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¿Cambios en Inmigración?
Enviado por Redacción el 30. Diciembre 2011 @ 20:00 En Opinión | Ningún comentario
Sociedad/ Allí fumé…

Cubamatinal/ En estos días, he vuelto a frecuentar las oficinas del Departamento de Inmigración y Extranjería del Minint. Puesto que vengo visitándolas desde 1980, y he conocido buen número de locales donde ha funcionado la misma, desde 22 y 3ra, en Miramar hasta la actual, en el Reparto Flores, me siento calificado para reflejar, como ciudadano, sus mutaciones.
Por Rogelio Fabio Hurtado
La Habana, 29 de diciembre/ PD/ Como sabemos, el tópico es una historia bastante antigua, que data de las oficinas del Laguito, en los años 60 y 70, pero sólo las conocí por referencias de amistades y familiares. Entonces, se consideraba sin más al solicitante como un “gusano” y así se le trataba, poco más o menos. Era la época de los demorados inventarios, cuando al desafecto se le hacían vivir años de angustiosa espera por la salida., condicionada en muchos casos a realizar labores agrícolas muy lejos de sus hogares.
En 1980, con el éxodo del Mariel, se cambió dramáticamente el ritmo y los medios de salida. Este alboroto puso al departamento encargado en primer plano. Ya la penalidad no fue la espera interminable, sino la violencia callejera inmediata, con los malditos actos de repudio, que no cesaron hasta cobrar vidas de ambos bandos.
Es a partir de esa fecha que me relaciono de cerca con estos funcionarios y funcionarias, a quienes entonces era obligatorio llamar por sus grados y a los rasos, como combatientes, norma creo que aplicada también en cárceles y prisiones. A mí, salvo tratarme con la rispidez y la concisión reglamentarias, nunca me agredieron. Por cierto, entonces el personal estaba compuesto mayoritariamente por hombres, balanza que ha ido cambiando a favor de las féminas, si bien los oficiales de mayor rango siguen siendo masculinos.
Entonces, estuvo en una residencial en la esquina de Santa Catalina y Juan Delgado, donde los ciudadanos ocupaban el patio, expuestos al sol o la lluvia. Al que quiere azul celeste, que le cueste, parecía ser el lema de la institución. Allí las esperas eran legendarias y el acceso a los servicios sanitarios, precario, por no decir cochinísimos, los apropiados para gusanos.
Acompañé allí a algunos parientes, pero cuando recibí yo mismo una visa hondureña, con tránsito por Kingston, Jamaica, resultó que el Departamento se había trasladado para el Reparto Aldabó, en las edificaciones ocupadas hasta hacía muy poco, por una popular Posada. Había mucho más espacio para el público, incluso unas áreas techadas, con bancos de madera y algún bebedero. En aquel momento, allí se me comunicó que mi salida del país no se autorizaría hasta más ver.
Esa situación se prolongó durante toda la década. Perdí aquella pintoresca visa y poco después, una del Reino de España. Cada cierto tiempo se me citaba por correo para que me presentase, una vez allí el oficial tenía la relativa condescendencia de avisarme que no gastara un centavo en la renovación del Pasaporte porque el cuartico seguía igualito. El tratamiento a los ciudadanos, sin ser amable, era mucho menos áspero. Al parecer, el tremendo verano del 80 había hecho del trámite algo mucho menos insólito.
Aquí los solicitantes se relacionaban entre sí, y siempre encontraba uno a alguien conocido. Recuerdo haberme encontrado allí con el ya desaparecido Adolfo Rivero Caro y con el famoso cantautor Mikel Pourcell. Se intercambiaban interminables historias y siempre alguien aseguraba que cuando lograse salir de Cuba escribiría un libro contando su odisea.
En aquellas mismas oficinas, recibí finalmente, a principios de 1990 mi flamante primer pasaporte, el cual pude utilizar por primera vez en 1996 y luego en el 2000 y el 2006. Ahora, tramitaba en las oficinas municipales de Marianao, donde siempre fui tratado con normalidad, Los encuentros con gente conocida se habían reducido, al municipalizarse las oficinas. Ya el personal que atendía era totalmente femenino.
El año pasado, como recordarán solo mis asiduos lectores, ya en el Reparto Flores, mi solicitud fue rechazada. Ya entonces se había producido un cambio, tanto en las funcionarias como en los solicitantes, quienes son actualmente gente joven, sobre todo mujeres tan jóvenes como bonitas y muy bien vestidas. Los países de destino se han diversificado tanto que ya las funcionarias, estrenando ahora uniformes propios, diferentes a los habituales del Minint, se ven obligadas a preguntar el país de destino. El público mientras espera se ve más relajado y ya no se conversa absolutamente nada de la actualidad política del País. Las esperas se han reducido generalmente a menos de una hora y lo que antes demoraba casi un mes, ahora está listo en tres días, a lo sumo.
Ayer recibí en menos de media hora, mi pasaporte con el correspondiente permiso de salida, que me permitirá pasarme unos meses con mi hijo y su familia en Carolina del Norte.
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