Cuba/ Apuntes de una Periodista

Cubamatinal/ La ampliación del ejercicio del trabajo por Cuenta Propia fue una de las medidas tomadas recientemente por el gobierno cubano dentro del plan de despidos masivos, para absorber el medio millón de nuevos desempleados.
Por Angélica Mora
Nueva York, 22 de septiembre/ Pero este “Recurso–Esponja” no resultará, como no funcionó hace 20 años.
Desviar a los que serán despedidos a laborar como “cuentapropistas” no es la solución, porque en el pasado sólo sirvió para gravar fuertemente las escasas ganancias del grupo y luego perseguir a estos pequeños empresarios, acusándolos de “estarse enriqueciendo”.
Este estímulo económico, de conceder licencias a particulares desde pequeños restaurantes a los que bautizaron como “paladares”, hasta conceder permiso a payasos para actuar en espectáculos de niños, sirvió solamente para que el régimen de La Habana cogiera bocanadas de aire y emergiera un tanto chamuscado, pero vivo, del marasmo económico donde lo había sumido el desplome y el retiro de ayuda de la ex Unión Soviética.
Pero en la medida en que la economía se recobraba, el gobierno revertía las medidas a las antiguas disciplinas laborales. Las licencias de los cuentapropistas no fueron renovadas. Por el contrario, se les persiguió por “acaparar” el dinero obtenido con sus pequeños negocios, en su mayoría de trabajos artesanales que -como zuecos de cuero y madera- eran vendidos a los turistas frente a la Catedral de La Habana.
La “Operación Maceta”, como fue conocida a mediados de los 90, estaba destinada a incautar mercaderías y detener y enviar a la cárcel a los que poseyeran “dinero ilícito”, proveniente de ventas particulares de productos caseros y artesanales e intercambio en el Mercado alternativo.
En aquellos años, en mi contacto con este pequeño gremio como periodista de Radio Martí, supe de sus esperanzas y sus desilusiones.
Agrupados en una minúscula Organización Independiente de Trabajadores por Cuenta Propia, no pudieron defenderse del acoso del gobierno. El director de la pequeña entidad, Ismael Salazar Agüero fue detenido, pasó largos años en la cárcel y hoy se encuentra en el exilio.
Otra agrupación en la Isla, la Asociación de Lucha frente a la Injusticia Nacional, ALFIN, presidida por Reinaldo Alfaro García y su madre Beatriz García, fue también perseguida en forma implacable.
Al final del 2009 de 11 millones de cubanos, sólo 143,800 figuran registrados como trabajadores particulares o “cuentapropistas”.
Hoy se revierte de nuevo la economía cubana a esa época de “La Operación Maceta” que fue la persecución por parte del gobierno a todo aquel que tuviera dinero proveniente de ventas de productos artesanales, trabajos por cuenta propia o por operaciones en el mercado subterráneo.
Hubo una velada amenaza por parte de Raúl Castro en su discurso del primero de agosto cuando dijo:
“Por otra parte, pienso que a nadie se le escape la trascendente contribución al mejoramiento de la disciplina social y laboral que emana de la aplicación de estas medidas”.
Habrá que esperar ver cuál va a ser la reacción del cubano de a pie, al tratar de apretarse todavía más el cinturón, que como decía Juan Pablo Fernández, ya pocos poseen y enfrentar esta nueva era de despidos, sacrificios y privaciones, descargados -una vez más- en su espalda.
Nota de Redacción Cubamatinal: Los origenes de los nombres adjudicados a los operativos policiales en Cuba han estado vinculados durante mucho tiempo al propio argot popular, por ejemplo;
- La “operación pitirre en el alambre” hacia alusión a una frase popularizada para indicar que en determinado momento las personas se encontraban bajo observación policial (el equivalente del castizo “moros en la costa”).
- La “operación macramé”, en franca alusión a la conocida técnica artesanal de tejido muy popular a inicios de los años ochenta, se utilizó como santo y seña para iniciar un operativo que se desarrolló en todos los barrios de La Habana, con registros domiciliarios en plena madrugada ( en violación de la Ley de Procedimiento Penal) y sin las preceptivas ordenes judiciales (algunas de las cuales nos consta que fueron firmadas por la propia policía al terminar con los talonarios prefirmados que se les suelen suministrar en los tribunales). Esa operación fue dirigida contra los artesanos de la Plaza de la Catedral, auspiciada por Eusebio Leal y según una leyenda urbana muy difundida, la orden fue dada a través de la Televisión en un programa de series policiales de producción nacional que según versiones iniciaba en ficción la misma noche de los registros un operativo con el mismo nombre y contra artesanos ¿Casualidad?
- La “operación maceta” toma el nombre también del argot popular. En Cuba se solía llamar “maceta” a alguien fuerte, de poderosos biceps, o a mujeres muy hermosas y de grandes volumenes carnales; también se utilizaba la voz para señalar a bebés de buen desarrollo, con piernas fuertes y gordezuelas. Como sinónimo de riqueza comenzó utilizarse con las personas que tenían dinero o que daban la impresión de tenerlo por la largueza con que lo gastaban; por extensión se popularizó tanto que ya se utilizaba para bromear con cualquier familiar o amigo que invitara a cualquier consumo. Era sinónimo popular de “madarria” es decir “hombre fuerte o influyente, también utilizado para nombrar al portador de un miembro viril muy desarrollado” en el argot barrio bajero. Por supuesto que la nomenclatura no admite mas “macetas” que ellos, aunque con la cobardía de que han hecho gala durante su extenso gobierno, su condición de “maceta” es sólo sinónimo de riqueza y abuso.









