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Ha accedido a los Cubamatinal archivos del weblog del día 18. Julio 2010.

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Archivo para 18. Julio 2010

Entre cubanos

Cultura/ Marginalidad hasta en el debate

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Cubamatinal/ Le tomo en préstamo el título al maestro Fernando Ortiz para intervenir en la polémica de turno, con la modestísima intención de moderar la atmósfera hedionda e intolerante que viene caracterizándola.

Por Rogelio Fabio Hurtado

La Habana, 15 de julio /PD/ En su excelente “Tumbas sin sosiego”, Rafael Rojas subraya reiteradamente el mutuo respeto y la elegancia de tono y lenguaje que acompañaron las más enconadas polémicas intelectuales de la era republicana, como por ejemplo las del marxista Marinello con el demócrata Mañach o la de este último con el poeta católico Lezama Lima, textos todos que aún pueden ser releídos con provecho.

No pasa por alto el ensayista que este decoro burgués se extinguió a partir de 1960, cuando el espantoso rugido de ¡paredón! se hizo habitual y establos de vacas y toros fueron improvisados en los jardines del Capitolio. Desde entonces, la nueva clase dominante, de origen rural, no quiso oír otras voces que no fuesen las propias. A las otras, las descalificó primero y luego no dudó en hacerlas desaparecer. Este desmesurado silencio alcanzó incluso a cantantes, actrices y deportistas.

Así fue que los nacidos después del Advenimiento, se criaron en el culto a una sola voz y a un solo criterio, al que era preciso defender a sangre y fuego: Que lo sepan los nacidos y los que están por nacer, con el enemigo no se dialoga, se le vence. En realidad, tampoco dialogan con el amigo. ¿No han notado el auge alcanzado en la dramaturgia contemporánea cubana por el Monólogo?

Otro de los rasgos con enorme fijador es el afán de protagonismo y de mando exclusivo y vertical. Como bien lo advirtiera René Ariza: el mayor peligro futuro estriba en el pequeño Máximo Líder que todos los cubanos llevamos dentro. Esto se combina de maravillas con la lógica desconfianza, para que cada quien aspire a que la unidad se forme como una fila detrás de él. Está muy bien que todos seamos uno, pero, eso sí, el Number One soy yo.

A menudo padecemos una hipertrofia del Ego que nos lleva a buscar constantemente conspiraciones y componendas para explicarnos la existencia de gente con ideas y procederes ajenos a los nuestros, que son por definición universal los únicos correctos y adecuados.

Así, por ejemplo, los partidarios de la guerra total comparten con sus equivalentes de la extrema izquierda el pánico a que alguien, dentro de Cuba y por sus propios medios, persuada a los sensatos del régimen (si los hay) a emprender el camino de las reformas.
Desde finales de la década del 80 del siglo pasado, en el llamado Exilio Histórico no han dejado de oírse voces contra las figuras que dentro de Cuba han propuesto en vano ese camino, fuese el difunto Gustavo Arcos Bergnes, el profesor Elizardo Sánchez o el cristiano Osvaldo Payá.

La disidencia cubana transita ya por su tercera década, si aceptamos como su fecha natal alrededor de 1985, cuando Ricardo Bofill, Elizardo Sánchez, Adolfo Rivero Caro, Rolando Cartaya, Reinaldo Bragado, Rafael Saumell y otros amigos lo dieron a conocer en La Habana. Esa gente procedía de las filas de la izquierda, por cierto. De entonces a acá, no han faltado discrepancias ni acusaciones y sabotajes intestinos de todo tipo. Con el tiempo, se han agregado y desagregado posiciones y personas.

No voy a repetir lugares comunes ni exhortaciones unitarias. Sólo me gustaría empezar a leer argumentos escritos con mayor consideración por el otro compatriota con quien puede que discrepemos, pero cuyo derecho a expresar y defender sus criterios debemos garantizar sin reparos ni mezquindades. Sólo por ese camino retornaremos algún día a la mejor Cuba posible. Lo otro es perpetuar el Comandantismo en Jefe.