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Los ricos de Ravsberg II

Enviado por Redacción el 22. Febrero 2010 @ 23:54 En Economía | Ningún comentario

Economía/ Analizando a los “expertos”

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Cubamatinal/ Fernando Ravsberg, el corresponsal de BBC Mundo en La Habana, luego de leer lo que escribieron varias personas con seudónimos en un blog para nada sospechoso de  comunismo, dice estar más tranquilo porque ya no es “el único que conoce en Cuba a taxistas con buenos ingresos, a personas que ganan cientos de dólares diarios, a otros que envían dinero a sus familiares en el extranjero y a los que pasan sus vacaciones en hoteles de lujo” (Pobrecitos los cubanos II, Cartas desde Cuba, febrero 11) 
 

Por Luis Cino

La Habana, 18 de febrero /PD/ ¡Mire usted lo que son las cosas! Ahora que Ravsberg está más tranquilo es cuando más desasosiego siento. Pensaba que conocía bien a mi país, pero si son tantos los que conocen a tantos ricos en Cuba, no me queda más remedio que llegar a la conclusión de que  no entiendo nada o vivo en un país  distinto al  que  refieren Ravsberg y los blogueros  que firman con los seudónimos  Placetas, ML Matanzas, PPP357, Omivale, Glezbo y Deleste.

Desde que leí  “Pobrecitos los cubanos”, colocado en su blog el  11 de junio de 2009, donde Ravsberg niega  que la pobreza sea la realidad de la mayoría de la población en Cuba, afirma que el 50% de los cubanos gana ingresos en moneda dura además de su salario y que hay quienes “ganan mejores sueldos que los que se pagan en Miami”, me hice el firme  propósito de conocer mejor a esa mitad de la población cubana que recibe moneda dura a manos llenas. Pero ni modo.

Será que no me codeo con el jet-set habanero, pero reitero que a la mayoría de las personas  que conozco que reciben remesas del exterior (de las que el Estado cubano roba un impuesto del 20%), casi todo se le va en comprar jabón, desodorante, aceite, detergente y algo de comida. Pasa lo mismo con los que cobran estímulos en divisas en sus centros de trabajo (generalmente menos de 20 cuc, que pierden si tienen ausencias, llegadas tarde u otros incumplimientos o indisciplinas). 

Pero no hay dudas. Sé que los blogueros con seudónimo que “atacan sin compasión” a Ravsberg hablan de la Cuba que conozco porque aluden al robo al Estado, a las conexiones para hacer dinero y a todo tipo de bisnes y trapicheos inescrupulosos.

En lo que se refiere a Ravsberg, sé que vive en Cuba y no en otro planeta por los emocionantes percances que le ocurren a veces, como cuando hace unos días fue detenido por la Policía Especializada al salir del bar del Hotel Saint John, en El Vedado, por tomarse un café con un estudiante de periodismo de la Universidad de La Habana. A propósito, ya que  las autoridades demostraron no les interesa para nada dar una imagen negativa, el periodista se puede sentir libre, por ejemplo, de informar acerca de la huelga de hambre que tiene en estado crítico de salud al preso político Orlando Zapata Tamayo.

No es que  exija combatividad en las informaciones de Ravsberg al estilo del periódico Granma (¡dios me libre!), pero no entiendo ciertos bandazos en su blog. Parece que viene y luego que va.  ¿Se habrá contagiado con José Alejandro Rodríguez, el periodista de Juventud Rebelde que lo mismo se queja de la mesaredondización de la información que rompe a llorar de nostalgia  por el osito Misha y los años felices de los millones de rublos del subsidio soviético, cuando no había tantos ricos en Cuba ni falta que hacía?

No me propongo atacar “sin compasión” a Ravsberg ni mucho menos. Sólo que, aunque admiro y respeto su oficio, me parece que respecto a Cuba, a veces inexplicablemente se marea. Por ejemplo, cuando hace demasiado caso a blogueros con seudónimos. Y es una pena en un periodista tan profesional.

De cualquier modo, aunque estoy seguro no son tantos como afirma, prometo seguir mis pesquisas acerca de los ricos de Ravsberg.


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