atrás recuerda con que alegres promesas comenzó y ve con espanto la realidad que le espera al fin de su vida.


Entrada impresa a partir de Cubamatinal: http://cubamatinal.es

URL del artículo: http://cubamatinal.es/2009/10/28/%c2%bfla-espera-interminable-o-el-infierno-ii/

Haga clic aquí para imprimir.