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Queremos se haga justicia

Enviado por Redacción el 1. Noviembre 2009 @ 12:38 En Derechos Humanos | Ningún comentario

Derechos Humanos/ Tratos crueles y degradantes en las cárceles cubanas

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Cubamatinal/ Un hombre de 37 años,  vecino de Minas de Matahambre, Pinar del Río,  cumple una sanción de 37 años en la Prisión  Combinado del Este, en la Ciudad de La  Habana.

Por Amarilis C. Rey

La Habana, 31 de octubre /PD/ En  carta dirigida a esta reportera, pide que se divulgue la represión de que ha sido víctima, y afirma: “Hoy denuncio este acto como muchos más  que a diario suceden en este país, porque queremos se haga justicia.”

El penado, nombrado Miguel Valdés Mayor, explica en su carta que lleva 16 años de cárcel, sin especificar el delito por el que fue juzgado, aunque cuenta que el jefe de la unidad número 1, mayor Juan Erasmo Días Abreu, lo cataloga como: “un preso contrarrevolucionario de Pinar del Río, trasladado para Ciudad Habana por indeseable al sistema revolucionario.”

Y agrega en su misiva: “El día 28 de julio pedí ser entrevistado por el mayor  Díaz Abreu, y le pido que me traslade a una celda individual. De muy mala gana, me dice que lo iba a analizar. Pero me pide que me afeitara, que para próximas entrevistas tenía que venir sin mi barba. Yo le contesto que no me quitara mis derechos, que yo estaba privado de libertad y no de derechos.”

Comenta  que ese mismo día, a las 4 y 21 de la tarde, lo buscó un oficial nombrado Simón Genes Tamayo, quien le pidió que llevara las manos hacia atrás para ser esposado y conducido.

“Yo le enseño- cuenta- el brazo izquierdo donde tengo dos operaciones del húmero, debido a una brutal golpiza en la prisión de Taco Taco (Pinar del Río) el día 21 de mayo del 2008 ordenada por Juan Ramón Castillo, primer jefe de unidad, y Lázaro Duarte, jefe de orden interior.”

Así, esposado y presintiendo que algo malo le iba a suceder, relata como fue llevado escaleras abajo al “área incrementada”, lugar preparado- afirma- “para reprimir, golpear y torturar a los reos.”

Ya en el sitio, dice que fue tirado al piso  por oficiales que cumplían  órdenes del  mayor  Abreu y  encadenado de pies y manos. Otro oficial  puso  la rodilla sobre la frente del preso y el mayor Abreu comenzó a pasarle una maquina eléctrica por toda la cara y por sobre las orejas produciendo arañazos en el rostro y pequeñas heridas en el cuello.

Asevera que después fue arrastrado hasta la escalera. Comenta: “Me  levantan por las cadenas de los grilletes y cargándome como si fuera un puerco, me subieron a la fuerza hacia la cuarta planta, sin importarles los gritos de dolor que yo daba. Me obligaron a entrar al destacamento  sucio y con las ropas manchadas de sangre y las manos y los pies hinchados y negros.”

Y finaliza su carta: “Hoy permanezco en el Combinado sin que nadie dé respuesta a lo sucedido, lo que creo es una violación de los derechos humanos y también del artículo 58 de la Constitución de la República de Cuba.”

Dicho artículo establece que la libertad e inviolabilidad de la persona está garantizada a todos los  residentes en el territorio nacional,  nadie puede ser detenido sino en los casos, en las formas y con las garantías que prescriben las leyes y que el detenido o preso es inviolable en su integridad personal.


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