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Dos hermanos

Enviado por Redacción el 20. Diciembre 2009 @ 18:53 En Economía | Ningún comentario

Economía/ Sucursal del infierno

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Cubamatinal/ En los años 80, hubo una serie televisiva titulada “Hermanos” que relataba los avatares de dos jóvenes cubanos en 1868. Esta crónica versa también sobre dos hermanos, uno muy malo y otro menos malo.

Por Paulino Alfonso

La Habana, 18 de diciembre /PD/ El 13 de Agosto pasado, Fidel Casiano Castro Ruz cumplió 83 años de edad, 56 de ellos de “vida artística”. Es aún el Primer Secretario del Único Partido y aunque oficialmente no gobierna, su sombra se proyecta sobre Cuba, no como una esperanza, más bien como una epidemia.

Pero, el fin se acerca y se impone un análisis de los 47 años de gobierno de Fidel Casiano. ¿Qué ha significado y cuales son sus resultados?

Un país, que semejante a un muerto clínico, vive gracias al subsidio multimillonario de un caudillo paranoide, 47 años de racionamiento, el 30% de la tierra cultivable inservible, una red vial parecida a la luna, el 18% de su población exiliada, el 60 % de sus viviendas en ruinas y una red hidráulica del siglo XIX. En fin, la sucursal caribeña del infierno, la otra esta en Beirut.

Antes de ser el débil anciano de hoy, Fidel Casiano fue el profeta carismático e infalible quien por su esencia divina fue temido, obedecido y adorado. Igual que Bonaparte, sacrificó personas y pueblos en guerras “internacionalistas” para su mayor gloria. Nunca tuvo que rendir cuentas a nadie, libre de las cadenas de la realidad y de la cordura.

Este es a mi criterio, el perfil personal y las hazañas de uno de los hermanos. Veamos al otro.

En Junio, Raúl Modesto Castro Ruz cumplió 78 años. Contrario a su hermano, no es un ungido, solo es un septuagenario, de mediana estatura, familiar, fraternal, aficionado al whisky y a los gallos. Profesionalmente, es organizado, puntual, enemigo de la publicidad, de los discursos. Heredero del pragmatismo y la paciencia de sus padres y como ellos, víctima del origen divino y pirómano de su hermano mayor.

En 1951, cuando Raúl Modesto se iba convertir en el eterno segundo, supo que los dioses dan favores, pero a cambio exigen obediencia ciega y convierten a quien los acepta en un Golem. Aún así consintió.

Durante 47 años, gracias al mesiánico hermanote y a innegables méritos personales, vivió feliz encerrado en un caracol, rodeado de subordinados afines y disciplinados (con la excepción de los generales Ochoa y Del Pino, entre otros).

Pero, llegó el año 2006, el cáncer del Profeta y todo lo que se conoce. Así, tuvo que gobernar primero, con los hoy traidores Lage y Pérez “Troque”, amigos de Conrado Hernández, el espía de Zapatero, quienes entre tragos y dominó, se burlaban de él y de Machado Ventura; cuando que se enteró y los aplastó, tuvo que gobernar solo.

Para esto, destituyó “dirigentes” tan adulones como innecesarios, entregó al pueblo un poco de tierras inservibles, algo de pacotilla y les prometió un vaso de leche, por cierto, bastante elusivo aún. ¿Se podrá culpar de esto también a los ciclones?

Después de nombrar a su mayor espadón como Ministro de las FAR, designó a Marino Murillo, Zar de la Economía, para que logre en 5 años lo que 12 ministros no pudieron en 50 y para cuidarlo comisionó a Machado Ventura, que destituye a cualquiera en el Partido que estorbe a Marino. Además, movió 4 Generales, 4 miembros del Politburó y un pelotón de coroneles, a cargos de gobierno.

¿Los resultados del enroque? Más cortes de electricidad, desabastecimiento general, recortes del 45 % de los viajes del transporte, del bombeo de agua en 1 hora a las mayores ciudades de Cuba, del almuerzo de los trabajadores, asi como las pensiones a los ancianos pobres. ¿Por que? Seguramente, para pagar deudas a corto plazo contraídas con bancos privados con intereses del 17-18%. ¿Y el Club de París? Bien, gracias aún en la moratoria del año 1986.

El Congreso del Partido, aplazado indefinidamente ¿Que se puede prometer después de tanto disparate y fracaso? Por esa razón, el pueblo percibe al castrismo como una tribu caníbal de la que hay que huir de cualquier forma y a cualquier parte.

Raúl Modesto dijo que no había sido electo para enterrar el Socialismo. Fidel Casiano, en su fantasía, hizo milagros. Raúl Modesto es un ser racional que conoce la dura realidad. No obstante, piensa optimista, como cuando canta en chino, que “Nunca es tarde, si la dicha es buena”. Lo malo es que se acaba el tiempo.


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