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De Mamberti a Micheletti y algo más
Enviado por Redacción el 4. Julio 2010 @ 09:29 En Cuba | Ningún comentario
Cuba/ Seguimos solos

Cubamatinal/ Las semanas se desbordan de acontecimientos políticos en nuestra relación con el mundo. Por estos días, hace un año, se detenía en seco al imperialismo venezolano en la República de Honduras. Hace poco, el gobierno de R. Castro fue elegido por aclamación Vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos de las NN. UU. También nos visitó un cardenal católico y se nos amenaza con traernos al mismísimo Papa en el año 2012 para meternos en cintura. Por último y no menos importante, el sostenimiento del diálogo migratorio entre los gobiernos de EE. UU. y Cuba, que como dijo un día en broma el músico y poeta Pedro Luis Ferrer, convertirá a Miami en un municipio de la Habana.
Por Julio Antonio Aleaga Pesant
La Habana, 3 de julio /PD/ Parafraseando la rima castellana, de Mamberti a Micheletti va un buen trecho. El primero, un astuto político, encargado de que la Iglesia dure otros mil años, aún y a costa de los derechos de los humanos que la mantendrán en sus corazones. El segundo, un político astuto, encargado de que la república dure otros cien años, con democracia y pluralidad. Así de complejo es el mundo.
Honduras, un año después
Pasó un año de la acción de un grupo de políticos hondureños para salvar la constitucionalidad de la república del zarpazo bolivariano promovido por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y apoyado en la figura de Manuel Zelaya. La violación de la constitución hondureña por el ex presidente, la desatención a los llamados a la cordura hechos desde el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo y las Fuerzas Armadas, trajo la sustitución presidencial.
La presencia de las Fuerzas Armadas en las calles y la expulsión de Zelaya a Costa Rica, parecieron los atributos detestables de los golpes de estado que ensombrecieron a Latinoamérica décadas atrás. Hoy se observa con justicia el regreso al orden constitucional, la celebración de elecciones presidenciales limpias y la asunción de un nuevo mandatario, Porfirio Lobo, en medio de la recomposición social, no exenta de retos.
La constitucionalidad, salvada por las acciones del entonces Presidente del Congreso, Roberto Micheletti, sitúan a la república centroamericana (¡ex-bananera!), avanzando a la estabilidad interna y externa en medio de los ataques de la izquierda totalitaria desde Caracas y Managua, acompañada por un inmaduro Brasil, poco preparado para nuevos empeños internacionales.
Durante la crisis, el gobierno cubano mantuvo un bajo perfil. La presencia de R. Castro en la Cumbre de la Alianza Bolivariana en Managua (julio 2009), desprestigió la reunión y subrayó la catadura dictatorial de los apoyos de Zelaya.
El gobierno de transición en Honduras hizo pública las seguridades al contingente de más de 150 médicos cubanos que trabajaban en ese país. El gobierno cubano los retiró inmediatamente y subrayó la intención clientelar del uso de los galenos y profesionales en el exterior.
La sustitución presidencial demostró que se puede detener al populismo de izquierda con métodos constitucionales y objetivos claros. Los controlados niveles de “violencia” de las fuerzas del orden, permitieron la salida airosa de la crisis, con el menor número de víctimas posibles, la mayoría inducida por los provocadores chavo-zelayistas. Se establece un reto para las democracias que tratan de ser desestabilizadas desde posiciones autoritarias desde el exterior. La resistencia del poder constitucional hondureño a las presiones de España, Venezuela, Brasil y Nicaragua, activó el concepto de soberanía que los totalitarios y sus amigos intentaban borrar.
En ese escenario recordamos las dotes negociadoras del Presidente de Costa Rica. Oscar Arias volvió a lucir sus mejores galas y dio una clase magistral de cómo actúa un parlamentario, a los corre –ve –y- dile del patio.
De Mamberti al Papa, pasando por la Semana Social Potemkin
En el mes transcurrido desde el publicitado diálogo entre la monarquía y la iglesia católica, solo se liberó a un preso de conciencia: Ariel Sigler Amaya. Está tan enfermo que en círculos diplomáticos se cree fue enviado a morir a su casa (como mismo a Zapata Tamayo lo llevaron a morir al Hospital Hermanos Amejeira). Sin embargo, los medios de comunicación hacen públicas las aspiraciones no concretadas de liberación de al menos los presos de conciencia mas enfermos. Crean de esa manera, falsas expectativas.
En ese marco quimérico llegó a La Habana el Cardenal y Secretario de Estado para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti. Festinadamente, el visitante afirmó ante el canciller Bruno Rodríguez “Ya se ven los primeros frutos de este diálogo (…).”
Mamberti vino a participar en la 10ma Semana Social Católica, cuyas jornadas académicas despertaron ilusiones, pues abordaría temas como “el diálogo entre cubanos”, “la reconciliación” y la situación económica cubana, con la participación de académicos exiliados. Pero el encuentro de la social católica fue muy cerrado. Solo participaron muy pocas personas, por restricciones al acceso.
Un amigo comentó que la conferencia donde Carmelo Mesa lloró por la propiedad perdida por su abuela, lo que levantó el aplauso de los presentes (¡!), había algo más de cien personas, entre ellos solo dos diplomáticos, Javier Niño (UE) y Carlos Pérez (España). Por el lado oficial se encontraban entre otros los Doctores Aurelio Alonso y Rafael Hernández. El papel de estos comisarios académicos, fue regular las intervenciones al guion previsto.
Dar esperanzas para que la dictadura gane tiempo.
Como colofón de la visita del Cardenal, se anunció la invitación al Papa Benedicto XVI a viajar a la isla en el año 2012, con motivo del 400 aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba. Como no se esperan cambios trascendentales para esa fecha, la visita solo puede servir, como hizo la de Juan Pablo II en 1998, para legitimar a la satrapía de la familia Castro Ruz, ante el universo católico. Sostiene de esa manera las pautas para el decrecimiento de la comunidad católica cubana, desplazada por los oportunistas protestantes, aliados del gobierno (con dignísimas excepciones) y los “guaracheros” sincréticos, informantes de la policía política.
La nueva Vicepresidente del Consejo de Derechos Humanos
Si algo nos recuerda el desajuste de la actual Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, es la elección del gobierno de Cuba, en la figura del Embajador Rafael Hernández, a su Vicepresidencia. La elección, hecha por aclamación, es un escarnio por la represión que ejerce el gobierno sobre las zonas emergentes de la sociedad y en especial sobre los presos políticos y de conciencia. Pero sobre todo en momentos en que el Relator de las Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, desistió de visitar la isla por las presiones que sufrió por parte del gobierno, cuando refirió que no se dejaría influir a la hora de visitar cárceles y prisiones y que se reuniría con todo el que tuviera algo que decirle.
No debemos extrañarnos de tal elección. Miguel D´Escoto, ex canciller sandinista, elegido miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos y amigo íntimo de la familia Castro Ruz, hizo público que abogará desde su nueva posición por la liberación de los cinco espías cubanos de la desarticulada red avispa, presos en los Estados Unidos.
De Mamberti a Micheletti hay buen trecho. Las relaciones internacionales y el realismo político, aún no están a favor de la democratización en la isla.
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