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Ubieta y los blogueros hippies

Enviado por Redacción el 4. Julio 2010 @ 09:55 En Cultura | 1 comentario

Cultura/ Respondiendo a un panfletero

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Cubamatinal/  Apenas superado en la emulación socialista por su carnal hispano (¿o alter ego?) Santiago Alba Rico, es tal la manía anti-capitalista de Enrique Ubieta Gómez, el director de La Calle del Medio, que ahora se dedica a escudriñar la indumentaria de los que llama “los jóvenes blogueros contrarrevolucionarios” y a vincularla con ciertas tendencias mundiales del marketing de la trasgresión.
 

Por Luis Cino

La Habana, 4 de julio /PD/ Parece que luego de tragarse tantos cuentos de batistianos (no sé de qué cementerios) en su paneo bizco por “la contrarrevolución real”, Ubieta sólo pensaba toparse con manengues de guayabera, chulos con zapatos de dos tonos y algún que otro tigre de Masferrer.

De ahí su sorpresa al descubrir a los blogueros cubanos que recuerdan a los estudiantes parisinos de mayo del 68 o de Berkeley más o menos por la misma época. Pero Ubieta echa de menos amargamente que no lleven a Che Guevara en las camisetas y menos en sus corazones.

En “Sé estúpido” (La Calle del Medio, número 24, abril de 2010) Ubieta, siempre tan despistado en cuanto a cómo vive su pueblo y preocupado por librarlo de los pecados terribles del consumismo y la frivolidad, cocina un arroz con mango y masas de claria en el que tira al aire los almanaques, liga a blogueros con freakies, a disparadores con escritores y a fetichistas con profanadores de banderas.

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Pero es que Enrique Ubieta suele incurrir en estos troques. Si una vez en un infame artí-culo encargado por Cuba Debate confundió a un preso político que murió en huelga de hambre con un criminal, ¿qué importa que confunda a un rockero en cueros con un disidente vestido de hippie? Sólo que a ese paso y con tanta bandera profanada que dice ver, capaz que confunda un día de estos a Machado Ventura con Baby Lores.

Tengo un colega que refiere haber hecho realidad hace años su más cara fantasía erótica cuando alcanzó un orgasmo de campeonato con la mujer de un alto oficial mientras miraba el uniforme verde olivo que colgaba de un perchero de la habitación donde se cometía el adulterio. Por suerte no lo agarraron y le abrieron una causa por delitos contra la seguridad del estado o traición a la patria.

Mi amigo lleva el pelo largo, viste como un gitano y lanza artículos vitriólicos a la blogosfera que tan cara es al Comandante Ramiro y los amaestrados ciber-nenes de la UCI, pero dudo que sea uno de los blogueros contrarrevolucionarios a que se refiere Ubieta, porque ya no es tan joven: acaba de cumplir los 60 años.

Espero que lo de los blogueros hippies tampoco sea conmigo, ¡Janis Joplin me libre!, por más que no me canse, con mis 54 años a cuesta, mi barba y mi siempre revuelta melena gris, de escuchar los discos de Bob Dylan, creer a rajatabla en la paz y el amor y usar raídos jeans que traen de cabeza a los entrometidos que quieren convertirme en un asentado y serio señor mayor que se dedica a disentir del régimen a tiempo completo.

Por tanto, a Ubieta, que convulsiona con el octavo cerco y la babosa azul y añora las tijeras de Ana Lasalle y las recogidas de hippies en El Vedado, los abominables Claudia Cadelo, Gorki Águila, Ciro Díaz y Orlando Luís Pardo, le causan pataletas.

¡Cuánta razón tenían los inefables líderes que advirtieron de los peligros del diversionismo ideológico! ¡Qué bien hicieron en prohibir la música maléfica de los Beatles! ¡Ay de los blandengues que se quejaron de los rigores de las UMAP!

He aquí que por no apretar mucho más la mano, aquel polvo trajo este lodo, tan espeso como el que embadurnó a los gozosos hippies en el festival de Woodstock, hizo por estos días 41 años. ¿Quién para ahora la clonación de jóvenes irreverentes, hedonistas y anti sistema que juegan a la disidencia y para colmo se dan el gusto de escribir sus propias bitácoras del desencanto y la rebeldía?

Vale el desconsuelo de Ubieta por los blogueros “que visten como los revolucionarios de los 60 pero piensan como los neoconservadores de los 90”, pero que no hable de frivolidad y estupidez sin darse antes una vuelta por algún guateque con reguetón y cerveza de pipa de los aseres de la UJC. ¿O de veras se tragó el cuento de los jóvenes comunistas “serios y profundos”, impermeables al bisne y la pacotilla?

Lo mejor del artículo de Ubieta es su referencia al cartel de los jeans Diesel que ocupa toda una fachada en Berlín, cerca del reconstruido Checkpoint Charlie. En él, una rubita de sueños exhibe sus senos gloriosos a la cámara de vigilancia de un muro. Todo un símbolo libertario, diga lo que diga Ubieta. Ahora que La Habana se llena de odiosas cámaras policiales para vigilarnos a toda hora y lugar (ay, Orwell) buena idea esa de abrirse la blusa o bajarse el zipper de la bragueta para mostrarles al Gran Hermano y sus foto-esbirros y chivatos lo que no nos han podido quitar. Y que sufran con lo que uno goza.

Cuando me doy por aludido, como en esto de los hippies del ciber-espacio, siempre digo, es una vieja costumbre: la suya por si acaso. Porque asumo que la perreta de Ubieta también va conmigo. Aunque los mandamases me frustraran definitivamente la comuna, el viaje a Katmandú y el concierto de los Rolling Stones.

Aunque ya no sea tan joven como quisiera y nunca haya visto (ni falta que me hace) un jean Diesel. A Ubieta, tan anti-consumista y preocupado por las marcas comerciales, tal vez le sirva de algo saber que me quedo con los Levy´s Strauss. Pero puesto a elegir, más que la comida chatarra de Mc Donald y la Coca-Cola, prefiero el té hindú y comer vegetales. Eso, aparte del sándalo, los ejercicios espirituales, los versos de Leonard Cohen y la música de Ravi Shankar. Son excelentes para resistir una dictadura. Ohmmm…


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