- Cubamatinal - http://cubamatinal.es -

Lo que pasa desapercibido

Enviado por Redacción el 4. Julio 2010 @ 12:41 En Sociedad | Ningún comentario

Sociedad/ El lamento infinito

medicos-en-venezuela.jpg

Cubamatinal/ Resulta caprichoso ver las cosas que el destino le tiene deparadas a ciertos pueblos del mundo. En el caso de Cuba, existen elementos tan notables de comparación que no pueden pasar desapercibidos.

Por Frank Cosme

La Habana, 4 de julio /PD/ Así, por ejemplo, hace décadas alguien acuñó la frase “judíos de América” para referirse a ese grupo de cubanos que por escapar de un sistema que agota la esperanza, han emigrado hacia todos los confines de planeta.

El principal receptor ha sido los EE UU donde cerca de 2 millones viven, pero hay miles diseminados por el mundo en los más inexplicables y lejanos países como Mongolia, Chipre o Australia. No me sorprendería si en alguna ocasión nos enteramos que hay cubanos también en la Antártida.

Pero hay otra nación en América donde los cubanos escogieron residir y que se convirtió después de EE UU en el país que más acogió a estos nuevos judíos, hasta que llegó Chávez y su Socialismo del siglo XXI.

“Nadie escarmienta en cabeza ajena”. Los venezolanos no aprendieron la lección que les ofreció este grupo de cubanos que como el judío del cuento han tenido que “reemigrar” de nuevo hacia otros lares huyendo de lo ya conocido.

De este grupo no se habla y sí mucho de otro grupo de cubanos que se encuentran en Venezuela a causa de los convenios firmados por Cuba con ese país.

Quién iba a imaginar que estos cubanos conveniados iban a realizar al cabo de casi 50 años la misma función que los asesores rusos-soviéticos y de otros países de la antigua Europa comunista que en las primeras décadas de la revolución llegaron a la isla a cumplir las mismas tareas que realizan estos cubanos en Venezuela: apuntalar un sistema social que no acaba de dar resultados. Esto “si que ha pasado desapercibido”.

Hoy en Venezuela, se refleja en los comentarios de la calle y en la poca prensa libre, la animosidad hacia este grupo de cubanos que en su afán de escapar y resolver a mediano plazo, ayudan inconscientemente a inflar el mito de una labor humanitaria desinteresada.

Algunos de verdad se lo creen, otros más pragmáticos piensan que es una manera más de resolver lo que escasea en Cuba. Todos, cuando llegan a sus hogares, han traído de Venezuela lo que en Cuba no existe, escasea o cuesta más caro.

Los cubanos que van a cumplir misiones en otros países, o los venezolanos, bolivianos etc. que los reciben en sus países desconocen que esto ya ha ocurrido. También esto les pasa desapercibido, porque no lo han experimentado. Los primeros, cuyo promedio de edad no pasa de 40 años no lo vivieron, los segundos no conocieron el asesoramiento soviético por el que tuvo que pasar Cuba hace medio siglo.

Los “Bolos” fue el mote que por extensión de su líder de aquel entonces, Nikita Kruschev, conocido por los cubanos como el Bolo por su cabeza redonda y calva, recibieron los asesores rusos que llegaron a la Habana en la primera década de la revolución.

Tuvieron suerte estos primeros bolos y bolas. En aquella época, todavía quedaban en Cuba reminiscencias del casi reciente capitalismo. La famosa ballerina Maya Pleiseskaya, se llevó 5 colchones para Rusia. En las tiendas todavía se vendían artículos que como eran difíciles de conseguir en su país, no perdieron tiempo y compraron rápidamente cuanto pudieron.

Buen olfato tenían estos hijos del gélido país. Ya para 1960 tenían 43 años de adiestramiento desde 1917, por eso se dieron cuenta rápidamente que aquello no iba a durar mucho y así mismo fue. Los bolos que llegaron a mediados de los 60 no se encontraron nada, pero como ya habíamos aclarado, el adiestramiento recibido no fue en balde, ellos fueron los “pioneros del comercio en oro” en esta etapa. Mediante trueques con los cubanos, conseguían el precioso metal y se lo llevaban para la URSS en sus….dientes. Una forma muy sofisticada de eludir los controles aduaneros.

Nada, que cuando se trata de inventar, resolver y escapar, no hemos sido nosotros los pioneros. No sé cómo se dirán en ruso estas tres palabras pero les aseguro que también las emplearon los bolos y todos los de esa zona del mundo que se llamó Socialista.

Cuando llegaban a sus respectivos países, estos asesores contaban a sus interlocutores el asombro de encontrarse con edificios y casas modernas y confortables, ciudades llenas de autos conducidos por sus dueños, cabarets, cines, tiendas y teatros modernos, efectos eléctricos que vendían en estas tiendas y otras cosas más, las cuales ni existían en la URSS. Por supuesto, hablamos de los primeros tres años de revolución, algo que el que no los vivió le cuesta trabajo creerlo.

Hoy, al cabo de casi 50 años de estos hechos, oímos a estos asesores cubanos, a estos nuevos bolos, que regresan de cualquiera de estos países, como describen la miseria que existe en determinados sectores, olvidados de la que existe en su propio país. Al mismo tiempo, asombrados por tecnologías no conocidas, por la modernidad de ciertas ciudades como Caracas, llenan la casa de artefactos y objetos difíciles de obtener en Cuba.

La Historia evidentemente se repite, pero es una ironía que nos haya tocado a nosotros. Es una ironía también dejarla pasar desapercibida.


Entrada impresa a partir de Cubamatinal: http://cubamatinal.es

URL del artículo: http://cubamatinal.es/2010/07/04/lo-que-pasa-desapercibido/

Haga clic aquí para imprimir.