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Oxígeno para un moribundo

Enviado por Redacción el 21. Diciembre 2011 @ 09:55 En Economía | Ningún comentario

Economía/ Antaño se decía: “Sin azúcar no hay país”… y resultó verdad

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Cubamatinal/ Hace nueve años que se puso en marcha el proceso de redimensionamiento de la industria azucarera conocido como “Tarea Álvaro Reinoso”, la cual no ha sido objeto de análisis crítico por el actual gobierno y tampoco por la Asamblea Nacional del Poder Popular. De lo anterior -y como la prensa oficial no ha sido autorizada a informar al respecto-, se infiere que la población cubana desconoce la situación real.

Por Osmar Laffita
La Habana, 20 de diciembre/ PD/ El anterior gobernante, el Dr. Fidel Castro, para justificar el aniquilamiento de la industria azucarera, alegó que la Tarea se ponía en ejecución porque constituía una perdida económica para el país tener tan alto número de centrales ante la imparable baja cotización coyuntural de la libra de azúcar en el mercado mundial.
La burocracia del Ministerio de la Agricultura y el extinto Ministerio del Azúcar, se ocuparon de la tarea de darle el tiro de gracia a la centenaria industria azucarera cubana. De los 156 centrales que estaban en activo, se desmantelaron 91. En estos momentos sólo quedan 56. De ellos, 46 participarán en la presente zafra.
En la mencionada Tarea se redujeron las 2 millones de hectáreas ocupadas por el cultivo de la caña a sólo 750 000 hectáreas, las de las mayores rendimientos, y se reubicaron en otras actividades 100 000 trabajadores del sector.
Estas medidas estaban dirigidas a alcanzar una mayor eficiencia en el propósito de producir 4 millones de toneladas de azúcar anualmente. Pero en todo este tiempo esa producción no se ha materializado. Los alarmantes rendimientos cañeros, que no sobrepasan las 27 toneladas por hectárea, son los más bajos del hemisferio occidental. A eso hay que sumarle las 131 000 hectáreas que se reportan sin cepa y cubierta de malas hierbas. Por ello, sólo se dispuso de 450 000 hectáreas que con los bajos rendimientos, a duras penas regarantizaron el tiro de caña, para producir los 1,2 millones de toneladas de la zafra de 2011, la más baja en 120 años.
Una muestra de esa ralentización productiva la tuvimos en la zafra de 2002, en la que sólo se produjeron 3,5 millones de toneladas. Luego, la de 2003 llegó a 2,1 millones y desde el 2004 hasta este año, la producción azucarera descendió entre 1,6 y 1,2 millones de toneladas. Estas cifras explican hasta dónde se ha hundido esta industria, que fue la primera de Cuba.
Si los bajos precios del azúcar fueron el pretexto para cometer esta inaudita masacre azucarera, los hechos posteriores han demostrado el enorme daño que tan irresponsable medida ocasionó a la economía y al desarrollo de Cuba. l
No existió entereza y voluntad de esperar. Con los centrales y las cañas con que se inició la Tarea Álvaro Reynoso, de no haber incurrido en la irresponsabilidad del abandono de los campos cañeros y la industria, precisamente en el momento en que el mercado azucarero comenzó a recuperarse porque la libra de azúcar comenzó a subir de precio, las condiciones hubiesen sido otras. Seguro se hubiese alcanzado mejores producciones respaldadas por los altos precios que ha experimentado la cotización de la libra de azúcar.
Los dirigentes de la agroindustria azucarera conocen que los bajos rendimientos cañeros están motivados por el mal manejo de los suelos y las variedades de caña. Agréguesele a ello las arcaicas e inamovibles estructuras empresariales, cuyos resultados no responden a las inversiones que se han hecho en ellas.
La existencia de un abultado desbalance entre los que no producen y los pocos vinculados directamente a la producción de bienes, sumado a la falta de estimulación salarial, ha provocado un crítico desaprovechamiento de la jornada laboral y una alarmante baja productividad, reflejada en la crónica ineficiencia empresarial.
Un ejemplo de esos desajustes estructurales lo tenemos en la zafra de 2011, en la que se produjeron 1,2 millones de toneladas de azúcar. De ese escuálido monto, se exportaron 400 000 toneladas a China. Se destinaron 200 000 toneladas para el consumo interno. Para alcanzar las 700 000 toneladas que consume la población anualmente, hubo que importar azúcar de Brasil, República Dominicana y Colombia, pagándola tal como se cotiza en estos momentos en el mercado mundial.

En medio de este estado de calamidad, el Presidente Raúl Castro, el 28 de octubre, firmó el Decreto Ley 287, en que oficialmente se extingue el Ministerio del Azúcar y el 29 de noviembre firmó el Decreto No. 294, con el que se crea el Grupo Empresarial Azucarero conocido por la sigla AZCUBA.

El 3 de noviembre, Adel Izquierdo Rodríguez, Ministro de Economía y Planificación, firmó la Resolución No. 735.2011, que señala en su apartado cuarto que AZCUBA está integrada por 25 empresas, entre ellas 13 azucareras, de Logística, Importadora, Exportadoras, de Ingeniería y Servicio, de Seguridad y Protección, dos Institutos de Investigaciones y un Centro Nacional de Capacitación.

Como resultado de la fallida aplicación de la Tarea Álvaro Reynoso y la infinidad de errores incurridos en estos nueve años, las provincias de La Habana y Pinar del Río, no aparecen en la lista de productoras de azúcar por que sus centrales azucareros y plantaciones cañeras fueron desmantelados.


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