Sociedad/ Prostitución

Malecón nocturno. Foto: Marcelo López
Cubamatinal/ Dos mujeres de edad incierta, sobre los 30 años o un poco más, interceptaron al turista. Tras unos minutos de flirteo poco refinado e inglés ‘chamuscado’, el ‘yuma’ se alejó desinteresado. En la acera de enfrente, a pocos metros, las observaba un policía con detenimiento.
Por Veizant Boloy González
La Habana, 2 de mayo/ PD/ Una de las chicas, luego de la frustrada cacería, cruzó la calle y habló -con familiaridad sospechosa- al uniformado, quien le avisó con la mirada la cercanía de otra presa. Y… ¡al acecho de nuevo!
“Por menos que eso, el jefe de sector le hizo una advertencia por ‘asedio al turismo’ a mi hermana” dijo una joven que esperaba abordar un taxi.
Esto sucedió el pasado sábado, por la tarde, en la esquina de las calles Monte y Águila, Centro Habana, uno de los focos de prostitución barata en La Habana. Desde horas de la mañana, merodean la zona, jovencitas en esos menesteres. La mayoría, vestidas con prendas de mercadillo, extravagantes y provocativas, con tarifas incluso de 5 cuc.
Gran número de agentes policiales, actúan como ‘proxenetas por cuenta propia’, y extorsionan a jineteras; quienes recompensan la dicha de no ser conducidas a una estación policial.
Según el Código Penal, a los que ejercen la prostitución se les aplica el índice de peligrosidad por conducta antisocial. En virtud del artículo 80.1 del mismo cuerpo legal, se les impone una medida de internamiento en un centro especializado del MININT. En la práctica, los asegurados cumplen en prisiones comunes, junto a los sancionados. Esto atenta contra el supuesto carácter preventivo y reeducativo de las medidas de seguridad.
Aunque los que ejercen la prostitución son considerados ‘peligrosos’ y son internados en correccionales hasta por un período de cuatro años, este oficio va en ascenso.
Recientemente circuló a través de un periodista oficialista la lista de nombres de proxenetas y homosexuales que ofrecen sus servicios por una módica suma de dinero a extranjeros en la heladería Bim Bom, en 23 y Malecón (quiero notar que casi todos rozan la minoría de edad).
Avanzada la noche, en La Habana se incrementa el comercio de la carne. Ya no importa si es lunes o sábado, de noche o día.
Desde la esquina del cine Payret hasta la cuadra siguiente, donde está ubicado el Tribunal de La Habana, frente al Capitolio Habanero, se reúnen más de 70 travestis y ‘prostitutos’.
Sin embargo, Mariela Castro, ha pretendido en varias ocasiones fotografiar la prostitución como algo ocasional, como un favor sexual en pago a cualquier servicio.
En octubre del pasado año, la heredera del trono, recorrió las calles de Ámsterdam, Holanda, particularmente la Zona Roja, para elogiar el nivel de las prostitutas en ese país: “Admiro y respeto el modo en que han encontrado, una manera digna de hacer su trabajo sexual y de hacerse respetar”.
La virtual zona roja de Cuba dista de ese glamour, que tal vez es superado por el nivel académico de las prostitutas de acá, muchas de ellas, universitarias.


