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El Museo Richard Wagner de Lucerna.
Enviado por Redacción el 7. Noviembre 2009 @ 14:51 En Cartas a Ofelia | Ningún comentario
Cartas a Ofelia/ Crónicas de viajes

Cubamatinal/ París, 4 de noviembre de 2009.
Recordada Ofelia;
¡Cómo te hubiera gustado visitar esa bellísima casa situada sobre una pequeña colina a orillas del lago! ¡Sentarte en uno de los bancos de madera bajo los árboles con los colores del otoño suizo, desde los cuales se podían observar los numerosos cisnes que se deslizaban con gran elegancia por la superficie del agua! Sin lugar a dudas que el gran Wagner era un hombre de buen gusto.
En la planta baja de la casa nos recibió un simpático joven que se ocupa de la taquilla y la venta de postales, libros, etc., con relación a la Casa Museo, allí se puede visitar la exposición sobre la vida y obra de Richard Wagner. Está distribuida en cinco salas, donde se puede contemplar, entre otras, una colección de fotografías y pinturas antiguas, así como también una serie muy valiosa de manuscritos originales, cartas y partituras. Así mismo se muestran algunas prendas de vestir de Wagner y unos muebles de su pertenencia; un busto en bronce fundido, copia de la famosa escultura de Friedrich Schaper y por supuesto, la joya de la colección: su piano de cola Erard de París.
Cuando en abril de 1866, Richard Wagner firmó el contrato de alquiler de la casa de Tribschen con el Teniente Coronel Walter am Rhyn, tenía la firme intención de quedarse tan sólo un año. Wagner y su familia vivirán seis años a orillas del Lago de los Cuatro Cantones. Él ya conocía bien Lucerna, pues se había hospedado seis meses en el Hotel Schweizerhof en el año 1859.
Durante un paseo en barco con Cosima von Bulow, hija de Liszt, Wagner descubrió la propiedad de la familia Am Rhyn en la pequeña península de Tribschen. Un edificio en bastante mal estado, pero de una gran belleza. Poco tiempo después se pudieron mudar a la casa, ya completamente amueblada.
Se dice que los años pasados en Tribschen fueron los más felices en la vida del compositor. El 25 de agosto de 1970, Wagner y Cosima contrajeron matrimonio. La ceremonia se llevó a cabo en la Iglesia de San Mateo (Matthäuskirche) en Lucerna, donde también sería bautizado su único hijo varón, Sigfrido, el cual había nacido en la casa de Tribschen. Para festejar dignamente este suceso, Wagner compuso el “Idilio de Sigfrido” (”Siegfried-Idyll”), cuyo estreno se llevó a cabo en 1870 en la escalera de la mansión.

La habitación que sirvió de dormitorio a Richard Wagner, anteriormente era una cocina y él la hizo cambiar a un anexo en el exterior de la casa, el que ya no existe.
En la sala verde se encontraba la biblioteca . Allí trabajaba en sus composiciones, tocándolas en el piano Bechstein, un regalo del rey Luis de Baviera. Durante los años que vivió en esta casa, el piano Erard siempre estuvo en el mismo sitio en el que ahora se encuentra. En las paredes colgaban retratos de Luis II, de Goethe, Schiller y del segundo esposo de su madre, Ludwig Greyer. El salón estaba adornado con tapices rojos con arabescos dorados.
Durante la estancia de Wagner en Tribschen, la biblioteca y el comedor se hallaban separados por una pared. En la biblioteca colgaban fotografías de Hohenschwangau y de Luis II. Las paredes estaban tapizadas con terciopelo color violeta.
Por las famosas escaleras en donde se estrenó el “Idilio de Tribschen” el 25 de diciembre de 1870 se llega al primer piso donde se encontraban las habitaciones de Cosima y sus cinco hijos: Blondine, Daniela,
Isolda, Eva y Sigfrido. En el segundo piso se encontraban las habitaciones para los invitados y amigos. La cocina, la lavandería, la despensa y el establo estaban situados en el anexo exterior construido al lado de la casa. El personal de servicio: la niñera, la cocinera y el mayordomo, vivían en una casa aparte, pero dentro de la misma propiedad, a unos 200 metros de la casa principal.
En diciembre de 1870 Wagner compuso en secreto una sonata para celebrar el cumpleaños de Cosima (33 años). Él nombró esta obra musical “El Idilio de Tribschen”, aunque posteriormente se haría famosa con el nombre de “Idilio de Sigfrido”. Hans Richter (el copista de Wagner) la ensayó en Zurich con la Orquesta de Cámara de Zurich. Después del ensayo general en el Hotel du Lacen Lucerna, que se llevó a cabo en todo secreto y dirigido personalmente por Wagner, se reunieron todos los músicos en Tribschen a temprana hora de la mañana del 25 de dicembre, afinaron sus instrumentos en la espaciosa cocina y se apostaron en las escaleras. Por primera vez entonaron los acordes del “Idilio de Sigfrido”.
Vale la pena mencionar que el inigualable “Idilio de Sigfrido” resonó nuevamente en su lugar de origen, sólo que esta vez no en las escaleras, sino al aire libre, en el parque de Tribschen; adaptado para una gran orquesta y bajo la batuta del maestro italiano Arturo Toscanini, quién con este concierto, el 29 de agosto de 1939, puso los cimientos para el Festival de Música de Lucerna.
Durante los seis años que Wagner vivió en Tribchen, de 1886 a 1872, recibió numerosas visitas de amigos célebres y de familiares. Entre ellos se contaba su más grande admirador y mecenas: El rey Luis de Baviera. Para poder estar lo más cerca posible del Maestro, su Majestad Real aceptó la incomodidad de pasar las noches en el estudio de trabajo del compositor, en la sala verde.
Friederich Nietzsche visitó 23 veces a la familia Wagner en Tribschen. Se alojaba en un cuarto del segundo piso. También visitaron a Wagner otros compositores y melómanos admiradores de su trabajo: Franz Lizt (padre de Cosima), Peter Cornelius, el pianista Josef Rubinstein, el musicólogo Edouard Schuré y el arquitecto Gottfried Semper. Esta mansión acogió también a los escritores Judith Gautier y Catulle Mendés, sin dejar de mencionar a Villiers de L’Isle-Adam.
Para la celebración de su cincuenta aniversario, la Sociedad Wagner de Suiza encargó al joven artista suizo Thomas Hunziker la obra de un busto de Wagner. Hunziker trabajó en ella más de un año y escogió, de entre varios proyectos, una marcante cabeza de Wagner que lo representa en la época en que vivía en Tribschen. Esta cabeza tiene una altura de unos 80 centímetros y fue fundida en la afamada Fundidora de Artes Plásticas de San Gallen. Se develó publicamente el 17 de Septiembre de 2006.

Durante la pausa de invierno 2003-2004 ,se llevó a cabo una renovación parcial del primer piso del museo. El suelo de parquet histórico brilla ahora con un nuevo esplendor. Durante una renovación de la pintura del techo en el salón del primer piso, se desprendió, el 10 de febrero de 2004, una capa que hasta entonces lo cubría, dejando al descubierto los restos de una antigua pintura policromada. El restaurador e investigador arquitectónico, el señor Heinz Schwarz documentó el extraño y sorprendente hallazgo, bajo conformidad de la Oficina de
Mantenimiento Cantonal y la Dirección de Museos y Bienes Culturales de Lucerna. Los primeros resultados de las investigaciones y la comparación del estilo permiten suponer que se podrían tratar de pinturas, hasta entonces desconocidas, de Gottfried Semper (1803-1879). Como es sabido, Gottfried Semper era un buen amigo de Richard Wagner. Diseñó también unas pinturas para el techo del Hotel Schweizerhof, así como una villa para el Mayor Segesser, pero ambos proyectos quedaron sin realizarse. Algunos restos de las pinturas del techo en el primer piso se dejaron a la vista y sin restaurar. Un folleto informativo orienta sobre el hallazgo y el avance de la investigación.
Los intrumentos musicales expuestos provienen de la colección privada de Heinrich Schumacher. Este coleccionista nació en 1858 en el seno de una familia acomodada de Lucerna. Al terminar su formación profesional en la fábrica de productos químicos en Leverkusen tomó posesión, junto con su hermano Dagobert, de la fábrica de pinturas Schumacher & Cia. en Lucerna. Schumacher se retiró poco después de las actividades financieras para dedicarse totalmente a la colección de instrumentos musicales históricos. Su actividad de coleccionista comenzó en el año 1881. La búsqueda de instrumentos adecuados para su colección se concentró sobre todo en su país natal: Suiza. Adquirió una gran parte de los intrumentos musicales folclóricos de comerciantes, de manufactureros de instrumentos y sobre todo de conventos. Su búsqueda se extendió hacia Alemania, Holanda, Bélgica,
Francia e Italia. En esa época, a finales de siglo XIX, cuando la investigación de instrumentos musicales, dentro de la música como ciencia, apenas empezaba a desarrollarse, era de suma importancia tener contactos e intercambios con simpatizantes y colegas coleccionistas.
Schumacher mantuvo relaciones, tanto personales como por escrito, con conocidos coleccionistas y expertos del extranjero, como por ejemplo: Otto Lobeck (Herisau), Paul de Wit (Leipzig), Willhelm Heyer (Colonia), A. Kraus (Florencia), Carl Claudius (Malmö) y Angul Hammerich (Copenhague). Por medio de su relación con Paul de Wit en Leipzig, Schumacher conoció al restaurador Hermann Seyffarth y lo hizo ir a Lucerna, entre 1903 y 1904, para que afinara y restaurara varios instrumentos de cuerda y de teclado. Schumacher le dio una primordial importancia a un auténtico estado de conservación de los instrumentos.
Al cabo de siete años, Schumacher había reunido ya tantos instrumentos, que en abril de1888 pudo llevar a cabo una exposición y un concierto en el Hotel du Lac en Lucerna utilizando algunos de los instrumentos musicales históricos.
Después de la muerte de Schumacher en 1923, los herederos, que no compartían la pasión de coleccionar del fallecido, trataron de vender, sin suerte, la entera colección de más de 300 instrumentos. Poco a poco se fue desperdigando la colección, vendiéndose en piezas sueltas, tanto en Suiza como en el extranjero.
Entre los años 1941 y 1943 se liquidó una gran parte de los históricos instrumentos musicales. La ciudad de Lucerna decidió comprar, a iniciativa del arquitecto Otto Dreyer de Lucerna, los 180 objetos restantes. Estas piezas se colocaron en el primer piso del Museo Richard Wagner en 1943 y constituyen la base de la actual colección de instrumentos musicales históricos de la ciudad de Lucerna. En el transcurso de los años se ha ido agrandando, gracias a las donaciones, adquisiciones, préstamos e intercambios realizados, hasta llegar a contar con más de 200 instrumentos musicales. Una parte de ellos está actualmente expuesta.
A partir del 14 de marzo de 2010 los instrumentos musicales históricos serán trasladados a otro lugar para dejar el primer piso de la casa disponible para la exposición “Alpenmythos, Richard Wagners Wanderungen in der Schweiz”. En este año la exposición se encuentra en Beirut.
Además de las colecciones permanentes sobre Richard Wagner y de instrumentos musicales históricos, el museo ofrece conciertos con el apoyo del Teatro de Lucerna, presentaciones literarias y conferencias sobre la vida y obra del gran compositor.
Deseo darle las gracias a la Sra. Yvonne Bieder, administradora del bello museo, por todas las informaciones y la documentación que tan amablemente me proporcionó.
Félix José Hernández.
Richard Wagner Museum Luzern
Städtische Sammlung historischer Musikinstrumente
Richard Wagner Weg 27
CH - 6005 Luzern
Tel. 0041 (0)41 360 23 70
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