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Archivo para 30. Mayo 2010

Desvíos de la deriva

Cartas a Ofelia/ Crónicas

desvios.jpg

Cubamatinal/ París, 19 de mayo de 2010.

Querida Ofelia;
La exposición, Desvíos de la deriva: Experiencias, travesías y morfologías, que ha sido organizada por el Museo Reina Sofía y comisariada por Lisette Lagnado y María Berríos, con la coordinación de Nur Banzi y Carol Burnier, es una muestra de carácter ensayístico donde se investiga, a través de diferentes propuestas brasileñas y chilenas, algunos proyectos arquitectónicos que fueron ideados para ciudades latinoamericanas que permanecieron al margen de la narrativa oficial del llamado Primer Mundo. Para ello, se ha contado con obra de Flávio de Carvalho (1899-1973), Juan Borchers (1910-1975), Lina Bo Bardi (1914-1992), Roberto Matta (1911-2002) y Sergio Bernardes (1919-2002), así como una importante representación de la Escuela de Valparaíso y de su experiencia Ciudad Abierta. La exposición se completará con obra del arquitecto suizo, Le Corbusier, figura clave y referente  indiscutible para la arquitectura sudamericana.Permanecerá abierta al público hasta el 23 de agosto de 2010.
 

Todos ellos fueron artistas y arquitectos, o desarrollaron a la vez ambas disciplinas. Tal y como comenta la comisaria de la muestra, Lisette Lagnado, todos “mezclaron antropofagia, futurismo y surrealismo, y soñaron ambientes de convivencia colectiva y sociedades lúdicas”. Estos poetas-constructores, apremiados por un creciente impulso hacia lo moderno, compartieron y tuvieron en común la creencia de que el hombre, a través de la tecnología, podía reducir las jornadas de trabajo, para así aumentar el tiempo dedicado al ocio. El lema era dilatar los espacios para un homo ludens y poner en práctica una vida en comunidad.
 

A través de más de 400 piezas donde, se incluyen dibujos, planos, fotografías de los proyectos, óleos, maquetas, cuadernos de artista y proyecciones, la exposición dará a conocer al público proyectos arquitectónicos utópicos, muchos de ellos nunca construidos, y que fueron desarrollados en su momento, pensando en diferentes urbes latinoamericanas. En la muestra también se pone en cuestión la homogeneidad de la clave latinoamericana, a raíz de personajes con actuaciones decisivas en el panorama local, que se formaron fuera o inmigraron.
 

Por lo tanto, la presente investigación, según Lisette Lagnado, parte de una modernidad fundada sobre lo vernáculo, lo autóctono de estos dos países, (Brasil y chile) con el fin de tomar distancia de dos ejes que vienen sosteniendo una lectura más hegemónica: por un lado, la presencia de Le Corbusier y, por otro, el prisma de un situacionismo europeo oriundo de dos guerras mundiales. Sí es evidente, como escribe Fernando Pérez Oyarzun en uno de los textos del catálogo, que Le Corbusier constituye la presencia más visible en Sudamérica entre los maestros de vanguardia de principios de siglo. Roberto Matta, Juan Kurchan y Jorge Ferrari habían trabajado con él y su contribución al desarrollo de la arquitectura sudamericana fue indudable. Él vio en Sudamérica una combinación justa de innovación y tradición, capacidad emprendedora e interés por el arte.”Le Corbusier representa un punto de partida; algo así como una asumida puerta de entrada a la arquitectura moderna”.
 

Pero, aparte de Le Corbusier, ¿qué es lo que une a cada uno de los artistas de la muestra? Según la comisaria Lagnado, “las diferentes propuestas que participan en esta exposición, tienen en común una carga humanista y visionaria en su forma de pensar la relación entre espacio público y vida colectiva, topografía y urbanismo”. Para Flavio de Carvalho, por ejemplo, la ciudad del siglo XX sería una extensión de la casa y estaría destinada al “Hombre desnudo” (antropófago), libre de los conceptos de la vida gregaria, de la familia y de sus propiedades. Para Lina Bo Bardi, la arquitectura era un arte que tenía que considerar seriamente la tierra donde se ponía en práctica y añadía “la arquitectura moderna brasileña no deriva de la colonial sino de aquella primitiva, del caipira, del campesino”. Y Juan Borchers decía: “La obra de arquitectura es sin más la vida misma”.
 

“A todos ellos les une una misma noción de poesía…, entendían la arquitectura como una vivencia, como un acto de vivir, como una acción y un proceso en el que el contacto con la tierra y lo autóctono eran esenciales”, concluye María Berríos, comisaria de la muestra para la sección de Chile.
 

La exposición, ubicada en las salas de lo que fue la antigua biblioteca del Museo, ha querido mantener, según las comisarias, ese espíritu de espacio de estudio y recogimiento que fue en su momento la biblioteca y que ha ido impregnado la configuración de las salas.
 

El diseño de la exposición ha contado con Aurora Herrera, que ante la dificultad de la obra expuesta, (la mayoría del material exhibido es documental) ha optado por no dividir el espacio con tabiques, sino con paneles, proporcionando así, una visita más dinámica y menos convencional. Otro aspecto importante que hay que destacar en el diseño de la exposición y que ha sido creado expresamente para esta ocasión, es la estructura donde se muestra el famoso traje de Flavio Carvahlo, el New Look, (traje de verano creado por el artista en 1956). La estructura ha sido diseñada por Dominique González Foerster y consiste en un recorrido espacio-temporal con el fin de que el traje tenga movimiento y no se convierta así en una pieza de museo.

El recorrido de la muestra, por lo tanto, no se ha organizado de manera cronológica, sino que las dos entradas físicas a las salas sirven al visitante para hacer dos recorridos diferentes. Uno comienza con la presencia de Le Corbusier, y la llegada de éste al continente latinoamericano. En este espacio Le Corbusier “funciona” como llave histórica, como un referente esencial para la arquitectura latinoamericana. Una imagen de la bomba atómica sitúa al espectador en un momento histórico concreto, un momento donde se reconstruían ciudades en la vieja Europa, en contraposición a esa nueva América, y a esa idea del nuevo mundo y nuevo hombre.
 

El otro recorrido comienza justamente en el lado opuesto del espacio con obra  de SergioBernardes, el cual, en cierta manera, se adelantó a su tiempo, y se  preocupó por un tema tan actual como la ecología y la necesidad de lograr un nuevo equilibrio entre la creciente población urbana y el entorno natural. La Escuela de Valparaíso continúa, con una visión más lúdica y poética de la arquitectura. “Digamos que este recorrido es más subjetivo”, afirma Lagnado.
 

En las dos inmensas naves donde se ubica la muestra se pueden apreciar, estos dos recorridos pero, según las comisarias, “en la exposición, hay varias derivas que se materializan con una manera de andar en el espacio”. El visitante “continuando la deriva” podrá descubrir un sinfín de proyectos, bocetos, sueños realizados, e irrealizados, algunos utópicos y otros no tanto, de los distintos protagonistas de la muestra:
 

Flávio de Carvalho
 

Pintor, escultor, escenógrafo, diseñador, periodista y escritor. Carvalho  fue definido por Le Corbusier como “un revolucionario romántico” y es que su excéntrica vida llena de inconformismo se caracterizó por una lucha constante por todo lo establecido. Nació en Brasil, se educó en Francia e Inglaterra donde se licenció en ingeniería y arte. En 1922 retornó a Sao Paulo donde antes de crear sus propios edificios y de realizar numerosos trabajos artísticos, se unió a una firma local constructora. La obra arquitectónica de Carvalho consta de cerca de veinte proyectos, de los cuales sólo dos se llegaron a edificar. Construyó una villa de diecisiete casas en São Paulo (1936- 1938), y su propia residencia en la Fazenda da Capuava (1938) en Valinhos, en el interior del estado de São Paulo.

Entre los proyectos no realizables, cabe destacar el concurso internacional del Faro de Colón en la República Dominicana, (el proyecto colorista, reunía influencias de las culturas precolombinas y rasgos futuristas, y aunque alcanzó la segunda fase de la convocatoria, no fue realizado). Otros proyectos importantes fueron La Universidad Internacional de Música y Artes escénicas de Sao Paulo (1955), el proyecto “Eficacia” pseudónimo que Carvalho adoptó en 1927 para presentarse a un concurso público para el Palacio de Gobierno de Sao Paolo. Su objetivo consistía en transmitir valores de eficiencia, confort e higiene, mediante unas formas basadas en la lógica.
 

Impulsado por especulaciones personales relacionadas con la psicología de las multitudes, la evolución del vestuario y de la sociedad, realiza sus cuatro Experiências (de las que se han registrado tres). En 1931, desfila en sentido contrario a una procesión del Corpus Christi para examinar la reacción de los fieles; en 1956 presenta un traje de verano por las calles del centro de Sao Paulo y en 1958 participa en una expedición para establecer un primer contacto con tribus indígenas. Carvalho desarrolló por aquellos años el programa de la “Antropofagia”, corriente del movimiento moderno brasileño al que perteneció y que pretendía realizar en la literatura la siguiente tarea: absorber (de aquí la referencia al canibalismo) las corrientes modernas desde una perspectiva propia, proporcionada por las tradiciones y los mitos indígenas. Como artista plástico, Carvalho representó a Brasil en 1950 en la Bienal de Venecia.
 
 

Lina Bo Bardi
 

Aunque nació en Roma en 1914, Lina Bo Bardi vivió y desarrolló toda su actividad como arquitecta en Brasil. Se diplomó por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Roma en 1940 y a continuación se mudó a Milán donde trabajó para Gio Ponti y dirigió la revista Domus. Emigró a Brasil en 1946 junto con su marido Pietro Maria Bardi, crítico e historiador del arte.
 

Fue en Brasil, país del que más tarde tomaría la nacionalidad, donde desarrolló toda su carrera profesional tanto en el campo de la arquitectura como en el del diseño industrial y de interiores. Aquí Bardi expandió sus ideas influenciada por una cultura reciente y desbordante, tan diferente al pensamiento europeo. Con un enfoque radical y moderno, todo su trabajo está impregnado de una voluntad de acercamiento a la cultura y modo de vida popular, de eliminar las distancias entre la “cultura de élite” y la “cultura popular”.
 

Lina dejó una marca indeleble en su ciudad adoptiva, con su Museo del Arte Popular, el Museo de Arte Moderno de São Paulo (Masp) y el edificio Sesc - Pompéia, que se tornó una fuerte referencia para la historia de la arquitectura en la segunda mitad del siglo XX. Lina mantuvo una intensa vida cultural hasta el final de su vida, realizando el antiguo sueño de morir trabajando. Activa y con varios proyectos en curso, Lina falleció en 1992.
 
 

Sergio Bernardes
 

Nació en Río de Janeiro en 1919 y murió en la misma ciudad en 2002. Bernardes está considerado uno de los principales arquitectos brasileños. Aunque trabajó con Niemeyer y recibió su influencia, rápidamente se distanció tanto del maestro como de Lúcio Costa. Desde que se graduó en 1948 en la Facultad de Arquitectura de Río de Janeiro, tuvo una meteórica carrera profesional: en 1954 recibe el Gran Premio de Arquitectura de la Bienal de Venecia por el proyecto de la casa de Hélio Cabral en Río; ese mismo año realiza el insólito pabellón de la Compañía Siderúrgica Nacional en la Exposición conmemorativa del IV Centenario de San Pablo, en el Parque Ibirapuera y en 1958 proyecta y construye el pabellón del Brasil en la Feria

Mundial de Bruselas, así como diversas residencias espectaculares. Su pasión por los automóviles, los aviones y las estructuras colgantes, lo llevó a experimentar en todas las escalas del diseño: el mobiliario, la arquitectura, el urbanismo, la planificación urbana y finalmente incursionar en propuestas ecológicas planetarias para el Brasil y el mundo. En las últimas tres décadas del siglo XX asumió con énfasis la dimensión ecológica de las grandes ciudades y la necesidad de lograr un nuevo equilibrio entre la creciente población urbana y el entorno natural.
 
 

La escuela de Valparaíso
 

La Escuela de Valparaíso, tal y como escribe Fernando Pérez Oyarzun en uno de los textos del catálogo, tiene un momento fundacional preciso. En marzo de 1952 Alberto Cruz Covarrubias, arquitecto y Godofredo Iommi, poeta, se trasladan desde Santiago a Valparaíso, contratados por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso.

Junto a ellos lo hace un grupo de seis jóvenes arquitectos. Éstos se incorporan también a las actividades de la Escuela, configurando así un colectivo académico y arquitectónico. Iommi, había propuesto la posibilidad de una fuerte presencia de la poesía en el discurso arquitectónico, agregando una nota de radicalidad y una visión estratégica al proyecto que emprendían. “En definitiva, se trataba de buscar, como colectivo, una conexión entre arquitectura, arte, estudio y vida”, añade Fernando Pérez Oyarzun.

La escuela se consolida en los años cincuenta, para adquirir una fuerza y protagonismo particular en los años sesenta. Años más tarde, en 1970, el grupo funda la Ciudad Abierta en Ritoque, cerca de Valparaíso. Es en este lugar, que combina lo experimental con lo utópico, donde algunos de los miembros del grupo y sus familias habitan, se concentran, y realizan su actividad arquitectónica.
 
 

El taller de Juan Borchers
 

Nació en Punta Arenas (1910-1975), una de las localidades urbanas más alejadas del mundo, (de ahí su pasión y necesidad de recorrer mundo). En 1929 se traslada de Punta Arena a Santiago para entrar en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile. Años más tarde sería expulsado por promover una reforma de la enseñanza hacia los principios de la escuela moderna de arquitectura.

En 1938 Borchers, junto a otros estudiantes, realiza su primer viaje a Europa. En éste participa el joven estudiante Isidro Suárez (1918- 1986), oriundo también de Punta Arenas que llegaría a ser su amigo y colaborador más permanente. En París, visita el taller de Le Corbusier donde, por entonces, trabajaban los argentinos Juan Kurchan y Jorge Ferrari.

La colaboración arquitectónica entre Suárez y Borchers se inicia siendo ambos todavía estudiantes y continuará en algunos primeros encargos profesionales, como ocurre con el proyecto de la Casa Thomas en el balneario de El Quisco proyectada entre 1941 y 1943, que no llegó a ser completada por los arquitectos. Borchers, Tras permanecer diez años en Europa, especialmente en España y Francia, regresa a Chile donde junto con Jesús Bermejo e Isidro Suárez inicia el periodo más activo del grupo. Durante estos años realizan lo más significativo de su obra arquitectónica como la Casa Meneses en Santiago y el edificio para la Cooperativa de Servicios Eléctricos en Chillán.
 
 

Roberto Matta
 

Nació en Santiago de Chile el 11 de noviembre de 1911 (11.11.11), cifra que utilizaría con frecuencia en su carrera artística. Fue pintor, arquitecto, filósofo y poeta. Se formó como arquitecto en Santiago de Chile y con Le Corbusier en París entre 1934 y 1935, donde se hizo amigo del artista Marcel Duchamp. Al estallar la II Guerra Mundial se trasladó a Estados Unidos, vivió en Nueva York y conoció a André Breton, Max Ernst, Yves Tanguy y André Masson.

En 1937 se unió al grupo surrealista, por invitación de André Bretón, y a partir de ese momento abandonó la práctica de la arquitectura. La principal técnica pictórica que utilizará en esta fase, y que de algún modo no abandonará nunca, es la del automatismo, es decir, el dejar que el lápiz recorra la superficie del papel de manera automática: el dibujo va apareciendo espontáneamente, y sobre esa trama, el pintor va disponiendo los colores.
 

Esta vertiente de la producción de Matta se caracteriza por sentimientos de alegría, liviandad y humor materializados en obras gráciles, figurativas y directas; pero hay otra corriente muy diversa, que es en definitiva la que en alguna medida ha marcado el transcurso del arte del siglo XX. Por otro lado, Matta ha ejercido una influencia decisiva en la obra de Arshile Gorky y en la creación del expresionismo abstracto. En 1990 recibió el Premio Nacional de Arte, en 1992 se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y en 1995 obtuvo el Praemium Imperiale en la categoría de pintura. Falleció el día 23 de noviembre de 2002 en la localidad italiana de Civitavecchia, en las cercanías de Roma, a la edad de 91 años.
 

Le Corbusier
 

Charles-Édouard Jeanneret-Gris (Suiza, 1887-Francia, 1965), bajo el pseudónimo de Le Corbusier, fue uno de los más grandes y activos arquitectos y urbanistas del siglo XX, cuyas ideas revolucionarias orientaron la creación de la arquitectura moderna en todo el mundo. A los catorce años ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas de La Chaux-de-Fonds para años más tarde estudiar en París con el arquitecto Auguste Perret. Muy pronto se marchó a Berlín para trabajar en el estudio del diseñador Peter Behrens, donde conoció a los futuros líderes de la Bauhaus: Mies van der Rohe y Walter Gropius.

Tras la Primera Guerra Mundial, se dedicó a la pintura y fundó, junto con Amedée Ozenfant, el núcleo purista del cubismo, y la publicación Après le cubisme (1918). La estética purista promovida por el grupo abarcaba literatura, arquitectura, diseño industrial y pintura, y supuso una campaña a favor del orden formal. En los años veinte y treinta puso en práctica sus ideas urbanísticas en el Pavillon de l’Esprit Nouveau (1925) y en el libro Urbanisme (1925).

Concibió también el Plan para la ciudad contemporánea de tres millones de habitantes (1922), el Plan Voisin para París (1925) y La Ville Radieuse (1935), con los que pretendía resolver la inminente crisis habitacional y de circulación de las grandes ciudades. Para Le Corbusier, la meta del arquitecto debería ser la de alojar a las personas de manera decente y humana, y esto sólo sería posible mediante la fabricación industrial, la estandarización y el urbanismo racional. En 1927 reunió los principios de su proyecto en sus “cinco puntos para una nueva arquitectura”.

En 1928 fundó en La Sarraz el grupo CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), para discutir el rumbo que deberían tomar la arquitectura y el urbanismo modernos en el ámbito internacional. En Francia proyectó obras como la Unidad de Habitación de Marsella (1945-1952), la capilla de Ronchamp (1950-1955) y el convento de La Tourette (1953-1960); en India, edificios en Chandigarh (1950- 1959); y en Estados Unidos, la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York (1947). Ejerció una gran influencia sobre varias generaciones de arquitectos brasileños, como Lucio Costa, Affonso Eduardo Reidy y Oscar Niemeyer entre otros muchos. Visitó Brasil en tres ocasiones: 1929, 1936 y 1962.

Con motivo de la muestra se está preparando un catálogo que, además de reproducir las obras expuestas, contará con textos de las comisarias Lisette Lagnado y María Berríos, y textos específicos de los siguientes autores: Lauro Cavalcanti, “Sergio Bernardes: un modernista a la deriva”; Guilherme Wisnik, “Antropofagia a la inversa”; Fernando Pérez Oyarzun, “La vida de la arquitectura: la escuela de Valparaíso y el taller de Juan Borchers”; Betti-Sue Hertz, “Roberto Matta: Convergencias en la arquitectura, paisaje exterior e interior”; Rodrigo Pérez de Arce, “El propio, norte: derroteros creativos al sur del mundo” y Rui Moreira Leite, “Flávio de Carvalho (1899-1973): proyectos no construidos”. Por otro lado, el catálogo contará con textos históricos de algunos de los protagonistas de la muestra, así como biografías de los participantes.
 
 

Actividades paralelas
 

El Museo ha organizado, del 30 de junio al 3 de julio, un taller y un seminario entorno a la exposición. Arquitectos, urbanistas y poetas buscarán reactivar las enseñanzas de la Escuela de Valparaíso, basadas en lo oral, en el juego, en el azar y en la exploración de la ciudad a través de la experiencia subjetiva. Francesc Muñoz, Adrián Gorelik, Guilherme Wisnik y miembros de la Escuela de Valparaíso serán los encargados de impartir este taller que tendrá un tono más experimental que académico.
 

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Cuba Democracia ¡Ya! advierte de que el traslado de presos es una estrategia para debilitar a la oposición

Cuba/ Cubanos por el mundo

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Cubamatinal/  La organización Cuba Democracia ¡Ya! acusó este jueves al Gobierno cubano de intentar distraer la atención de la comunidad internacional, tras el anuncio del traslado de los presos políticos a las cárceles más cercanas a sus lugares de origen con el objetivo de socavar el trabajo de la oposición.

  

Madrid, 29 de mayo/ EP/ “El régimen castrista utiliza un canal efectivo con repercusión internacional para entretener a la opinión pública y debilitar los avances de la oposición cubana”, reza el comunicado facilitado por la organización.

  
El texto advirtió de que esta estrategia del régimen liderado por Raúl Castro pone en riesgo un futuro proceso de “transición a la libertad, la democracia, la estabilidad nacional y el porvenir del pueblo cubano”.

  
“Los demócratas cubanos no deberíamos cambiar lingotes de oro por espejitos y lentejuelas. Pedimos que nadie dé un paso atrás por la posible liberación de algunos presos políticos o el traslado de algunos otros a hospitales. Que nadie olvide que la dictadura castrista es una fábrica de encarcelar inocentes”, recoge el documento.

  
En este sentido, la organización instó a los opositores de dentro y fuera de la isla a no abandonar la lucha pacífica “por la libertad y la democracia en Cuba” y a “mantenerse firme”, a pesar del gesto del régimen hacia los presos políticos.

  
No obstante, Cuba Democracia ¡Ya! aplaudió el anuncio del Gobierno de cubano aunque condicionó su aprobación definitiva a la puesta en libertad de la totalidad de los presos políticos enfermos, unos 26,  y a los traslados de todos los disidentes a las cárceles más cercanas a sus lugares de origen.
“Celebraremos las posibles liberaciones de inocentes enfermos que nunca debieron estar presos y los posibles traslados a hospitales de otros de ellos pero nuestras aspiraciones van mucho más allá de todo eso. Nuestro verdadero fin, que es Libertad y Democracia para Cuba”, sentencia el texto.

  
Asimismo, la organización señaló que respetará y apoyará todas las decisiones que puesta tomar el disidente Guillermo Fariñas, que permanece en huelga de hambre y sed desde el pasado 24 de febrero para exigir, precisamente, la liberación de los reos enfermos, y de las Damas de Blanco, que desde hace años reclaman la puesta en libertad de los presos políticos de la llamada Primavera Negra de 2003.

La tortura de la espera

Cuba/ Dictadura especialista en filmes de suspense

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Cubamatinal/ Cuando se cumplen diez días desde la reunión entre el gobernante Raúl Castro y la jerarquía de la Iglesia católica en la que trataron el tema de los presos políticos, la disidencia interna de Cuba continúa a la espera de medidas.
 

Miami, 29 de mayo/ Radio Martí/ El portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez Santacruz, declaró a la agencia EFE que el Gobierno de Cuba se toma todo su tiempo, todo el tiempo que quiere para cualquier cosa, porque es un Gobierno muy independiente, en el peor sentido del término.

Me parece que hay que tener paciencia y, en mi caso, –dijo Guillermo Fariñas a EFE– seguir con la huelga, y sobre todo continuar haciendo denuncias de los presos que se mantienen en prisión y desconcentrarse en la cuestión de cuándo van a salir.

La opositora Marta Beatriz Roque afirmó que existe la posibilidad de que las excarcelaciones ocurran cuando se acerque la visita a Cuba del canciller del Vaticano, Dominique Mamberti, quien debe llegar a mediados de junio.

Laura Pollán, portavoz de las Damas de Blanco, coincidió con la idea de que las autoridades cubanas podrían dar pasos en un momento más próximo a la visita del canciller del Vaticano.
 

Ni los muertos descansan

Latinoamérica/ Apuntes de una Periodista

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Cubamatinal/ CUENTOS (* venezolanos ) DE LA CRIPTA. EL INICIO: Hugo I, El Expropiador, comenzó a ver de qué se apoderaba ahora, en su alegre tarea de poseer toda Venezuela. De pronto -en su pasada rápida por las calles de Caracas dentro de su carro blindado- vió lo muerta que está la capital, donde no hay ni siquiera de que reírse.  Eso le dió una idea: ¡apropiarse de los cementerios!

Por Angélica Mora

Nueva York, 29 de mayo/ Total, -pensó- la gente que está ahí está muerta y no puede reclamar… y aunque pudiera hacerlo…¡quién le para a un finado!

El Expropiador se volvió hacia atrás, al asiento donde estaba uno de los acólitos, y levantando su mano izquierda, haciendo girar su dedo índice ordenó: “Exprópiese…”.
El acólito comprendió de inmediato, por su acondicionamiento de foca auténtica, a qué expropiación se refería el Máximo Líder y comenzó a hacer una lista por estados.

Inició la selección de abajo para arriba. O sea, iban a comenzar a tomarse los cementerios a partir del estado Zulia. Concretamente iniciar la expropiación del Cementerio “”Jardines La Chinita. Y le endilgaron la tarea al alcalde Omar Prieto, que es uno de ellos, (rojito, y un poco muerto).

LOS VIVOS

El alcalde no observó ningún acto de protesta de los muertos al iniciar la toma del camposanto y la expropiación de las tumbas.

Pero, los trabajadores del lugar y los familiares propietarios de los predios, rechazaron la medida diciendo que no hay base legal ni procedimiento administrativo que la justifique. Son 330 empleados afectados y miles de propietarios de las tumbas.

La lucha de los vivos por la última vivienda de los muertos sigue.
Prieto dice que el cementario ya está expropiado, pasó de privado a municipal y no se llamará más como la Virgen, “La Chinita”, sino que pasará a conocerse como “Cementerio del Sur”.

Además informó que no se hará cargo de los trabajadores actuales. Contratará nuevos, porque los actuales protestaron por la medida de expropiación del gobierno y eso no se hace.

“Jardines La Chinita” tiene un poco más de 30 años operando en el Zulia y es uno de los cementerios privados con mayor número de clientes.

Los que dormían el sueño eterno en el lugar le están dejando la tarea de protestar a sus deudos, pero presienten que, ni muertos se libran de Chávez y de que los dejen tranquilos.

* Como mis lectores saben:
Escribo también los Cuentos Cubanos de la Cripta

Relojes sin cuerda y uso del tiempo

Opinión/ Estribillo de moda en la nomenklatura: ¡Reloj no marques las horas!

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Cubamatinal/   Si de verdad las horas cayeran en algún sitio como dicen que caen la expresión popular y los malos prosistas, en Cuba las horas se desploman, cada sesenta minutos, directamente en las celdas de los prisioneros políticos. Allá adentro, en el espanto de la injusticia, el hambre, las enfermedades y la arbitrariedad, se siente el estruendo de la caída, se recibe el impacto de esos 24 derrumbes diarios.


 

Por Raúl Rivero
 

Madrid, 29 de mayo/  Entretanto, los jefes, sus milicias de guatacas, los cómplices internos y foráneos, usan metáforas aéreas para poetizar con el paso del tiempo. A ellos las horas se les van volando como pájaros leves. A ellos se les desvanecen, se les escapan en el vapor de las manos los minutos en los sitios donde se reúnen para tratar de hacerlos eternos o para pasar el rato, que es una fórmula criolla donde caben una cita amorosa, el diseño de una trampa y un partido de dominó.

Pero es muy grande el peso de una hora más sobre la cabeza de Ariel Sigler Amaya, el prisionero político condenado a 20 años en el 2003 y a una silla de rueda desde hace 20 meses. Está ahora en una sala de penados del hospital Julito Díaz de La Habana.

El líder del Movimiento Opción Alternativa, matancero de 46 años, le dijo a su familia esta semana que está cansado de mentiras y no quiere recibir más atención médica porque ninguno de los tratamientos que ha recibido en prisión han aliviado o mejorado su estado de salud. En casi dos años de hospitalización no le han dado un diagnóstico, no ve los resultados y ha pedido que lo regresen a la prisión de Ariza, donde cumple su condena, para morir tranquilamente.

El golpe sistemático del tiempo, para seguir con el uso del lugar común, es un asunto muy grave en las celdas de Ricardo González, Arnaldo Lauxeriques, Víctor Rolando Arroyo, Adolfo Fernández Saínz, Normando Hernández, Pedro Argüelles y así, hasta completar una nómina de 26 presos en la que incluyo al periodista Guillermo Fariñas, que ha comprometido su vida, mediante una huelga de hambre, para ayudar a salvarlos.

Para estos hombres y para los otros prisioneros del régimen, para sus familiares agrupadas en las Damas de Blanco, cada segundo tiene un valor y cada minuto una intensidad de pesadumbre y riesgo.

No se puede jugar con esas vidas y lanzar fuegos artificiales mediante pactos y promesas para dilatar el tiempo de poder y maniobrar para que las instituciones de derechos humanos del mundo, los intelectuales lucidos y los medios de prensa saquen sus reflectores del escenario cubano donde se trabaja, en medio de un cerco policial y otro de intolerancia, por la libertad de los presos y la democratización del país.

Los prisioneros, las Damas de Blanco y la oposición pacífica no han hecho compromisos verbales con nadie ni han suscrito acuerdos con generales y doctores, ni con obispos y embajadores. Como viven en los sitios donde las horas caen con más fuerza están preparados y alertas. No son ilusos que por desesperación o por miedo le dan vueltas falsas a las manecillas. Y saben muy bien quiénes son los que quieren atrasar los relojes.

Los sobrevivientes

Opinión/ Tragicomedia del día a día

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Redacción Cubamatinal/  Un viejo cuento de la supervivencia especilizada en que se ha convertido el día a día del cubano de a pie, relata; ¿Como se da la extramaunción en árabe a un cubano?, primero se le pide una última confesión (en árabe) a lo que el moribundo contesta, “¡Jamás, jamé jamón!”, entonces el clérigo responde cerrando el acto, ¡Jamás lo jamarás!.

Por Alejandro Ríos

Miami, 29 de mayo/ El Nuevo Herald/ En un precursor documental de Alberto Roldán, “Una vez en el puerto”, del año 1963, ya una familia cubana se queja del mal estado de su casa, donde del techo asoman amenazantes vigas oxidadas a punto de desprenderse. En otro testimonio esencial, el filme Havana, de Jana Bokova, que data de 1990, el vecino que vive en un segundo piso de cierto solar habanero amanece en la primera planta luego de un derrumbe.

En un audiovisual más cercano, Hogar dulce hogar, de los directores Hansel Leyva y Christian E. Torres, realizado en el 2009, sobre el estado precario en que se encuentra la arquitectura de Guanabacoa, una de las ciudades históricas más ilustres de Cuba, la persona que trata de colar café en su cocina siente que el piso cede y aparece magullado en la primera planta de la otrora distinguida Casa de las Cadenas.

Ajena a la arrogancia y distancia de los intelectuales cubanos oficiales, quienes tratan, denodadamente, de convencer a no se sabe quién que Cuba está sometida a una feroz campaña mediática con capitales en Estados Unidos y España y que cuando ceda la presión foránea todo va a regresar a los mejores años del patrocinio socialista internacional, se encuentra la mayoritaria población cubana que trata de evitar, a toda costa, que el techo le caiga encima.

Muchos de esos sobrevivientes es ahora que se enteran del desafío semanal de las Damas de Blanco y de la entereza de Guillermo Fariñas y su legendaria huelga de hambre porque la prensa oficial y otra que se filtra los ha mencionado a propósito de unas conversaciones con representantes de la Iglesia Católica que no van a variar la naturaleza incómoda y represiva del régimen.

Han estado muy ocupados en vencer el día a día y sus agudas carencias, que nunca llegan a la hambruna africana, por supuesto, pero que incapacitan para considerar la libertad como un concepto respetable y posible.

Ya olvidaron las promesas incumplidas del primer Castro y pierden las esperanzas con las tenues alternativas de cambios del segundo. No los dejan intervenir en impostergables transformaciones económicas o sociales y luego son acusados, públicamente, de ser constructores o agricultores incompetentes, esperando las cada vez más limitadas dádivas de papá-estado.

Las remesas de los que se fueron y las redes del mercado sumergido suplen necesidades perentorias, como el aceite o el jabón y hasta algún que otro gusto petulante, para la situación, como un ajuar de Dolce y Gabbana.

La ansiedad por consumir es como una olla de presión a punto de estallar luego de cincuenta años del catecismo social austero al cual nunca se atuvieron ni se atienen las clases dirigentes de primer nivel.

Hace rato que los jóvenes abjuraron del credo revolucionario donde no obtienen ningún beneficio ni espiritual ni material. La vida está en otra parte y tanto Silvio Rodríguez como Carlos Varela pertenecen al período Jurásico de la simulación, el primero para ser denostado por el exilio consecuente y el segundo para ser admirado por los emigrantes.
Puestos a escoger entre el impresentable Machado Ventura, representante de la más rancia militancia partidista, y Alexander, líder del grupo de reggaeton Gente de Zona, la opción más que nunca sigue estando en la acera del vacilón porque los jóvenes ya han perdido bastante tiempo con tanto inmovilismo, entre los mayores, y guardan la no tan secreta esperanza de que algún día serán dueños de su destino.

Los sobrevivientes hacen su murumaca de subsistencia cotidiana mientras la fijeza insufrible de un sistema comienza a dar señales de un giro dramático en esta tragicomedia costumbrista sin fin.

Café a la cubana

Opinión/ Apuntes de una Periodista

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Cubamatinal/   Aprendí a tomar café-café, bien fuerte y con harta azúcar, en Radio Martí. En la emisora, podíamos estar en esos días de “todos contra todos”, pero parábamos y nos justábamos en el comedor a tomar café recién colado: “colada” y a veces un “cortaito”.
 

Por Angélica Mora
 

Nueva York, 29 de mayo/ Los carteles que se colocaban en el fregadero o lavaplatos, advirtiendo no echar el sedimento del café por el resumidero porque “lo tupía”, eran clásicos y demostraban nuestros diferentes puntos de vista en cuanto a cómo se escribía en castellano. Cada palabra del cartel “mal escrita” –” la borra del café”, por ejemplo– era subrayada y debajo se colocaba lo que se creía que era correcto. ¡Era de laarrgoo!

Yo no me metía, porque había aprendido mi lección.

En una ocasión mi editora, Blanca Nieves, me corrigió una de mis noticias, que yo creía que estaba escrita en forma correcta.
Me fuí a la base -los puntos de vista se discutían en la emisora hasta el final- y le mostré triunfante la palabra en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia.
 

Blanca Nieves siguió moviendo la cabeza negativamente:

“Angie, me dijo, así no se dice en Cuba…”

Me quedé unos momentos sin habla (?) y algo me entró por la cabeza. El pensamiento de que mi editora tenía toda la razón. Puede haber sido correcto para el resto del mundo, pero resulta que “así no se decía en la Isla” y nosotros transmitíamos para Cuba y no para otro lugar del planeta.

Pero me he apartado bastante de esto del café a la cubana.

Antes de Radio Martí, mí paladar estaba acostumbrado a los cafés más o menos “guayoyos”, como dicen en Venezuela, un “jugo de calcetín” si se le compara a las bombas cubanas. En la tierra de Bolívar -en los tiempos en que había café- se llamaban “cortado”, “negrito” o “un con leche”.

En Chile había buenos cafés en el centro de Santiago.

El “Do Brasil” era mi favorito y en él había unos casilleros con las letras del abecedario, donde se dejaba recados a enamorados y personas amigas. ¡¡Sí, toda una vida antes de Facebook y Twitter!!

Pero, ¿saben? para más detalles van a tener que leer mis Memorias, que aún escribo y deseo terminarlas y publicarlas antes que acabe el año.

Que les baste saber por adelantado que el vicio de tomar un buen café -café cubano- me dura hasta ahora y no despierto por completo hasta que no me he tomado esa primera descarga de cafeína azucarada.

La tomo en una pequeña taza, con un dibujo de una palmera y un bohío, que me enviaron desde Santiago de Cuba hace 24 años, y que me hace recordar cada día mis compromisos.

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