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Así piensan los cubanos
Enviado por Redacción el 1. Enero 2010 @ 16:57 En Sociedad | Ningún comentario
Sociedad/ Retratos sociales

Redacción Cubamatinal/ La Red de Comunicadores Sociales, nos reporta desde Cuba diversas inquietudes, puntos de vista, quejas, denuncias, incluidas de aquellos que aún -después de toda una vida de desengaños- se declaran “fidelistas”.
El fraude de las cocinas
Por Adrián del Sol Alfonso
Santa Clara, 29 de diciembre/ Red de Comunicadores Sociales/ Es triste escuchar el testimonio de una anciana de 91 años, la que ha dedicado su vida a la Revolución, más la Revolución no le ha dedicado mucho tiempo en su larga vida. Es el caso de Antonia Rodríguez Mirabal, quien nació el 19 de enero de 1918 y reside en calle Prolongación de Martha Abreu en el Reparto Virginia, Santa Clara, Villa Clara.
“Provengo de una familia campesina, siempre he vivido muy humilde, desde niña trabajé en labores agrícolas, me uní a mi compañero en concubinato muy joven, así formamos una familia de 9 hijos. Seis están vivos”.
“Mi marido Bernardo siempre estuvo muy ligado a la Revolución, participó en la Limpia del Escambray, en Girón y en la captura de Tondique. Éste fue un alzado de la zona norte de la antigua provincia de Las Villas que para atraparlo fue necesario prender fuego al cañaveral donde se ocultaba y después que lo curaron un poco de las quemaduras lo fusilaron.”
“Yo siempre he pertenecido a las organizaciones de masas y siempre estaré del lado que esté Fidel. Siempre he vivido pobre pero feliz, mientras haya que echar en las cazuelas, pero en estos momentos el problema no es lo que se vierta en la cazuela, sino con qué cocer lo vertido en ellas. No es por criticar pero a la verdad que las hornillas eléctricas son un fraude. Nos quitaron el alcohol y el querosén, primero dijeron que iban a dar cocinas de gas, después se aparecen con las hornillitas esas que no sirven para nada, la primera me costó cien pesos, esa no duró nada, la cambiaron por esta de mueble negro que tiene dos resistencias.
En arreglos ya supera los doscientos pesos y en este momento está directa, porque el botón no sirve, lo que me aumentaron de chequera me lo están sacando en reparaciones, sin contar lo que hay que pagar de electricidad, que no crean que es poco.”
“Yo soy muy afín con Fidel y la Revolución, voy a morir siendo fidelista, pero considero que en esto de las cocinas y la electricidad han dado tremenda metida de pata como decimos los cubanos cuando algo sale mal”.
El tío fusilado
Eloy Cepero Moya, vecino de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Ovidio Rivero, ubicada en Circunvalación entre Carretera a Malezas y Carretera a Camajuaní, Santa Clara Villa Clara, vive la incertidumbre de no tener una tumba donde honrar a su tío fusilado.
“Mi testimonio es algo engorroso, pues era tan solo un niño pequeño cuando acontecieron estos hechos. Les puedo asegurar que todo fue en la primera mitad de la década de 1960. Mi tío Ventura Cepero Monteagudo, un hombre joven por aquella época, una persona alegre, trabajadora, cariñoso con su familia, tenía muy buenas relaciones con sus hermanos, Irene, Pedro, Ramón y Ángel, todos con igual apellido.”
“Mi tío era obrero de la Empresa de Semillas Agrámicas, hoy Acopio, andaba en carro por todas las zonas agrícolas y compraba y vendía en dependencia de la circunstancia. Parece que este tío mío comenzó a ver el camino incierto que se trazaba para nuestro pueblo y decidió alzarse. De niño me contaron que se llevó el dinero de una venta y se escondió en el Escambray. Pasado un tiempo la familia se enteró que lo habían capturado las tropas del ejército”
“Solo sabemos que le celebraron juicio y lo enviaron para la prisión que existía en isla de Pinos, ahora se llama Isla de la Juventud, no tengo conocimiento de el tipo de sanción impuesta, pero contaba mi padre que allá fue a verlo su hermana Irene, ya fallecida también y cuando llegó a aquel siniestro lugar le informaron que había sido trasladado para la antigua provincia de Las Villas, municipio de Fomentos, en un lugar llamado el Condado”.
“Al conocer del traslado los demás integrantes de la familia decidieron que fueran a ver sus hermanos Pedro y Ramón, en esta ocasión lograron verlo. Posteriormente volvieron a visitarlo sin contratiempos, para la tercera vez quiso hacerlo mi tío Ángel. Al llegar a la prisión y reclamar por la visita que le correspondía le comunicaron que no podría verlo pues lo habían fusilado el día anterior”.
“Por más que la familia intentó indagar el lugar donde había sido sepultado, hasta la fecha ninguna institución del gobierno hos ha querido informar al respecto, parece que después de muerto pasó a formar parte de la lista de desaparecidos, mi tío fue fusilado en el mes de junio de 1965.”
La Higiene Laboral
Por Alberto Reyes Morales
Santa Clara, 29 de diciembre/ Red de Comunicadores Sociales/ La trabajadora Daidy Labastida Muñagorri, de Comercializadora de MINAZ (Ministerio del Azúcar), entidad ubicada en carretera a Planta Mecánica, Sana Clara, Vila Clara, me expone la crítica situación higiénica de dicho centro laboral
- “Hace poco tiempo, aproximadamente un mes, trabajo en este lugar, no obstante salta a la vista la falta de higiene que impera en el centro. La cocina, si a esto se le podría llamar como tal, mas parece una cochiquera de cerdos; las cucarachas, roedores, hormigas y gusanos hacen acto de presencia en este lugar, tal parece como si fuera su casa. Calderos, bullones y otros depósitos de alimentos están ennegrecidos totalmente por falta de higiene.
El estado de este local destinado a elaboración de alimentos para los trabajadores es tan crítico que fue necesario cerrarlo para una reparación capital. En estos momentos habrá que traer el almuerzo desde otra cocina. Desconocemos si la higiene del centro que nos enviará el alimento es buena, pero dice el refrán ojos que no ven, corazón que no siente.”
“En este centro laboral se expende a precios relativamente módicos, algunos alimentos, casi todos los viernes. Tenemos que comprarlos para aliviar en algo las carencias de nuestros hogares. En días pasados me vendieron entre otras cosas una libra de jamón. Contentos mi esposo y mis hijos por tan suculento y barato producto alimenticio, rápidamente dieron cuenta de él. La alegría se borró al poco rato, los tres se discutían el turno para el al baño, el jamón estaba en mal estado.”
“Los baños de mi centro laboral son una copia fidedigna de la situación de la cocina. Las tupiciones son casi permanentes, las heces fecales inundan las tazas sanitarias, conjuntamente con la orina. Los trabajadores prefieren ir al monte para hacer sus necesidades fisiológicas. Alguna medida tendrá que tomar la administración de este centro y entiendo que Salud Pública en sus cotidianas inspecciones tiene los ojos vendados.”
La situación de la vejez
Visitando el centro de trabajo de mi nuera, tuve la oportunidad de conocer a Moisés Abreu González. Al observarle pude ver en él un hombre enfermo, sin apenas deseos de vivir. Establecí una larga conversación, dándome testimonio de su situación actual:
“Tengo 74 años, en estos momentos estoy viviendo en un pequeño cuarto en pésimas condiciones habitables. Puerta y ventana sin seguridad, un pequeño baño sin las más mínimas condiciones para efectuar mis necesidades fisiológicas y el aseo personal. Este inhabitable cuarto está ubicado dentro de una empresa del Ministerio del Azúcar, situada en Carretera a Planta Mecánica. Se me asignó puesto que no tengo familia que se pueda hacer cargo de mí.
Trabajé como Operador de locomotora ferroviaria del azúcar, durante muchos años, transportando la materia prima a diferentes centrales azucareros de la provincia de Villa Clara. Tras sufrir un accidente laboral fui intervenido quirúrgicamente de la cadera, ya no pude seguir en mis labores y me jubilaron por incapacidad.
Ahora en mi asignado cuarto me siento abandonado a mi suerte. Con el paso de los años diversas enfermedades han hecho presa de mí. Provocado por el accidente se me han efectuado cuatro operaciones de cadera y espero con paciencia o impaciencia ser sometido nuevamente a una intervención quirúrgica. En estos momentos camino auxilándome de un andador.”
“La dirección del centro laboral donde está ubicado el cuarto que habito no se preocupa de mis necesidades. Para trasladarme a un puesto médico, tengo que rogar, humillarme para que alguien se apiade de mi estado. Me he quedado sin almorzar o comer, ya que me es difícil o imposible asistir al comedor debido a mi invalidez parcial.”
“Hace aproximadamente 10 años mi hermano Rafael emigró a Estados Unidos. Gracias a él recibo algo de ayuda económica. He tenido en ocasiones que alquilar vehículos para trasladarme a centros hospitalarios, comprar algo de alimentos, aseo personal, ropa de cama y otros insumos necesarios.”
“Cuando pude emigrar no lo hice, porque creo en la Revolución. Entiendo que mi problema y el de otros como yo, no son del conocimiento de Fidel y Raúl. El tiempo pasa y mis fuerzas se están agotando, el día menos pensado me encuentran fallecido en mi inhabitable cuarto.”
El derecho al trabajo sujeto a definiciones ideológicas
El trabajador de la Campaña Contra Vectores, Jorge Luis Rivera Medero, quien labora en esta actividad, fue expulsado de su centro laboral, por motivos no convincentes, según su testimonio a este comunicador.
“En días pasados te comenté sobre los problemas crecientes de la Campaña Contra Vectores en nuestra provincia de Villa Clara. Dichas inquietudes fueron transmitidas a compañeros de trabajo y a dirigentes afines a la actividad que realizamos.”
“Yo también tengo mis inquietudes políticas, no obstante no pertenezco a ninguna organización antigubernamental, pertenezco a los CDR (Comité de Defensa de la Revolución), al Sindicato de la Salud, antes de expulsarme, mantengo buenas relaciones humanas con vecinos y compañero de trabajo. Es decir no soy un ciudadano desafecto al proceso, por lo menos lo aparento.”
“En días pasados, fui llamado a la oficina de la Dirección de la Campaña Contra Vectores del Policlínico Marta Abreu, por un funcionario llamado Roque, quien me planteó que no podía continuar como obrero de la Campaña, por indisciplinas consistentes en haberme ausentado durante tres días de mi trabajo, además refiere que habían detectado cuatro focos vectoriales en el área que inspecciono.”
“No estando de acuerdo con la medida disciplinaria que se me impuso, le refuté que esto no era cierto. Las tres ausencias fueron justificadas por problemas de salud, presentándole un método médico el cual justifica mi incapacidad temporal para realizar mi trabajo. Le aseguré que la aparición de los focos vectoriales era falsa. Lo conminé a acompañarme y que me presentara los citados focos.”
“Ante las claras evidencias, la turbación en su rostro se hizo notable, como único escape a su injusta decisión argumento: “Te expulso porque no eres trabajador fijo, eres contratado”.
“Actualmente existe en mi provincia un déficit notable de oportunidades laborales. Muchas empresas han reducido sus plantillas, han quedado muchos obreros en la calle en espera de alguna opción laboral.”
“La persecución del Jefe de Sector de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) llamado Carlos Durán se volcará de nuevo sobre mí, si es que no consigo trabajo. Hay pocas opciones laborales, construcción, agricultura u otro trabajo de mala muerte”.
“Lo sucedido conmigo tiene numerosas víctimas entre otros trabajadores que no gozan de la simpatía de los Jefes de nuestro país. No puedo realizar actividad laboral por cuenta propia, si no poseo autorización del órgano de trabajo. ¿Con qué sostengo mis necesidades? Nada Alberto, caer mal es una desgracia.
Ineficiencia de los servicios públicos
Por Rosa Alfonso Arteaga.
Santa Clara, 29 de diciembre/ Red de Comunicadores Sociales/ En la ciudad de Santa Clara existen grandes dificultades con el servicio de agua, estas dificultades aumentan el descontento en la población, al respecto nos comenta la señora Aramilda Contreras Rodríguez, vecina de calle Prolongación de Martha Abreu entre B y C No.93C, Reparto Virginia, Santa Clara, Villa Clara.
“Bueno en realidad el agua se ha convertido en una pesadilla constante para los pobladores de esta ciudad. En mi caso el servicio lo ofertan en esta área cada 9 ó 10 días, y en mi casa convivimos 8 personas. ¿Se imaginan la cantidad de agua que se necesita almacenar para satisfacer las necesidades de 8 personas por 10 días?”
“Nosotros tenemos varios tanques para almacenar el líquido, pero el problema es que nos sirven el agua un rato por la mañana y un rato por la tarde noche, a esto le sumamos que viene sin presión, o sea en un chorrito lo que sale por la pila, no da tiempo a llenar los envases.”
“Los cientos de salideros en las redes principales, es el mayor derroche del preciado líquido. Usted llega a cualquier barrio y no necesita preguntar para saber que vino el agua, basta solamente que mire el entorno, si las calles están inundadas y el agua corre por el contén, es señal de que hay agua.”
“En la Televisión hemos visto varios trabajos periodísticos tratando este problema, han solicitado la intervención de funcionarios de dicha entidad, pero todos se justifican con el bloqueo, la falta de insumos para reparar las redes, etc. Pero la realidad es que no les interesa en lo más mínimo si el pueblo pudo satisfacer sus necesidades. El Delegado del Poder Popular, es un cero a la izquierda, su función es escuchar las quejas y dejar que las personas se desahoguen y mantenerles viva la esperanza de que un día sus problemas se van a resolver”
“En mi casa tenemos tres niños pequeños y una anciana de 93 años, para solucionar nuestro déficit de agua, tenemos que pagar a una persona veinte pesos por cada tanque y este señor lo llena cargando el agua de una distancia de dos cuadras. Se imaginan una ciudad de como ciento cincuenta mil habitantes no sé el número exacto pero más o menos esa es la cifra. Más del 60% de los pobladores sufren las mismas penurias que mi familia.”
La situación en las cárceles
Ramón Arbolaez Abreu, residente en Edificio No.2, apto. 15, Reparto José Martí, Santa Clara Villa Clara, nos narra la impedimenta recibida de visitar a su amigo preso.
“El día 4 de noviembre de 2009, me presenté en la prisión Depósito Cuncuní, sita en carretera Central, banda a Placetas, con la intención de visitar a mi amigo Jorge Luis Artiles Montiel, recluido en aquel recinto, pues el “Bebo” como cariñosamente lo llamamos no tiene familiares que lo visiten en la prisión.”
“Como a las doce del día aproximadamente, estando en la prisión, se me acercó el oficial Yunier Monteagudo Reina y me comunicó que estaba detenido, sin ofrecerme una razón que justificase tal detención, me condujo en un auto patrulla a la 4ta. Unidad de la Policía de Santa Clara, ubicada en el barrio de Dovarganes.”
“Estando en la carpeta de dicha Unidad, llamaron por teléfono al oficial de la Seguridad del Estado, Héctor de la Fe Freire, quien después de un pequeño diálogo me informo que por decisión del Teniente Coronel. Vagué, jefe de Enfrentamiento de la Seguridad del Estado, se me prohibía continuar visitando a Jorge Luis en la prisión”.
“Al preguntar en qué se fundaba esta decisión ¿qué delito estaba cometiendo al visitar un recluso? La respuesta fue que Jorge Luis continúa involucrado en actividades contrarrevolucionarias, por lo que no se permitirá sea visitado por personas sin vínculo de consanguinidad.”
“Por más que pienso no comprendo como una persona dentro de una cárcel y bajo estricta vigilancia puede efectuar actividades subversivas ¿Será esto cierto? Bueno, en fin me dejaron detenido como medida preventiva “castigo” por espacio de 24 horas. Antes de liberarme levantaron un acta de advertencia para dejar plasmado que a mi amigo no le puedo visitar y si regreso a una visita ya sé lo que me espera. Nada que hasta visitar prisioneros constituye un delito en Cuba”.
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