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Un mal año para Chávez y el Alba

Enviado por Redacción el 28. Diciembre 2009 @ 23:08 En Latinoamérica | Ningún comentario

Latinoamérica/ Nicaragua

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Cubamatinal/ Sin duda que el 2009 no fue un buen año para el Alba. O, para mejor decirlo, ha sido un mal año para el nuevo proyecto de expansión comunista regional, denominado “socialismo del siglo XXI”, y por lo consiguiente para su mentor y financista, el presidente venezolano Hugo Chávez.
 

Managua, 26 de diciembre/ la prensa.com/ Chávez presentó la propuesta de crear la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, mejor conocida como Alba, en la tercera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe que se realizó en la isla Margarita, de Venezuela, el 11 y 12 de diciembre de 2001.

Pero el Alba se constituyó de manera oficial, animada por los subsidios energéticos y las millonarias cantidades de dólares que produce la riqueza petrolera de Venezuela, hasta el 14 de diciembre de 2004, en La Habana, cuando Fidel Castro, de Cuba, y Hugo Chávez, de Venezuela, firmaron la Declaración Conjunta de su creación y el correspondiente Acuerdo de Aplicación.

En ese documento, Castro y Chávez proclamaron, en el tono rimbombante característico de los caudillos mesiánicos, que “el principio cardinal que debe guiar el Alba es la solidaridad más amplia entre los pueblos de América Latina y el Caribe, que se sustenta en el pensamiento de Bolívar, Martí, Sucre, O’Higgins, San Martín, Hidalgo, Petión (Alejandro, revolucionario independentista haitiano), Morazán, Sandino, y tantos otros próceres, sin nacionalismos egoístas que nieguen el objetivo de construir una Patria Grande en la América Latina, según lo soñaron los héroes de nuestras luchas emancipadoras”.

Dicha alianza aumentó a 3 países en abril de 2006, cuando Bolivia se incorporó por decisión de su presidente socialista indigenista, Evo Morales. El 11 de enero de 2007, apenas un día después de haber tomado posesión de la presidencia de Nicaragua, Daniel Ortega adhirió el país al Alba sin previa consulta con nadie.

Un año más tarde, en enero de 2008, se sumó al Alba el gobierno de la pequeña isla antillana de Martinica. El 26 de agosto del mismo 2008, Manuel Zelaya unció Honduras al carro del Alba en una decisión que fue rechazada por la mayoría de los hondureños y la cual habría de convertirse, diez meses después, en una de las razones para su destitución. Finalmente, en junio de 2009 se incorporaron los gobiernos de Ecuador y las islas de San Vicente y las Granadinas y Antigua y Bermuda.

En realidad, desde su nacimiento, crecimiento y desarrollo, el Alba se vio ensombrecido y limitado, pues a pesar de que es una alianza de gobiernos de izquierda de las Américas, los más importantes de ellos no mostraron ningún interés en sumarse a una alianza creada y ostentosamente hegemonizada por Hugo Chávez y los hermanos Castro, de Cuba.

Nos referimos al Gobierno de Brasil, cuyo presidente, Lula da Silva, es un militante socialista y antiguo líder sindicalista; al de Chile, país que ronda la entrada al primer mundo y es gobernado por una presidenta socialista como es Michelle Bachelet; y al de Uruguay, también gobernado por una coalición de izquierda y por el presidente socialista Tabaré Vázquez. Por cierto que a Vázquez lo sustituirá en la presidencia el 1 de marzo del próximo año el antiguo guerrillero tupamaro José Mujica, quien se ubica más a la izquierda, pero ni aun así se espera que Uruguay se vaya a adherir al Alba.

Sin embargo, el golpe más directo y contundente al Alba y la aspiración hegemónica regional de Hugo Chávez ha sido la destitución de Manuel Zelaya en Honduras. Como también ha sido un duro revés para las pretensiones chavistas, la decisión anunciada por el presidente salvadoreño Mauricio Funes de no formar parte del Alba, a pesar de que llegó al poder como candidato del partido radical de izquierda FMLN.

De manera que la izquierda latinoamericana extremista y aventurera también cosecha fracasos e infortunios. Y en este orden hay que colocar la victoria electoral que obtuvo la derecha democrática en Panamá y el triunfo en primera vuelta de la derecha democrática en Chile.

De tal modo que hay fundadas razones y motivos para que los demócratas de las Américas celebren este fin de año. Lo mismo que para tener esperanza y confianza en que el próximo año 2010 sea todavía mejor para la causa de la libertad y la democracia. Así lo esperamos.


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