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La revolución de nuestros días

Sociedad/ Apuntes de una Periodista

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Foto de archivo: En Ciego de Avila

Cubamatinal/ El pueblo volcado en las calles y plazas es la esencia del cambio. Y este empuje, de salir a protestar, se lo dan los propios gobiernos cuando imponen regímenes autoritarios y no oyen los pedidos de apertura y mejoramiento de vida de sus ciudadanos.

Por Angélica Mora

Nueva York, 16 de diciembre/  Se ha visto en lo ocurrido en Egipto, Libia y ahora en la actual lucha en Siria, que la permanencia indefinida en el poder, es el elemento primordial que frustra al pueblo y lo conmina a salir a protestar.

Los distintos medios informativos en el mundo están enfrascados hoy en los análisis de la designación de “El Manifestante” como el personaje del año que termina… y no tienen que ir lejos para encontrar las causas.
La movilización del pueblo no es nada nuevo.
En 1930, el sociólogo español José Ortega y Gasset ya había documentado este fenómeno social, en su obra “La rebelión de las masas” y su influencia en el cambio de la historia.

Pero, a su vez la historia, ha mostrado una y otra vez como toda Revolución ha tenido su efecto, luego del triunfo, en los hombres que la han conducido, cambiando por completo sus conductas.

Lo hemos visto desde Napoleón Bonaparte pasando por Fidel Castro y llegando a Hugo Chávez.
El desencanto hizo a Ludwig van Beethoven cambiar el nombre de su tercera Sinfonía, “Bonaparte”, a “La Heroica”, luego que el triunfante corso se consagrara Emperador e impusiera su propia dinastía hereditaria.

Beethoven escribió proféticamente:

¡No es más que un hombre vulgar, solo satisfacerá su ambición y como tantos otros, hollará los derechos del hombre para ser un tirano!
En 1821, cuando Napoleón murió, Beethoven comentaría: “Hace 17 años que compuse su oración fúnebre”.

Hoy el tiempo está maduro para que se inicien “Nuevas Revoluciones en las Revoluciones”, como consecuencia del desencanto de los pueblos con sus antiguos Conductores, engañados con sus falsas promesas para mantenerse indefinidamente en el poder.

La historia para ellos está por escribirse.

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