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El Sandino desconocido
Enviado por Redacción el 29. Octubre 2009 @ 20:58 En Cultura | Ningún comentario
Cultura/ Historia

Cubamatinal/ El verdadero Sandino o El calvario de las Segovias (Tipografía Robelo, Managua, 1936) es uno de los muchos libros que se prohíben en Cuba. No está en ninguna biblioteca del país y jamás se ha vendido en las Ferias Internacionales de La Habana, pese a que fue publicado por segunda vez por la Editorial San José, de Nicaragua, en 1976. Describe con lujo de detalles los crímenes del legendario guerrillero Augusto César Sandino y pone en duda su tan divulgado patriotismo.
Por Tania Díaz Castro
La Habana, 22 de octubre /PD/ Lo más importante de esta historia que narra en 566 páginas el dictador Anastasio Somoza García -1896-1956-, su autor, son las pruebas que utiliza para demostrar los horrores cometidos por el Héroe Nacional nicaragüense durante sus siete años de guerra contra tropas estadounidenses, documentación auténtica extraída de los archivos de la Oficina de Operaciones de la Guardia Nacional de Managua, desaparecida bajo el gobierno de Daniel Ortega en la década del ochenta. Los documentos, con fotos y manuscritos del propio Sandino, hacen meditar al más fanático de los sandinistas.
Cada 18 de mayo, día del nacimiento de Sandino, ocurrido en la Villa de Niquinohomo en 1893, la Alcaldía de Managua le rinde tributo, pero sobre todo al conmemorarse cada aniversario de su asesinato, perpetrado por orden de Somoza, quien tres años después, en 1937, hizo lo mismo que Hugo Chávez, actual presidente de Venezuela: convocar a una asamblea constituyente para prolongar diez años más su mandato.
El material de dicho archivo, incluido en el libro casi en su totalidad, según el prólogo, demuestra que el ” valiente guerrillero desoló las tierras más fértiles septentrionales de Nicaragua, destrozó haciendas de inocentes ciudadanos y dio muerte a todo el que se le opusiera”. Mensajes escritos por el mismo Sandino dan fe de esto:
“Octubre 16 de 1930. A todos los jefes expedicionarios de nuestro ejército: procedimiento en el decomiso de mercaderías. Si entre los individuos que llevan las cargas hay quien se oponga a entregarlas a nuestras fuerzas, que sea pasado por las armas, así como los vecinos que no acaten nuestras órdenes”.
A continuación, escribió: “La libertad no se conquista con flores, sino a balazos. Y es por eso que hemos tenido que recurrir a los cortes de chaleco, de cumbo y blúmers”
Conocer los relatos de los crímenes del ejército de Sandino, ver las fotos de las víctimas decapitadas, leer sus proclamas, escritas por su puño y letra, los manifiestos, cartas y mensajes, dan una idea de cómo el inspirador ideológico del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ambicionaba, como todo buen dictador, el poder absoluto.
Sandino no ocultaba sus pretensiones de ser dueño y señor de toda Nicaragua, y según sus propios escritos, estaba seguro de poder lograrlo, no sólo gracias a un don espiritual que según él poseía desde la cuna, sino también a la fuerza invencible que desarrolló cuando joven como clarividente, algo que no le valió cuando decidió negociar el final de las hostilidades y mucho menos cuando cayó en manos de los guardias de Somoza.
No es nada difícil creer en el retrato psicológico que se hace de Sandino en esta obra, apoyado en el material gráfico que incluye. Sin embargo, sus partidarios de hoy nada aclaran cuando aquellos que lo conocieron bien de cerca dejaron testimonios de que se trataba de un psicópata sadista predestinado, que sufría alucinaciones napoleónicas, e incluso de su conducta salvaje e inhumana no sólo con sus enemigos, sino con quienes se negaran a colaborar con su ejército.
Como Sandino, muchos otros revolucionarios son ejemplos de una crueldad desmedida y ya no sorprende a nadie cuando se lee sobre sus crímenes. Recordemos a Vladimir Ilich Lenin y el crimen ordenado por él contra toda la familia real rusa de los Romanov, incluidos niños, jóvenes, criados, el médico de cabecera y los animales domésticos.
A José Stalin y sus decenas de miles de crímenes. A Fidel Castro y sus miles de opositores fusilados o presos durante su régimen. A Ceaucescu y a muchos otros líderes revolucionarios cuyas historias, como la de Augusto César Sandino, sólo se conocen de forma parcializada, a conveniencia de sus más fieles y ciegos apologistas y a favor de determinadas fuerzas políticas, siempre en aras de la conquista por el poder absoluto.
Cumbo: nombre despectivo que se usa en Nicaragua para referirse a la cabeza de un ser humano.
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