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Las Memorias de Doña Juanita Castro

Enviado por Redacción el 25. Marzo 2010 @ 02:05 En Cartas a Ofelia | 1 comentario

Cartas a Ofelia/ Comentarios de un libro totalmente prescindible

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Cubamatinal/ París,  de marzo de 2010.
 

Querida Ofelia;

Acabo de leer la saga de la tristemente célebre familia Castro, contada por uno de sus miembros, Doña Juanita,  a una periodista  que lleva el nombre de “la austriaca”, la última reina de Francia,  cuya cabeza terminó en una cesta en la actual Place de la Concorde parisina. Recuerdo este hecho histórico, pues imagino la ira del Coma-Andante en Jefe contra esta periodista que ayudó a Doña Juanita a escribir la historia de su familia.

Se había anunciado la revelación de un gran secreto. Al leer el libro me parece que ese secreto era el que Doña Juanita  había sido agente de la Compañía y que había ayudado a muchos cubanos a escapar de Cuba, había salvado vidas y  bienes, etc. Pero para mí nada de eso es extraordinario, muchos cubanos lo hicieron, cada cual como pudo.

El libro fue terminado en 1999, pero “al leerlo, la catarsis de su vida fue tan grande que  simplemente decidió no publicarlo y guardarlo indefinidamente” . Sólo ahora, actualizándolo, tomó  la decisión de publicarlo. Lo dedicó a sus padres abuelos y a su querida hermana Enma: “la hermana que lo ha sido contra viento y marea”.

Las historias de amor del Líder Máximo y de Raulito o los actuales viajes de la Sra. Díaz-Balart  (considerada como “La Reina Madre del Régimen”), a Cuba a visitar a Fidelito y a sus nietos, bajo la protección de Raulito, carecen de interés. Es interesante la historia del secuestro de Fidelito en México siendo niño, eso me recuerda el triste caso de Eliancito.

Sin embargo es muy interesante como Doña Juanita defiende a capa y espada el honor de su familia, desmontando a su manera cada uno de los chismes, mentiras o infamias, que se han tejido alrededor de la reputación de sus padres y abuelos. Lo cual es digno de respeto. Todo lo que yo había escuchado sobre la familia Castro desde el 1959 es desmentido por Doña Juanita, salvo la comentada homosexualidad de Raulito, lo cual ella omite en su alegato digno de un abogado que defiende magistralmente a una familia difamada ¿Por qué? Habría que preguntárselo.

Leyendo el libro nos percatamos de su antipatía por:  Fidel Castro, el Ché Guevara , Celia Sánchez, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Franqui, Osmany Cienfuegos, su hermanastra paterna Lidia Castro Argota, Haydée Santamaría ( “la madre de las intrigas”), Norberto Fuentes, etc.
 

La responsabilidad de Osmany Cienfuegos en la muerte de los prisioneros cubanos enviados desde La Bahía de Cochinos hacia La Habana en un camión herméticamente cerrado; está muy bien explicada.

A todo lo largo de sus Memorias Doma Juanita muestra su amor hacia su hermanito Raulito, chico sensible  y cariñoso. La foto del niño arrodilladito con las manitos unidas frente al Sagrado Corazón de Jesús es muy tierna. La historia de su llanto y sus bellas palabras frente a su querida madre en el lecho de muerte son conmovedoras. Doña Juanita le llamaba Muso, no sé si ella sabe que en italiano significa hocico.

Es cierto que Raulito se conmueve fácilmente, recuerdo sus declaraciones durante la farsa del juicio Ochoa La Guardia, como explicó que lloró ante el espejo de su cuarto de baño mientras se cepillaba los dientes, al pensar en los hijos de los acusados (que después dejaría huérfanos al enviar al paredón de fusilamientos a sus padres).  ¿No  te parece conmovedor? Sinceramente yo no sé si también lloraba mientras fusilaba a decenas de hombres en la provincia de Oriente en 1959 o mientras les daba el tiro de gracia. A lo mejor lloró cuando murió el humilde Zapata hace sólo unos días.

Para mí el Gran Secreto de este libro ha sido el descubrir la inmensa personalidad de la Sra. Lina Ruz González de Castro.

Una señora que ayudaba en todo tipo de obras de caridad que se le propusiera, que educó a sus hijos en escuelas católicas como Dios manda, a  las chicas con las ursulinas y los chicos  con los jesuitas.

Desde hace más de medio siglo… ¿Cuántas veces millones de cubanos habrán dicho: ¡me c… en la madre de Fidel Castro!  o … ¡Fidel Castro es un hijo de p…!

¡Pobre Sra. Lina! ¿Qué culpa tendrá ella de haber parido a dos seres tan maquiavélicos? ¿Será obra de Lucifer? Me hace pensar en el célebre filme americano de Roman Polansky Rosemary’s  Baby.

¡La Sra. Lina era una santa! Sí Señor, lo puedo afirmar, pues Doña Juanita nos cuenta los milagros que hizo en vida, que ni siquiera Teresa de Calcuta hizo.

Por ejemplo cuando Jesús “El Lechuza” le abrió el vientre a su madrastra a puñaladas y la dejó moribunda con las vísceras afuera, la Sra. Lina se las volvió a meter en el vientre, la limpió la desinfectó, la cosió,  y la salvó. ¡Si ésto no es un milagro, que venga Dios a verme!

Una señora había dado a luz en el Central Preston, tenía una terrible infección, desahuciada por los médicos la mandaron a morir a su casa, pero la Sra. Lina se enteró, la limpió, le sacó los deshechos del útero, la lavó, la desinfectó y la salvó. ¡Otro milagro!

También salvó a la maestra Eufrasita al sacarle los pedazos de cucarachas de los oídos. Además era generosa (le regalo diez mil dólares a Fidel y a Mirta para la Luna de Miel en los U.S.A.), ayudaba a los pobres, pagaba correctamente a sus campesinos, rezaba tanto por sus hijos que cuando Fidel nadó por la Bahía de Nipe llena de tiburones, ninguno se atrevió a atacarlo.

Como no había iglesia cerca, el padre Jerónimo Perrufo iba a la finca de los Castro a  dar la misa para la familia. ¡Qué emocionante!

Propongo al Vaticano la beatificación de la Sra. Lina Ruz González de Castro.

¡Sería nuestra primera santa en cinco siglos de historia! Se podrían recoger firmas para apoyar mi propuesta en las Asambleas de Rendición de Cuentas organizadas por los “gloriosos” C.D.R. a todo lo largo y ancho de La Isla del Dr. Castro. Que se construya una basílica en Birán que se podría llamar La Basílca de Santa Lina de Birán.

Si Raulito construyó una catedral ortodoxa en La Habana … ¿por qué no una a Santa Lina en Birán? Sería otra meca turística. Las marchas del pueblo combatiente podrían ir desde Santiago (a pie)  hasta Birán.

Se le podría comprar a Francia un TGV (el tren más moderno y rápido del mundo), para llevar a las multitudes rápidamente desde Santiago a Alto Cedro, de allí al  Central Marcané y hasta Birán.

Mi alegría ha sido tan grande, que ya imagino a las masas enardecidas después de un mitin de repudio, rezando:

Santa Lina que estás en el cielo,

llévate a tus dos hijos que están en la tierra,

para que así nos libres de todo mal.

Amén.

¿Qué te parece mi idea?

Ángel Castro Argiz fue un verdadero Ángel que llegó a Cuba desde su aldea gallega de San Pedro de Láncara en la que Dios lo hizo ver la luz el día de Santa Bárbara de 1875. ¡Qué viva Changó! Es muy interesante el relato de que al finalizar la Guerra de Independencia se fue a vivir a Camajuaní. ¡A mi terruño!

Propongo al Poder Popular, a los “gloriosos compañeros” de los C.D.R., la F.M.C. el P. C., la P. N. R. y a las masas camajuanenses que investiguen en dónde está la casa en la que vivió el Ángel y construyan allí un monumento.

Sería un punto de escala turística para los europeos que van en  peregrinación a la tumba del Ché en Santa Clara y de allí, pasan hogaño sin detenerse por Camajuaní, a los guettos de lujo en los cayos de los Ensenachos al norte de Caibarién.

Se podría poner una tienda  de souvenirs con postales, camisetas, bustos, bolígrafos, sellitos, etiqueticas, magnéticos para las puertas de los refrigeradores, bolas con la foto del Ángel y la nieve que cae dentro, etc. Eso ayudaría a la depauperada economía de mi terruño natal. ¡Al fin tengo algo en común con los Castro: Camajuaní!

Según Doña Juanita, el Ángel construyó en Birán la oficina de correos, el telégrafo, una escuela, un cine (El Cine Juanita), una cafetería, unos almacenes de víveres y ropas. Es decir, que todo pertenecía al Ángel.

Él daba trabajo y crédito a los campesinos. Cuando éstos estaban tan endeudados al coger fiado todo lo necesario para sobrevivir y el Ángel comprendía que nunca podrían pagar la cuenta, simplemente la borraba. Además regalaba bonos de Navidad a los campesinos y macheteros haitianos como aguinaldo pascual para que compraran en Los Almacenes Castro. ¡Extraordinario!

De veras que Cuba era un país de grandes oportunidades, un pobre inmigrante gallego llegó a enriquecerse a tal punto de poder enviar a toda su numerosa prole a las mejores escuelas del país y dar trabajo a muchos campesinos cubanos y haitianos. Lo que no dice el libro es cuánto les pagaba.

Ahora comprendo que los Castro gobiernan a Cuba como el Ángel gobernó su finca, todo, absolutamente todo depende de la voluntad de ellos.

El Ángel era amigo personal de Monseñor Enrique Pérez Serante, obispo de Santiago, lo cual le permitió salvar la vida de Fidel después de la masacre del ataque al Cuartel Moncada.

Cuando murió el Ángel, Raulito lloró mucho y los macheteros haitianos lloraban y decían: ¡Murió Papá Castro! ¡Murió Papá Castro! Simplemente conmovedor.

¿Habrá que beatificar también a Don Ángel? No lo sé, por ahora tratemos de que lo hagan con Doña Lina.

Juanita entró a la embajada de Brasil en La Habana a finales de 1958 y salió  de ella el 2 de enero de 1959. Y aquí hay algo muy curioso. En la página 188 nos cuenta como el Sr. Otto Meruelos, ministro de información,  fue a pedir asilo en la madrugada del 1° de enero al saber que Batista había huído: “¡Ábranme la puerta, por favor! ¡Ábranla! Mi vida está en peligro”.

El Sr. Embajador conversó con él pero aparentemente no lo dejó entrar a la embajada. Aquí hay una laguna informativa en el libro. ¿Por qué? Sin embargo, Juanita y sus compañeros de asilo político participaron en el primer mitin de repudio de la “gloriosa” revolución, ya que le gritaron: “¡Rata! ¡Cobarde!” Es decir que, Doña Juanita Castro se presenta a sí misma como la precursora de los mítines de repudio en nuestra sufrida Patria.

Otto Meruelos fue a parar a la cárcel condenado por  la  “in-justicia revolucionaria”, pero no sé por cuántos años.

El 29 de junio de 1964 Doña Juanita Castro partió hacia el exilio. Amada por  unos, detestada por otros por llevar ese terrible apellido, ha tenido que soportar las injurias y difamaciones divulgadas contra su familia . La defensa del honor de sus padres y abuelos es el principal objetivo de este interesante libro que te enviaré en cuanto pueda por la misma vía que suelo hacerlo.

Le doy las gracias a la distinguida Sra. Marta Donada, que tan amablemente me ofreció el libro.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

Fidel y Raúl, mis hermanos. La Historia secreta.
Memorias de Juanita Castro contadas a María Antonieta Collins.
426 páginas.
Santillana Ediciones Generales, S.L. Madrid.
ISBN: 978-84-03-10085-5


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