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Navidad del 2009 en París

Enviado por Redacción el 25. Diciembre 2009 @ 13:39 En Cartas a Ofelia | Ningún comentario

Cartas a Ofelia/ Crónicas navideñas

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Cubamatinal/ París, 20 de diciembre de 2009.

Recordada Ofelia;

Faltan sólo unos días para que el mundo cristiano celebre el nacimiento de Jesús. Creo que a todos los cubanos  que éramos niños en el fatídico 1959 nos vienen a la mente los bellos momentos de armar el arbolito  de Navidad, las figuras del Pesebre, la cena de la Nochebuena, la Misa del Gallo,  el Baile del 25 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes, la fiesta del 31 de diciembre y sobre todo la Noche de Reyes. Para los que eran pobres como yo, era la época en que podíamos comer uvas y manzanas, turrones de Jijona y Alicante. Pero sobre todo el sueño de que aquellos Reyes Magos que habían llevado al Niño Jesús a Belén los regalos guiados por una estrella, esa noche nos los traerían a nosotros también.

Era la fiesta de la familia por excelencia. En su casa de Camajuaní mi abuela Aurelia recibía a sus doce hijos y decenas de nietos, era un constante desfile, mientras que mi abuela María recibía a sus nueve hijos y sus también decenas de nietos. ¡Era la fiesta de la familia, una época de alegría, paz, amor, amistad!

Pero llegó el Coma-Andante y mandó a parar. Las familias fueron divididas, los que lograban irse eran “gusanos” y los que se quedaban “ñángaras”. Se acabó la Nochebuena , el Baile de Navidad y el Día de Reyes. Había que celebrar el nacimiento de la Revolución: el 26 de julio y por lo tanto los juguetes por la libreta eran para ese día. El régimen hizo todo lo que podía por destruir el espíritu cristiano del pueblo cubano.

La represión cayó como un telón de acero sobre los cubanos: fusilamientos, encarcelamientos, campos de trabajos forzados de las U.M.A.P., guerras de Angola, Mozambique, Eritrea, desaparecidos en el Estrecho de la Florida, etc.

Recuerdo a aquellos hombres conocidos que fueron a parar a  las cárceles comenzando por mi padre Amado Hernández, mi tío Claudito Valdés, mi vecino Joseíto Buxeda, mi primo Manuel Guerra (asesinado en Los Cocos), mi amigo Arturo Horta (suicidado) y tantos otros cuya lista se haría interminable.  ¡Cuánto sufrimiento pasaron sus madres sabiéndolos detrás de las rejas! Hogaño,  ¿cuántas familias están separadas por ese despótico régimen de los hermanos Castro, que tiende a eternizarse como dinastía roja? Las cárceles están llenas en mi lejana Patria y los dos millones de cubanos condenados al destierro añoramos poder ver  a nuestra Patria Libre.

Te envío la imagen del milagroso santo protector de los presos: San Giuseppe (José) Cafasso. La traje de la Catedral de Turín en donde estuve en el mes de agosto. (portada)

Te mando también la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre con el Niño Jesús en sus brazos. La Santa Virgen  está representada  protegiendo a tres balseros. ¡Pocas veces una imagen religiosa representó tan bien el sufrimiento de todo un pueblo!

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La Ciudad Luz, en la que tengo a suerte de vivir, está engalanada. ¡Nunca ha llevado tan bien puesto su nombre!  Los árboles sin hojas de sus grandes avenidas y bulevares se han convertido en árboles de Navidad, los escaparates de las tiendas, las entradas de los inmuebles, los balcones, por todas partes el derroche de luces es deslumbrador. Al interior del Gran Palais, bajo la gigantesca cúpula azul han instalado un  parque de diversiones lumínico para los niños. La televisión incita a consumir champagne, caviar, foie gras, vinos de Sancerre y de Burdeos, mariscos, etc. La publicidad sobre perfumes, pañuelos de seda, relojes, joyas  y todo tipo de objetos de lujo aparecen por todas partes, en las revistas y periódicos, en los carteles de los pasillos de las estaciones de metro, etc.

Pero…, siempre hay un pero: entre tres y cuatro millones de franceses están pasando frío pues no  tienen dinero para pagar la calefacción. Miles de hombres y mujeres vagabundos corren el riesgo de morir de frío al dormir bajo los puentes de París, o en los parques y jardines que están tan bellamente decorados para celebrar el nacimiento de Jesús en un establo,  entre los más pobres de la tierra.

Cientos de miles de franceses han perdido el empleo debido a la enorme crisis económica que golpea al país y logran sobrevivir gracias a las ayudas de distintos organismos caritativos como: El Socorro Católico, Los restaurantes del Corazón, La Cimade, Emaus, etc.

Ruego a Dios para que ayude a los pobres de la tierra, a los hombres de buena voluntad y a San Giuseppe Cafasso para que ayude a liberar a no sólo los prisioneros cubanos, sino a todos los seres humanos que han sido encarcelados injustamente por defender la Libertad y la democracia.

Te deseo una Feliz Navidad en unión de tus seres queridos y que Dios te dé: paz, amor, salud y Libertad.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.


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