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Detrás de las redes
Enviado por Redacción el 1. Julio 2011 @ 20:07 En Deportes | Ningún comentario
Deportes/ Voleibol

Cubamatinal/ Se comenta en las peñas deportivas de barrio que emprender amoríos con una extranjera fue el pecado que privó a Roberlandy Simón, ex capitán y central del equipo cubano de voleibol, de participar en la edición XXII de la Liga Mundial de Voleibol.
Por Odelín Alfonso Torna
La Habana,30 de junio/ Por razones obvias, la versión oficial sobre el caso de tres voleibolistas excluidos a última hora de la gira mundial, entre ellos Roberlandy, da fe de supuestas “indisciplinas antideportivas”.
Para los comisarios tras las redes del vóleibol cubano, pesa más la “deshonra deportiva” que los propios compromisos internacionales. Predestinados a cumplir más metas políticas que victorias sobre los tabloncillos en varias ciudades del mundo, el renovado equipo de voleibolistas cubanos que participa en la XXII Liga Mundial de Voleibol confronta eventuales aprietos.
El primero fue la anulación de Cuba como anfitrión en el programa de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB). Esto pudiera estar determinado por obstáculos de factura nacional. Sin embargo, oficialmente se considera que no se tuvo en cuenta el prestigio internacional del voleibol cubano.
De más está decir que tanto los espectáculos deportivos internacionales como el “reordenamiento” de la economía cubana, son negociazos que se tejen desde arriba. El voleibol es un producto de gran demanda cuya mayor clientela está en Asia, Europa y parte de Suramérica. Como producto, también está sujeto al marketing y a patrocinadores que dependen mucho de lo que se recaude en los diferentes escenarios.
Como en años anteriores, los topes programados por la FIVB en la Ciudad Deportiva capitalina arrastran a cientos de aficionados cubanos. A todas luces no consta ganancia alguna para la FIVB, si admitimos que con un dólar entran a las gradas del tabloncillo de la Ciudad Deportiva alrededor de 20 aficionados. ¿Acaso parte de los fondos de la FIVB -si tenemos en cuenta el gasto en viajes y alojamiento de las selecciones foráneas- no se escurren en seis o más partidos en La Habana?
A esto le agregamos que la promoción de la liga queda atrapada en la criba de la censura oficial. Las grandes cadenas de televisión que siguen la Liga Mundial de Voleibol por el mundo, no consiguen dar cobertura informativa en La Habana.
Para ser realistas, pese a la ausencia de tres jugadores élites en la XXII Liga Mundial de Vóleibol, la actuación de los criollos por las ciudades de Ancona, Seúl y Montbeliard, para nada desluce la liga. Pesa entre los jugadores cubanos el factor cohesión, la inmadurez de los suplentes y algunas deficiencias en el saque y el bloqueo a dos y cuatro manos.
Los aficionados cubanos quedaron enganchados con la escala de los criollos en la Ciudad Deportiva capitalina. A cambio, reciben los partidos de la XXII Liga diferidos por televisión.
Cuba llega a la cita 22 del voleibol mundial con una medalla de oro (Milán, 1998), cinco de plata y dos terceros lugares. Lo hace además con suplentes jóvenes y confiables, algunos de ellos sacados de equipos de cadetes.
Detrás de las redes queda Roberlandy Simón, suspendido oficialmente por “indisciplina” o por el amor imposible que relatan en las peñas habaneras; también la interrogante sobre una ciudad que no calificó como anfitriona.
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