Economía/ Cualquier tiempo pasado fue mejor

Cubamatinal/ En los años 40 en Cuba, se cantaba una guajira titulada “El vaivén de mi carreta”, pero el pueblo la conocía por el estribillo que da título a esta crónica.
Por Paulino Alfonso
La Habana, 27 de mayo /PD/ Si la economía castrista fuera algo serio, quizás me extendería en un análisis de su mayor fracaso: Una producción agropecuaria capaz de satisfacer la alimentación del pueblo sin recurrir en exceso a las importaciones y estimular la riqueza del pueblo.
Pero al ver, el último cuplé, digo, el congreso de la ANAP, me tuve que reír junto con mi pobre pueblo, que siempre asiente, para que “esta mierda termine rápido”.
Solo en la presidencia, conté más de 800 años, desde “Pepe” Ramírez, reliquia de cuando el Aspirante usaba cola de caballo y sombrero tejano, seguido del incombustible Lugo Fonte, quien ha progresado mucho desde que era un guajirito soplón en San Luis, Pinar del Río, hasta Guillermo García Frías, sempiterno campesino con casa climatizada, Internet y Mercedes Benz en la puerta. No conozco a los demás porque cambian con la misma velocidad que los ministros en Castrolandia.
El congreso trataba sobre lo que con más elocuencia dijera Pánfilo ante un camarógrafo y que dio la vuelta al mundo: ¡Jama, Jama!
¿Que ha resuelto este coro de “campesinos” en 50 años? Nada, solo ganar tiempo. Veamos algunas promesas que sobre producción agropecuaria han hecho los Castro en infinidad de congresos, simposios, investigaciones, anuncios y todos los aquelarres posibles que siempre han terminado como los culebrones de Univisión.
A pesar de nacer en una familia de campesinos, Fidel y “Musito” (como llama su hermana Juana al Aspirante) estaban inmersos en la piromanía política, bien en New York o en Moscú. Sólo “Mongo”, el mayor de los tres, se ocupó de alimentar a la familia.
Al triunfar, Fidel Casiano puso la agricultura en manos de cualquiera. Ora en la de los pocos propietarios que quedaron después de la Primera Ley de Reforma Agraria, ora en las del geógrafo-utilero Dr. Antonio Núñez Jiménez o en las de cualquier candidato al manicomio que apareciese.
Lo de Fidel C. era y es el terrorismo político. Para eso mandó a Cesar Vega a Panamá, a Delio Ochoa a República Dominicana, a Arnaldo Ochoa a Venezuela, al Che a Bolivia, a los La Guardia a Nicaragua, a Carlos Cadelo a Angola, etc., etc., etc. En lo interno, comisionó a Ramiro Valdés para liquidar a unos cándidos cubanos que pretendían derrocarlo con los métodos que él había derrocado a Batista. A pesar de esta desventaja y de ser traicionados por el gobierno demócrata de los EE.UU, resistieron más de 6 años.
Para los bobos, Fidel C. empezó a hablar de desecar la Ciénaga de Zapata para sembrar tanto arroz que en 5 años, Cuba exportaría el cereal. Así los entretuvo, por un tiempo, para que no lo molestaran más.
Como sus guerrilleros fracasaban tanto en la Sierra Falcón como en Congo Brazzaville y Nancahuazú, trajo a un francés tan desconocido como el soldado de Napoleón a determinar los pastos del ganado con el que en 5 años, los cubanos enfermaríamos de la circulación por la enorme cantidad de leche y carne que producirían las vacas logradas por la inseminación artificial.
También padeceríamos de insomnio por el café que tomaríamos, sin contar las diarreas que tendríamos por la cantidad de jugo que darían los cítricos de la “fértil” tierra de Jagüey Grande y Ceiba del Agua. El marabú, desaparecería como cizaña al ser eliminado por la Brigada Invasora “Che Guevara” en diarios combates, etc., etc.
No hablemos del Armagedón de los 10 Millones, ya que todo está dicho. Terminó cuando el Máximo Líder adoptó incómoda posición ante el viejito Brezhnev y soportó las sonrisas de los zorros Baibakov y Gromiko. Esto debió saberle a áloe al máximo degustador de las mieles del poder, pero bueno, como dijera Enrique IV, ¡Paris, bien vale una misa!
Los estrategas agropecuarios han ideado cooperativas para criar cuy (un roedor, primo de la rata), iguanas y lombrices de tierra, plantas locales de bistec de hollejos de toronja, picadillo de cáscara de plátano. Hasta importaron de Vietnam, un pez depredador, la claria, que se portó tan mal que hubo que autorizar su pesca con explosivos, pues eliminaba todas las especies acuáticas y cuando no había más, salían a la tierra para comerse los huevos y los pollos. Este fue, un aporte del “campesino” Guillermo Garcia Frías.
En el congreso nadie habló de los 9,500 kilómetros cuadrados de tierras laborables que pertenecen al marabú, otra cifra parecida salinizada por los “buenos” abonos soviéticos y el resto que se dedica a caña, papa y plátanos, de pésima calidad y con rendimientos de risa.
Tampoco se dijo que producto del “bloqueo imperialista”, Súper Marino va a quitar 1 libra de arroz al pueblo y que el vaso de leche que Raúl Modesto prometió cuando se creyó Presidente, aún está en el aire. ¡Pobre Musito!
Por esto y otras cosas, preguntamos los cubanos: ¿Cuando llegaré al bohío?