Economía/ En el reino del “futuro luminoso”

Cubamatinal/ Los factores que determinaron el crecimiento el pasado año en un 2,7% del Producto Interno Bruto (PIB) cubano se focalizan en las ventas de servicios especializados, principalmente a Venezuela, la entrada de 2, 5 millones de turistas, de ellos 600 000 procedentes de Canadá y los 300 000 cubanos que residen en el exterior que visitaron su patria el pasado año, y por último, las remesas, que en su conjunto, representaron el 70% del total de dinero acumulado en el año.
Por Osmar Laffita
La Habana, 16 de enero/ PD/ La producción de bienes presentó un comportamiento negativo. Esto se reflejó principalmente en el incumplimiento de la producción de alimentos. También en la Industria de Materiales de la Construcción, que en varias etapas estuvo paralizada por el abarrotamiento de sus almacenes por la poca venta de sus producciones en la red minorista debido a los elevados precios de sus productos. Esto se vino a resolver en diciembre, cuando el gobierno decidió hacer una rebaja a los precios de 120 productos que permanecieron durante meses inmovilizados, pero ya el daño a la economía estaba hecho.
El año que termina puso de relieve que la economía continúa atrapada por problemas que no se acaban de resolver. Tenemos el caso de algo tan vital para el desarrollo del país como las inversiones. Sólo hubo una ejecución del 74% motivado por las demoras en las contrataciones, deficiencias en construcción y el montaje y falta de integralidad en su preparación y ejecución
La agricultura no acaba de quitarse de encima el lastre de los incumplimientos. El año que termina continuó la sangría de las pocas reservas en moneda dura, al destinarse 1 600 millones de dólares para la importación de alimentos, que en su mayoría se pueden producir en el país.
La producción azucarera fue la peor en un siglo. Además se incumplió en el níquel y por primera en vez en cinco años, en la extracción de petróleo y gas.
La liquidez continuó por debajo de los índices de inflación. Este equilibrio financiero se alcanzó por la despiadada política monetarista que aplica el gobierno, materializada en los cada día más elevados precios de los productos de primera necesidad, así como de los materiales que se necesitan parar reparar o construir las casas y los insumos que necesitan los agricultores para poner sus tierras en explotación. Con tal política se está en presencia de un sui generis capitalismo sin capital y un socialismo sin subsidio.
La productividad se dijo creció un 2,8%, mientra el salario medio se fija en un incremento de 2,7%. Por los resultados de la correlación de estos dos indicadores, que teóricamente fue de 0,93, hubo una hipotética mejora en comparación con el comportamiento en el año 2010.
Esto hubiera sido cierto si se hubiesen reubicado en actividades no estatales, la agricultura o la construcción, al medio millón de trabajadores que se anunció a principio del año que quedarían desempleados del 1,2 millones de trabajadores que sobran en la estructuras empresariales, presupuestadas y ministerial en todo el país. Pero como esto se mandó a parar, hay que preguntar de donde sacaron esos cálculos para hacer tal afirmación.
En cuanto a la ejecución del presupuesto del Estado, se reporto un déficit de 3,8% de un plan fijado de 3,5%. El incremento estuvo motivado por los incumplimientos de un plan de venta de 1 520 millones de pesos. La recaudación real fue de 760 millones, el 50% del plan fijado. Esta baja estuvo motivada por los altos precios de los materiales de la construcción y los insumos agrícolas que se ofertan en las redes de tiendas del Ministerio del Comercio Interior (MINCIN). A esto hay que sumarle el desabastecimiento casi todo el año de los mercados agropecuarios estatales.
Los pobres resultados obtenidos no se corresponden con el esfuerzo realizado, por tanto, no se puede afirmar que el año que termina la economía cubana tuvo un desempeño favorable.
Las causas del estancamiento no están en la crisis económica internacional, ni tampoco en el embargo norteamericano; puede que hayan influido, pero el asunto se localiza en el inoperante sistema de centralización planificada y los métodos de dirección verticalistas y burocráticos que ha conducido a que el actual modelo económico continúe atrapado en una generalizada deficiencia, descontrol y corrupción, de la que no escapa ningún sector.
De acuerdo a los pobres resultados obtenidos, tal sistema y sus métodos han demostrado su inoperancia y piden a gritos su total trasformación.