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Ha accedido a los Cubamatinal archivos del weblog del día 5. Julio 2010.

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Archivo para 5. Julio 2010

Testimonio del día en que cayó el Muro de Berlín

Cartas a Ofelia/ Crónicas de la caída

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Cubamatinal/ París, 5 de julio de 2010.

Mi querida Ofelia;

Estaba en el primer año del Instituto José Martí, cuando comencé a cartearme con una chica alemana de la R.D.A. que estudiaba español en su ciudad. Para mí era algo extraordinario mantener correspondencia con una europea. La chica era muy sensible, me enviaba dentro de los sobres pétalos de flores y hojas de la hojarasca otoñal de su jardín. Durante años nos carteamos.

En la primavera de 1968 su hermana Úrsula, fue a la Universidad de Santa Clara a impartir conferencias sobre etnología. Yo estaba trabajando en Los Camilitos de Cubanacán, en la carretera que va de la Ciudad de Marta Abreu a Placetas. Fui a saludarla y ella me entregó varios regalos de parte de Renate.

Pasó el tiempo y  ambos nos casamos cada uno de su lado del Atlántico.

Cuando me fui de Cuba y vine a vivir a Francia, cada vez que veía un documental sobre Alemania o Berlín pensaba en ella. La noche en que cayó el Muro, la pasé frente a la tele observando los acontecimientos y pensando en ella y en Úrsula.

Poco después, mi padre me hizo llegar con un turista galo, desde La Isla del Dr. Castro una vieja libreta de direcciones y teléfonos. Encontré la dirección de Renate y le escribí. Por suerte, la persona que vive en esa casa es su hermano y le hizo llegar mi carta. Sentí una gran alegría cuando recibí su respuesta. Después de un paréntesis de treinta años, nuestra amistad revivió.

Fuimos de vacaciones a Berlín, en cuyo aeropuerto nos recibió Úrsula. Conocimos a la amable familia de Renate, a  su brillante esposo y paseamos juntos. Incluso fuimos al puente en donde se intercambiaban los espías y tantos lugares históricos de la bella e imponente capital alemana.

Posteriormente ella vino con su esposo a París de vacaciones y volvimos a compartir juntos. Nos vimos de nuevo en Estocolmo. Si Dios quiere nos volveremos a ver pronto en Berlín. Hace unos días le pedí que me escribiera su  sobre cómo vivió la caída del Muro. A continuación te envío su testimonio.

Renate-“¿Mis recuerdos de la caída del Muro de Berlín? No te imagines aventuras espectaculares - lo siento mucho. Yo no soy una persona impulsiva o espontánea.

Las emociones provocadas por la  caída del Muro están conectadas con las experiencias anteriores. Para mí todo empezó con la construcción del Muro el 13 de agosto de 1961. Hasta entonces yo era una niña  de 11 años de edad que había nacido en la R.D.A. Fui criada en una familia intelectual e instruida en una escuela normal, en los arrabales  de Berlín.

La casa de mis padres estaba situada solamente a unos quinientos  metros de la línea de demarcación entre la R.D.A. y Berlín Occidental. Mi padre trabajaba en Berlín, los abuelos por el lado materno vivían en Berlín Occidental y nosotros podíamos visitarlos sin grandes problemas. Miles de familias vivían como nosotros, con tíos, sobrinos, abuelos o hijos dispersos por todos los barrios de Berlín y sus alrededores. Pero la construcción del Muro rompió los lazos entre decenas de miles de familias.

El Muro fue un choque. Ya no teníamos más posibilidad de viajar, de visitar a nuestros parientes. La familia fue separada de repente. Mi madre no pudo dar el último adiós a sus padres, al no poder estar presente en sus funerales en Berlín Occidental unos años después.

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La familia del que sería mi marido vivía exactamente al lado del Muro en Berlín. Ellos tuvieron muchas más restricciones, que culminaron con  la expropiación y el derribo de su casa  para poder cerrar aún más  la frontera. Hasta hoy día mi suegra no ha querido regresar nunca a ese lugar.

Durante  años mi propia familia vivía en paz, mi marido y yo estudiamos  Ciencias Naturales, trabajamos y criamos a nuestros dos hijos. Todo funcionaba más o menos.

Teníamos lo  suficiente para vivir correctamente. Podíamos practicar nuestra religión sin grandes limitaciones. Las escuelas y la universidad se abrieron  para nuestros hijos, puesto que eran  bastante aplicados y escogieron estudios  técnico. Afortunadamente nuestra familia seguía unida.

Ninguno  de nuestros amigos creía que lograríamos ver algún día el fin del régimen.

En el verano de 1989 con las  evasiones vía Hungría y Praga nos pusimos a considerar los pro y los contra de un posible intento de evasión. ¿Dejar atrás la tierra natal, la familia, las madres, los hermanos, los amigos, un buen puesto de trabajo y  nuestra casa con jardín? ¿Por cuáles razones? Sería mejor tratar de mejorar nuestra Patria desde adentro, éso sí que valdría la pena.

Durante las discusiones e intercambios de opiniones  en la televisión, en las periódicos, en los centros de trabajo crecía la esperanza de que habría  mejoras en las condiciones: podríamos decir la verdad, conoceríamos la democracia, tendríamos la posibilidad de viajar, etc. Todo estaba cambiando.

Durante los meses de esa “Revolución pacífica alemana” (el cambio político sin derramamiento de sangre), ninguno de nosotros creía en una posible  reunión de los dos Estados alemanes. Esperábamos con muchas esperanzas la creación de  una confederación.

En la noche del jueves nueve  de noviembre vimos y oímos por la televisión  el debate que  cambiaría  nuestra Patria. Pero interpretamos las palabras sobre las condiciones para viajar nada más como posibilidades y cláusulas  para el futuro.

¡Nosotros nos acostamos tranquilamente!

¡Qué sorpresa por la madruga del viernes al oír por el radio sobre la apertura del muro! No lográbamos dar  crédito a la noticia. Al mismo tiempo tuvimos miedo a que lo cerraran  inmediatamente. Pero contra toda previsión no sellaban las aberturas.

 

En  la mañana del viernes fuimos al trabajo. Sólo un colega había sido testigo de lo ocurrido durante la  noche y nos lo contó. En la clase de uno de mis hijos faltó solamente un alumno ese viernes y fue regañado.

Por la tarde hicimos cola ante la estación  de  policía para registrar a nuestros hijos en nuestros pasaportes y obtener las visas. Sabíamos que en aquel Estado nada funcionaba sin papel. Mucho menos un viaje sin pasaporte.

La primera noche se produjo un caos fantástico, puesto que cada uno pudo ir sin pasaporte a Berlín Occidental. Hay innumerables filmes y fotos  de aquella fiesta gigantesca. Nosotros no teníamos la mínima  idea de lo que estaba ocurriendo en el centro de la ciudad. En nuestro hogar situado  en los arrabales de casas unifamiliares, todo estaba cerrado y tranquilo esa noche.

Pasamos todo el viernes con miedo a que anulen los permisos de salida.

El sábado,  junto con nuestros hijos pudimos pasar por un paso fronterizo. Pudimos observar las puertas de la frontera y la línea de demarcación de cerca. Mi marido lo reconocía mejor que yo, porque él había vivido durante los años sesenta muy cerca del primer muro.

Debido a la gran afluencia de personas, organizaron líneas especiales de autobuses para transportar a la muchedumbre. El primer sábado  pudimos utilizar los autobuses y el metro sin pagar, bastaba solamente mostrar el pasaporte. La gente de la R.D.A. aún no tenía el dinero de la R.F.A..

Fue una borrachera de emociones, entusiasmo, alivio y alegría. Pero era una alegría dudosa. ¿Cómo mantener el sentido de responsabilidad? ¿Cómo evitar el cometer faltas en medio del entusiasmo y no perder el pasaporte en plena muchedumbre? Teníamos que ser razonables. ¿Qué pasaría en los días siguientes?

En nuestras mentes aumentaban las preocupaciones sobre nuestro futuro. Tendríamos Libertad y democracia. Se convertirían en realidad nuestros sueños y tendríamos mejores condiciones de trabajo. Podríamos viajar por  el mundo y visitar a todos nuestros amigos.

¡Qué enormes  posibilidades para el futuro de nuestros hijos! Podrían estudiar lo que quisieran  y donde lo estimaran conveniente.

Al mismo tiempo nos invadía el miedo a despertar de estos sueños cuando cerraran la frontera de nuevo.
 

Las visitas de las semanas siguientes fueron para nosotros una reconquista.  Mi marido y yo conocíamos el Berlín Occidental de nuestras infancias. Reconocimos la misma ciudad  veintiocho años después con los ojos y la experiencia de los mayores.  Nos volvimos a encontrar con nuestros primos y tíos: la familia estaba de nuevo reunida en el Berlín Occidental. La familia que vivía en el oeste nos había sido leal  durante todos los años desde la construcción del Muro. Nos  visitaban cuando podían, a pesar de todas las humillaciones que sufrían en la frontera.

Nuestros hijos (de 16 y 13 años de edad), fueron a  conocer la ciudad de Berlín Occidental  que solamente habían visto por la  televisión y de la cual habían escuchado numerosos relatos. Exploramos  la ciudad: el zoológico, el acuario, los museos, los grandes almacenes, el cine, etc. Los grandes mercados tenían un gran  poder de  atracción porque  en la R.D.A. no habíamos tenido un  gran surtido de mercancías. Teníamos que  oponernos a  la obligación de comprar, comprar y comprar.

¿A dónde han ido a parar  nuestros sueños? La familia hace su camino con las nuevas condiciones del capitalismo. Un hijo trabaja con éxito como ingeniero aquí en Alemania para una empresa inglesa,  donde sólo habla  inglés. El otro trabaja como ingeniero para Alemania al otro lado del globo, en Vietnam, porque en nuestro país no logró encontrar un buen empleo. Mi esposo y yo pasamos por la experiencia amarga del desempleo. Sin embargo mi marido  con los años disfrutó de un ascenso y de un gran reconocimiento profesional. Ambos tuvimos diferentes puestos de trabajo en Alemania lejos de Berlín,  en Venezuela y en Suecia. Al final regresamos a Berlín, a nuestras raíces, a nuestra ciudad de origen.”

Un gran abrazo desde la Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

El tiro de Moratinos… y otros disparos

Cuba/ Apuntes de una Periodista

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Cubamatinal/ El gobierno cubano está por sacar otro dócil conejo de su chistera.  Este lunes llegará a Cuba Miguel Angel Moratinos, quien con su piel suave y sus orejas largas siempre está dispuesto a servir los intereses de los hermanos Castro. En este caso, del sobreviviente en el poder.

Por Angélica Mora

Nueva York, 5 de julio/ Con mucha alharaca se ha dicho que el canciller español viaja a la Isla dispuesto a “impulsar la mediación de la Iglesia católica” para la liberación de los presos políticos y por ende, a poner fin a la huelga de hambre de Guillermo Fariñas.

Sin embargo, si sacamos cuentas, los resultados de esa “mediación” han sido descorazonadores: La salida de la cárcel de un preso -quien está bastante grave y a quien no lo dejan salir de Cuba a recibir tratamiento- y el traslado de allá para acá de una docena de otros reos.

La falta de voluntad del gobierno de Raúl Castro ha quedado demostrada con creces en este paupérrimo logro de esa “intervención” religiosa, iniciada en abril por la Iglesia católica y que sólo ha servido de provecho a los intereses del Estado.

Como siempre en estos casos, esta visita de Moratinos ha despertado las espectativas de los reos y sus sufrientes familias, abriendo otro doloroso capítulo en la historia de los indefensos opositores cubanos, enfrentados a la indiferencia y los juegos políticos internacionales en una mesa en que solamente deberían estar sentados el Gobierno y la Disidencia.

Otra salida, con otros peones en este ajedrez, es sólo prolongar el juego de la Agonía y dejar que elementos extraños se muevan en el tablero, actuando en un juego que, de simple se convirtió en una maraña de piezas intrigantes, cuyos resultados los publica el Granma… incluso antes del Jaque Mate, para así, ganar por adelantado la partida. 

Historias de la diáspora VII

Cartas a Ofelia/ La Odisea de Barbarita y Jorge por conquistar la Libertad

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Cubamatinal/ París, 4 de Julio de 2010.

Mi querida Ofelia;

Después de haberte enviado los testimonios de cómo lograron alcanzar la Libertad : Tayde, Mayra, Cuqui, Carlos e Ileana, hoy te envío el de tu querida Barbarita.

Sé muy bien como tú y mi padre la querían y las excelentes relaciones que ustedes tenían con sus padres Juan y Caridad. Eran gentes, nobles, trabajadoras, una familia que Cuba debería estar orgullosa de conservar en su seno y que sin embargo el régimen de los Castro hizo todo por destruirla.

Conservo bellísimos recuerdo en mi mente de esa familia. Barbarita es una de mis amigas del Alma. Una chica que compartió conmigo y con nuestros numerosos amigos su simpatía y gentileza. El mundo da vueltas y creo que Jorge se ganó el premio mayor de la lotería de El Niño el día en que la conoció en el modesto hostal madrileño. Manifiesto aquí mi admiración y amistad para ambos. A continuación te reproduzco el testimonio de esa chica que te quiso sinceramente.

Barbarita-“Todo lo que quería era ser Libre y eso iba a costarme mucho. Estaba estudiando en el Instituto de La Habana y en la Escuela de Idiomas del Paseo del  Prado. Al notificar que tenía la intención de viajar al extranjero, simplemente me expulsaron de ambos centros de estudios. ‘Esas  escuelas tenían que ser sólo para los revolucionarios.’

Mi hermano comenzó a abrirme el camino hacia la Libertad al enviarme desde los Estados Unidos los dólares necesarios para comprar los billetes de avión  y poder salir de Cuba por un tercer país, en mi  caso fue España.

Pero eso no era lo único, también el régimen cubano  exigía que te ‘ganaras’ ese viaje con un trabajos forzados en el campo por tiempo indefinido.

Fueron diez los meses de viajes cotidianos en camiones o autobuses repletos de toda clase de personas y personajes desaliñados, para ir y regresar de los lugares muy lejanos a mi hogar, adonde me mandaban a realizar labores agrícolas. Era el castigo y al mismo tiempo el precio a pagar por querer abandonar el país.

Después de esos largos meses trabajando en el campo y rodeada de cucarachas, alacranes, lagartijas, culebras, ratas, y sabe Dios cuántos animales más, me llegó mi ansiada entrevista en la que un “compañero” me interrogó para ver si me había “ganado” la salida del país.

Durante los meses de duros trabajos bajo el sol y en condiciones higiénicas medievales, me enfermé de hepatitis, de asma, alergias y de la espina dorsal. Eran cotidianos los malos tratos, faltas de respeto, insultos, malas palabras, humillaciones,  falta de comida, madrugadas llenas de humedad y de insectos como mosquitos guasasas y pulgas del campo.
 

Al llegarme la autorización para irme del país, tuve que asistir a mi ansiada y temida entrevista con el “compañero”. Él me dijo que yo había faltado mucho a mis tareas debido a mis enfermedades y que no me concedía la salida del país, que tenía que trabajar mucho más para ganármela. Fue grosero y tajante. Mi futuro estaba en las manos de aquel repugnante personaje,  que me había tratado tan mal.

Yo estaba temblando, muy mal  física y mentalmente. Me sentía aplastada con todos mis sueños destruidos por aquel compañero al que todos temíamos en el campamento  y que controlaba el futuro de todos allí.

No sabía como decirle a mi sufrida madre la terrible noticia. Subí al autobús de regreso a  casa, me senté en el último asiento. Allí estaba una mujer morena, muy gruesa, vestida completamente de blanco. Al verme, se sintió conmovida y me dijo “yo sé que no te han autorizado para salir del país, pero debes confiar en mí, tú verás que tú si vas a irte del país.”

Sin la autorización o salvoconducto del “compañero” responsable del campamento de trabajos forzados, no había quién se fuera de Cuba. Ese documento era más importante que el mismo pasaporte.
 

Le di las gracias a la morena y seguí llorando hacia casa a contarle mi mala suerte a mi pobre madre. Ella me dijo, hazle caso a la morena. Ve al aeropuerto sin el documento, y vamos a ver que pasa.
 

El día de mi salida,al entrar  en el Aeropuerto Jose Martí mis rodillas temblaban. Yo tomaba por primera vez en mi vida un avión, viajaba sola y por primera vez me separaba de mis padres y sin la esperanza de volver a verlos jamás.
 

Me separaba de todo lo que era importante para mí, seguía mi sueño de Libertad, pero no tenía el documento más importante.

A todos en la aduana  les pidieron el documento o salvoconducto. Cuando me tocó  enfrentarme al “compañero”, le pedí a Dios que me ayudara.

Entré en la oficina o “pecera” y puse mi pasaporte y otros documentos en la mesa. En ese momento entró otro “compañero”. Empezaron a conversar entre ellos. Mis documentos fueron estampados casi sin mirarlos y me los devolvieron. ¡Era mi permiso, mi autorización para ser Libre!

Entré al avión con la cabeza dándome vueltas como en un torbellino, no entendía nada. Me senté y no me atreví ni a  levantar la cabeza. Estaba muy asustada.
 

El avión comenzó a moverse y de repente se detuvo. Pensé que me iban a bajar de él. Mi corazón palpitaba aceleradamente.

Alguien subió al avión. Se comentó que era un “compañero importante”  que iba en una misión oficial. Pasaron unos interminables minutos, al cabo de los cuales el avión comenzó a moverse otra vez y sentí que hqbùiq despegado. Al fin pude respirar normalmente. ¡Me volvió el alma al cuerpo!

Habían pasado varias horas cuando sentí que   alguien que me tocó en el hombro, miré al rostro del hombre que me dijo: “no te preocupes, yo estoy en una misión especial, pero cuando regrese a Cuba le diré a tu madre que tú estabas bien”. Era un amigo de adolescencia, que simpatizaba con el sistema, pero al fin y al cabo, amigo.
 

Llegué a Barajas en una fría y preciosa noche el 7 de Noviembre de 1969. Me esperaban unos primos, que un mes después partirían hacia los EE.UU. Mi corazón estaba lleno de emociones y ansioso de vivir una nueva vida.
 

Empecé a visitar un hostal donde estaban hospedados algunos de los conocidos del viaje. Especialmente hice amistad con una pareja que tenía dos niños pequeños y me sentía bien con ellos. Esta pareja se convertiría en los padrinos de mi boda.

Mi hermano me enviaba dinero desde los EE.UU. con el cual alquilé una habitación en el piso de una señora que alquilaba varias habitaciones sólo a muchachas cubanas en espera de partir hacia América. Con el resto del dinero lograba vivir normalmente.

Mi boda religiosa en Madrid fue con Jorge, un joven cubano que se había escapado de Cuba como polizón en un barco yugoslavo.

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Jorge era un muchacho de 23 años, muy valiente, que acababa de llegar a Madrid desde Ceuta. Él había intentado salir de Cuba en una balsa a los 16 años, pero fue atrapado y sentenciado a cinco años de prisión. Varias veces fue enviado a las celdas de castigo debido a su fuerte carácter.

Llevaba tres años preso cuando empezó a salir de la cárcel con permisos de algunas horas para poder visitar a su madre.Ella estaba  desesperada buscando medios para sacar a su hijo de Cuba a cualquier precio,hasta que  logró hacer un buen contacto.
 

Uno de los marineros de un barco yugoslavo anclado en la Bahía de La Habana había tenido que ser operado de urgencia del cerebro. El neurocirujano fue el tío de Jorge. Este marinero al ver que su vida estaba fuera de peligro le dijo al doctor que lo salvó que le pidiera lo que fuera, que el trataría de cumplir su deseo.
 

El tío de Jorge le pidió que por amor a Dios, que  le ayudara a sacar a su sobrino de Cuba porque si seguía preso lo iban a matar en la cárcel. El marinero se comprometió a ayudarlo.

Las posibilidades de éxito eran muy pocas. La vigilancia en la Bahía de La Habana era en esos momentos era intensa.

Cuando salió con un nuevo permiso de algunas horas de la  cárcel, ya todo estaba planeado entre el tío y el marino yugoslavo. Jorge tuvo que  nadar de madrugada por  la Bahía de La Habana con el riesgo de encontrarse con algún tiburón, encontrar en medio de la oscuridad el barco correcto.Una equivocación le hubiera sido fatal.

Subió por una soga sin nudos, con el cuerpo casi cubierto  de petróleo y  de la suciedad de las contaminadas aguas de la bahía. Temblando de emoción y de miedo logró subir al barco y esconderse en la sentina (que es el espacio más bajo de la bodega, donde llegan las aguas que pueden haber penetrado en ella).

Respiraba por una pajita . No sabe por cuánto tiempo permaneció allí, pues había perdido la noción del tiempo. De repente sintió voces y el ruido de un palo entrando en el agua, para revisar que no hubiese alguien escondido. Eran los del ejército revisando el barco. Picaron cerca de él. No lo vieron, y siguieron buscando en otros lugares.

Unas horas más tarde el barco se empezó a mover. Pensó que pronto estaría fuera de peligro para salir y respirar. Cuando imaginó que había pasado un tiempo prudencial para que el barco estuviera lejos de las costas de Cuba, Jorge salió de su escondite y respiró en Libertad.

Aparentemente un marinero lo informó al capitán, el cual  ordenó que  regresara el barco a Cuba, pero los marineros le pidieron que mejor sería llamar a la Guardia Costera pues ya habían estado mucho tiempo en Cuba y todo el trámite de un polizón los demoraría mucho.

El Capitán aceptó mandar un telegrama a La Habana para que fueran a recoger al polizón.
Alguien le contó a Jorge que ese telegrama nunca fue enviado. No quisieron hacerle ese daño a un joven que había arriesgado tanto. ¡Dios lo ayudó!

El Capitán le ordenó a Jorge que para ganarse el viaje debía pintar el barco y, ése ha sido el trabajo más feliz que ha realizado en toda su vida.

El barco tocó puerto en Ceuta en las costas de África. Allí bajó el que sería mi esposo. Varios meses después fue trasladado a Madrid y vivía en el hostal donde yo visitaba a mis amigos.

 Me encantó cuando me contó su historia y todavía hoy, 40 años más tarde, la encuentro extraordinaria.
 

Nos casamos en Madrid, en Mayo 22 de 1970. Recorrimos parte de España y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Trabajamos duro, mi esposo inclusive trabajó en una plataforma americana. Viajó en barcos a las costas africanas, la India y a otros países  para lograr ahorrar el dinero necesario con el objetivo de poder sacar a mis padres de Cuba.

Llegamos a los Estados Unidos el 12 de  octubre  de 1973. Aquí construimos nuestro nido en un clima de prosperidad y Libertad, Dios nos dio dos hijos maravillosos. El mayor es un abogado de éxito que dirige una firma de 10 abogados. El menor es ingeniero de computadoras y ha recorrido numerosos países. En estos momentos está por  graduarse en Sydney, Australia, de su Master en Estrategia de Negocios.

Doy gracias a Dios desde el fondo de mi alma por habernos dado la Libertad, por permitirme haber salvado a toda mi familia del régimen oprobioso de los Castro y porque mis hijos son Libres como el viento.”

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Copa del mundo: Goles son amores

Deportes/ Fútbol

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Cubamatinal/  Hace dos semanas el fútbol sudamericano despertaba cálidos elogios por el buen nivel que mostraba en las etapas iniciales de la Copa del Mundo. Hoy, sólo Uruguay puede rescatar a la región de un fracaso total en Sudáfrica frente a una Europa, que tiene sus propios problemas pero con una ventaja: el lugar de sus potencias tradicionales, Italia y Francia es ocupado ahora por una pujante Alemania, una disciplinada Holanda y una explosiva España.
 

Por Herman Beals

Nueva York, 4 de julio/ Al contrario de los elogios y los vaticinios que brasileños y argentinos irían lejos en el torneo, los uruguayos fueron recibidos con cauta reserva por los expertos y aficionados del mundo, esparcidos más allá de las fronteras del pequeño pero orgulloso país sudamericano.

Los elogios no sólo llovieron sobre las escuadras argentinas y brasileñas, ambas colmadas de grandes nombres, sino que se extendieron a Chile, que sorprendió con su accionar bien coordinado y con la precisión en los pases, aunque todo ello le sirve de poco si a sus jugadores se les moja la pólvora frente a los arcos contrarios.

Goles son amores en el fútbol.

Aunque Paraguay avanzó más que Chile, en los cuartos de final aprendió que los goles desperdiciados –o la falta total de ellos— significa pagar un alto precio, no importa cuán buena sea la defensa.

Por eso a la paciente España le bastó una jugada genial culminada por el máximo goleador del torneo hasta ahora, el oportuno David Villa, para poner fin a las esperanzas del equipo “guaraní” de llegar hasta donde nunca ha llegado: un lugar entre los cuatro mejores del mundo.

Estados Unidos y México también compartieron los elogios dirigidos a los cuadros llegados de América y hasta Honduras, eliminada en la etapa por grupos, mostró clase, dignidad y espíritu de lucha.

Cómo sucede antes de cada Copa del Mundo, desde ahora y hasta que el torneo se dispute por vigésima vez dentro de cuatro años en Brasil, se escribirán miles de millones de palabras para explicar las razones de por qué 31 de los 32 llegados plenos de esperanzas a Sudáfrica, volvieron a sus tierras vencidos. Las excusas para tratar de explicar las razones de un fracaso son tan ínútiles en el balompié como en el resto de las actividades humanas.

Obviamente los fracasos duelen más a quienes tienen más que lamentar y en esta Copa del Mundo esos máximos perdedores están definidos por las esperanzas que despertaban antes del primer silbato, en Johannesburgo el 11 de junio: Brasil, Argentina, Italia, Francia, Inglaterra.
 

Cinco de esas seis escuadras se retiraron en silencio, adoloridas pero con cierta dignidad. También lo hicieron los atónitos argentinos, que aún no lograban entender como el vendaval alemán los había destrozado, salvo por una penosa excepción: Diego Armando Maradona, genio dentro de la cancha como jugador, lastimoso ser humano como entrenador.

Cuando los eufóricos aficionados levantaron un gran cartel que llevaban preparados en su contra, Maradona reaccionó con furia, olvidando que en las semanas y días previos a la goleada sufrida por su equipo se había burlado de los jóvenes futbolistas germanos.

Uno de los principales blancos fue Thomas Mullers, de sólo 20 años pero ya un astro en el club Bayern Munich y en la selección, quien le respondió con clase y dónde más dolía: a los tres minutos anotó el primero de los cuatro goles de Alemania, silenciando a los argentinos durante el resto del encuentro.

“Tschüss Maradona”, decía el cartel lo cual, en el mejor de los sentidos significa “Adiós Maradona”, aunque un comentarista aseguró que su significado no era tan benigno. 

L’Affaire Bettencourt & Woerth

Cartas a Ofelia/ Crónicas de actualidad

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Madame Liliane Bettencourt

Cubamatinal/ París, 30 de junio de 2010.

Mi querida Ofelia;

No pasa día en que un nuevo elemento no se agregue al escándalo del caso Bettencourt & Woerth. Todo comenzó hace dos años debido a la generosidad de dimensiones cósmicas de la mujer más rica de Francia, la distinguida anciana de 87 años Liliane Bettencourt. Ella vive en una mansión de los años treinta del exclusivo barrio de Saint James en los elegantísimos arrabales parisinos de Neuilly- sur- Seine.

Entre mayo del 2009 y mayo del 2010 su maître de hotel grabó sus conversaciones telefónicas en 28 CD, que entregó a  Françoise Bettencourt-Meyers, hija de Liliane y heredera natural de la colosal fortuna de su madre (catorce mil millones de euros). Los CD fueron entregados por Françoise a la policía, pero en las grabaciones  se pueden escuchar conversaciones  sobre diferentes personalidades conocidas del mundo político, con las cuales la vieja dama ha sido  generosa.

Se descubre que la señora posee dos cuentas (de 13 y 65 millones de euros) en Suiza así como una isla en el archipiélago de Las Seychelles, que no han sido declaradas al fisco francés.

Liliane acusó ante la justicia por medio de su abogado George Kiejman, el pasado18 de junio  de: “testimonios falsos, atentados a la vida privada y robo”, después de la publicación en internet (sitio Mediapart), de sus conversaciones privadas.

Una Sra. que había trabajado como contable de la Sra. Bettencourt fue licenciada. Se supo, que cada semana Liliane Bettencout retiraba varias decenas de miles de euros en efectivo del banco, que eran distribuidos en sobres cerrados a numerosas personalidades. ¿A quiénes?  ¡Quizás durante el juicio se sabrá!

El caso más importante es el del fotógrafo de la  jet-set François-Marie Basnier, fotógrafo de 60 años, al cual Liliane Bettencourt ha ofrecido… ¡unos mil millones de euros en regalos! El juicio contra este señor, acusado por Françoise Bettencourt-Meyers  de haber aprovechado  de la  debilidad de su madre, comenzará  mañana 1° de julio. Pero Liliane declaró: “lo que yo regalé a François-Marie Banier, aunque es importante, no es muy elevado”.

El Sr. Basnier declaró a la prensa: ”Yo comunico una alegría de vivir. Yo río y hago reír”. Según la prensa, a él siempre le ha gustado tener como “madrinas” a viejas damas ricas, entre ellas Marie-Laure de Noailles y Madeleine Castaing, lo cual él justifica declarando que ellas “son más secretas”.

Christophe D’Antonio acaba de publicar el libro “La Lady et le Dandy”, sobre la historia de las relaciones (casi una historia de amor), entre Liliane y François-Marie. Descubrimos que el dandy vive en una mansión con piscina y elevador interno con su ex compañero (un actor conocido) y su nuevo compañero, el fotógrafo Martin d’Orgeval.

Hasta aquí todo podría ser una historia familiar “banal” por una herencia, aunque la suma sea de catorce mil millones de euros. Pero todo se complica y estalla el escándalo del cual la prensa escrita y audiovisual convierte en el “pan nuestro de cada día”. Hay que tener en cuenta que lo que te voy a narrar a continuación, ocurre en un país que sufre la crisis económica más grande desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y, donde los pobres ya son 13 millones.

Hasta ahora la distinguida Sra. Florence Woerth era conocida por pertenecer al comité de vigilancia de la lujosa casa Hermès, por asistir a las exclusivas carreras de caballos de Chantilly luciendo lujosos sombreros y por haber creado su propia caballeriza dedicada  sólo a las damas.

Pero ahora se conoce que la Sra. Woerth trabajaba en la administración de la fortuna de la Sra. Bettencourt y se insinúa, según las conversaciones telefónicas “de haber ayudado a pagar menos impuestos a la Sra. Bettencourt”, mientras que su esposo era Ministro de Finanzas, es decir, responsable de los impuestos que pagan los franceses y Tesorero del U.M.P., partido político de centro derecho actualmente en el poder. Se llega a insinuar de que el Sr. Woerth estaba al corriente de los hechos (ver periódico Le Monde del martes 22 de junio).

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Madame Françoise Woerth

Actualmente el Sr. Eric Woerth es Ministro del Trabajo y aparentemente podría  encontrarse fragilizado por el escándalo, en plena vorágine entre huelgas y manifestaciones sindicales, debido a que él debe redactar y hacer aprobar la ley sobre las jubilaciones, según la cual se deberá trabajar por más años y cotizar más trimestres para tener derecho a  la jubilación. Hasta ahora uno se podía retirar  a los 60 años.

La diputada europea Eva Joly (Europa Ecología), ex juez de instrucción financiera  pidió la renuncia del Sr. Woerth.

El  Sr. Arnaud Montebourg (del partido socialista), declaró irónicamente: “Uno tiene la impresión de que los actuales millonarios viven muy bien, cometen fraudes impunemente contra el fisco. Los fiscales del gobierno los protegen, las esposas de los ministros los defienden y son sostenidos por el poder, todo va bien”.

También otras personalidades sobre todo de izquierdas, destacan que hay “conflicto de interés” entre el cargo del Sr. Woerth y el puesto de trabajo de su esposa. Él anunció que su esposa iba a renunciar a su puesto de trabajo en la administración de la fortuna Bettencourt.

Noël Mamere (diputado verde), declaró: “se trata de un posible  ‘affaire’ de Estado” y agregó-“todas las ramificaciones deben ser objeto de una investigación hasta determinar el papel del Eliseo (…) No hay por un lado la justicia de los ricos que no avanza y por otro lado la de los pobres que es intratable”

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Monsieur Eric Woerth

El Sr. Woerth anunció también  que su esposa acusaría ante la justicia a la Sra. Eva Joly y al Sr. Monteabourg por difamación.

El Sr.Woerth tuvo que explicarse a propósito de la Legión de Honor que entregó en 2008 al Sr.  Patrice de Maistre, jefe de su esposa en la gestión de la fortuna Bettencourt. En una de las grabaciones telefónicas, el Sr. de Maistre responde a la Sra. Bettencourt : “yo me equivoqué cuando la contraté (…) confieso que cuando lo hice, su marido era Ministro de Finanzas y él me pidió que lo hiciera.”

El Sr. Primer ministro François Fillon, defendió ante La Asamblea Nacional el honor de Eric Woerth y denunció “una larga lista de denuncias anónimas”. También el Sr. Presidente de la República ante el Consejo de Ministros aseguró que “renovaba su  confianza al Ministro de Trabajo”

La Sra.Woerth declaró al periódico Le Parisen: “yo he sido una simple empleada y ustedes no pueden imaginar hasta que punto la cultura del secreto es colosal en ese tipo de organización (…) mi esposo jamás se ha ocupado de mi carrera”

Liliane Bettencourt declaró que ella había pagado al fisco francés cuatrocientos millones de euros en los últimos  diez años. Pero olvidó decir que había recibido un cheque de treinta millones en 2008 como reembolsamiento por parte del Ministerio de Finanzas gracias a la ley “del Escudo Fiscal” pasada por el Sr. Presidente  que beneficia sólo a las grandes fortunas francesas.

Personalmente, creo que si todo lo anterior es cierto, muestra que el caso de Madame Boutin fue sólo la punta del iceberg de lo que vendría, pero que si es falso, la presión a la que están siendo sometidos los esposos Woerth por la prensa y los partidos de la oposición, se han convertidos en insoportables. Es un  acoso incesante y son víctimas de una verdadera  “cacería de brujas”.

Y así van las cosas por estos lares.

Un gran abrazo desde la Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Hugo Chávez y sus diez mandamientos: Sexto, culpar a otros

Latinoamérica/ Apuntes de una Periodista

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Cubamatinal/ Desde antes de tomar el poder, Hugo Chávez ya aplicaba este sexto mandamiento: “Culpar a otros”.  Gente cercana a su entorno, en aquellos días en que le hacía la guerra al gobierno de Carlos Andrés Pérez y que hoy están como opositores, me cuentan que Chávez nunca reconocía estar equivocado e incluso su frase de “por ahora…” -cuando fue encarcelado luego de haber fracasado en su intento de golpe de estado el l4 de febrero de 1992- demuestra que no se sentía culpable de la intentona. Por el contrario.
 

Por Angélica Mora

Nueva York, 4 de julio/  Luego de llegar a la Presidencia, empujando un carro lleno de promesas que se quedaron por el camino, su administración ha confrontado las consecuencias de sus caprichosas órdenes, que en su mayoría son actos de venganza contra los opositores.

Sin embargo,dominado por su porfía, no ha reconocido jamás el estar equivocado. Y si lo malo revienta, aventado por su propios gases internos, siempre tendrá a su lado a “un chivo expiatorio”.

Fue hasta patético oirlo decir que si había apagones, el culpable era el fenómeno de El Niño, que curiosamente sólo afectaba a Venezuela y no a otro país vecino.

Cuando el pueblo se aburrió de esta disculpa, entonces señaló que se la crisis debía al consumo excesivo de energía en los centros comerciales; y los dejó a media o sin luz, así de sencillo.

Al no superar de todas maneras el problema, buscó a expertos cubanos para que bombardearan las nubes para provocar lluvias y llenar los embalses…

Por fin llovió, pero meses después de irse los expertos y por causas naturales del cambio de estaciones.

La terrible crisis económica que vive Venezuela no es su responsabilidad, es el maldito capitalismo.

El Hombre de Miraflores culpa al sistema económico derivado del Imperio por los altos precios de los alimentos, ya que son “los empresarios especuladores quienes venden los productos al doble del precio que debería costar”.

Ah, porque siempre que la cosa se le pone demasiado seria “o pelúa” como dicen los venezolanos en la rutina de las calamidades, tiene a mano el recurso de culpar a Estados Unidos o Colombia. A estos dos países recurre regularmente para crear sus famosas cortinas de humo.

Esperando que éstas envuelvan y distraigan al pueblo de la miseria e inestabilidad social, castigada con un hampa incontrolable que deja un saldo diario de cientos de muertos y heridos.

Pero tampoco de esto él es el culpable.

La inseguridad y violencia que afecta al país no es responsabilidad de la ineptitud y negligencia de los organismos de seguridad, sino de un plan premeditado y alucinante de Colombia para enviar paramilitares, infiltrarlos en los barrios y sembrar el caos.

La declaración la hizo el ex ministro el Interior Ramón Rodríguez Chacín y el mandatario, contentísimo la incorporó a sus discursos, asegurando que la culpa de que los venezolanos sean víctimas -especialmente los fines de semana- de los delincuentes, no es otra que un plan premeditado de Alvaro Uribe.

“Desde Colombia envían paramilitares a Venezuela para matar, secuestrar gente y luego decir que Chávez no puede” dijo el mandatario en el Aló, Presidente del pasado 21 de Marzo.

El resto de la culpa de la inestabilidad se la endilga a Estados Unidos, que dice, intenta desestabilizar el país.

El lavado de manos de este Pilatos tropical se extiende a todos los aspectos de la vida diaria del venezolano, afligido por la falta de lo más indispensable de la canasta diaria. Las colas para procurar alimentos se asemejan a la de los cubanos, a los cuales cada día se acercan más en la miseria.

Chávez ha culpado a Internet y especialmente a Twitter´de ser susceptibles al terrorismo. Lo que es totalmente ridículo es que el propio mandatario se unió a esta red y tiene una cuenta en ella: “@chavezcandanga”.

En el asunto que el pueblo ha bautizado Pudreval, donde se descubrieron miles de toneladas de alimentos en descomposición, otros corren con la responsabilidad.

Señaló que la culpa es de los puertos porque obligan al gobierno a utilizar una logística capitalista en sus labores. Pero resulta que desde el 2009 todos puertos pasaron bajo control estatal por decreto presidencial.

Cuando ocurrió el terremoto de Haití, el presidente de Venezuela acusó públicamente en su programa dominical a Estados Unidos de ser el culpable de esta tragedia natural.

Aseguró que el sismo ocurrió debido a una prueba de la Marina Estadounidense por medio de la utilización de una de sus armas de terremotos.

Según Chávez, todos los quieren asesinar. Y culpa a Estados Unidos y otros de estar complotando para matarlo.
Los detalles bien valen otro Apunte.

HUGO CHÁVEZ Y SUS DIEZ MANDAMIENTOS.
7: NO MATARME 

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