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Mondongo, un monticulista de 100 millas

Enviado por Redacción el 28. Agosto 2011 @ 21:26 En Deportes | Ningún comentario

Deportes/ Beisbol

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Cubamatinal/ Le llamaban Mondongo. Era pitcher y lo conocí en unos de esos tantos torneos de barrio que se efectuaban cada fin de semana en el terreno de béisbol de Parcelación Moderna, en el municipio capitalino de Arroyo Naranjo. Tal sobrenombre, dicen, se debía a que nadie quería servirle como cátcher. Su lanzamiento en recta era tan potente que hasta la tripa (relleno) de la mascota se salía.

Por Odelín Alfonso Torna
La Habana, 27 de agosto/ PD/ Con apenas 17 años, tuve la osadía de recibirle lanzamientos cuando jugaba para un equipo de aficionados de Santiago de las Vegas. Era un pitcher de barrio, sin técnica ni asesoría alguna, pero se vanagloriaba con que su recta era más rápida que la del estelar capitalino y monticulista del equipo Cuba, Lázaro Valle.

Por aquellos tiempos, el velocímetro para medir los lanzamientos nada más se utilizaba en la Serie Nacional de Béisbol. Pero Mondongo, lo aseguro por experiencia propia, verdaderamente tiraba más de 90 millas por hora.

El béisbol cubano ha dado pitchers muy rápidos. Nombres como Rigoberto Betancourt, Braudilio Vinent, Lázaro Valle, Pedro Luís Laso, José Ariel Contreras y Aroldis Chapman -estos dos últimos, jugadores de las Grandes Ligas Americanas- han sobrepasado las 95 millas por hora en sus lanzamientos. Aroldis Chapman, pitcher que desertó en el año 2009 en el torneo inter-puerto de Rotterdam, rompió el record de velocidad en Grandes Ligas con 105 millas.

Quizá muy pocos aficionados de hoy recuerden a Rigoberto Betancourt Herrera, un pitcher de baja estatura, pero con un lanzamiento supersónico. Jugó sólo 8 series nacionales en los años 60, ganó 38 juegos y lanzó para un Promedio de Carreras Limpias (PCL) de 2.51. No existía entonces el velocímetro detrás del home-play.

Otro caso único en la historia del béisbol revolucionario es el santiaguero Braudilio Vinet. Su velocidad fue la herramienta fundamental en sus 221 victorias de por vida. Vinent ponchó en la caja de bateo a 2134 bateadores y terminó en series nacionales con 2.24 (PCL).

Vinent no fue un pitcher de mucho control. Propinó 989 boletos con 136 pelotazos en 20 series nacionales. Aunque tampoco existía velocímetro para medir sus lanzamientos, se dice que su velocidad promedio oscilaba entre las 91 y 95 millas y es posible que alguna que otra vez haya cruzado el crono de las 104 millas.

Sobresale también como un pitcher rápido, el capitalino Lázaro Valle Martell. A diferencia de Vinent, Valle Martell jugó 15 Series y manejó mejor su recta, aunque en ocasiones, su aparición en el montículo era desastrosa. Valle ponchó a 1351 bateadores y ganó 138 juegos. Sus lanzamientos, que por entonces ya se registraban, marcaban más de 91 y 93 millas.
El pinareño Pedro Luís Lazo, retirado hace un año del deporte activo, también sonsacaba al velocímetro. Su recta y slider podían superar las 90 millas. Lazo ponchó a más de 2300 carabineros en 20 series nacionales.

Hubo otros pitchers veloces en series nacionales. La lista de los que tiran o tiraron más de 95 millas puede superar los cien. Mondongo pudo ser uno de ellos, se lo dice alguien que tuvo que mascotear sus lanzamientos.


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