Cartas a Ofelia/ Crónicas de viajes

Tumba del gran Manuel de Falla en la Cripta de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz.
Cubamatinal/ Cádiz, 1° de mayo de 2012.
Querida Ofelia:
Con el traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz en 1717, se produjo un gran desarrollo económico por lo que el Cabildo deseo construir una catedral acorde con el esplendor de la ciudad, ya que la existente, mandada a construir por Alfonso X el Sabio sobre 1263, fue incendiada en1596 y se encontraba en muy mal estado después de varias reconstrucciones.
Las obras dieron comienzo en 1722 según proyecto del arquitecto Vicente Acero, el cual tras haber trabajado durante cinco años en la Catedral de Granada, deja ver en ésta la influencia de la anterior y la de Guadix.
Acero dimitió y en 1739 se hizo cargo de las obras Gaspar Cayón, pasando en 1757 a su sobrino Torcuato Cayón. Tras la muerte de éste en 1783, le sucede Miguel Olivares hasta 1790, fecha en que las dirige Manuel Machuca. Finalmente desde1832 hasta 1838, en que se dan por finalizadas, las dirigió Juan Daura.
En todo este tiempo han transcurrido 116 años, a través de los cuales se ve el cambio de estilo y los gustos de los distintos arquitectos. La Catedral se comienza en estilo barroco, como su planta y el interior hasta el friso rococó y es terminada en estilo neoclásico, en su fachada, torres, cúpulas y el segundo cuerpo del interior, así como la mayoría de los retablos y el altar mayor.
La fachada principal está realizada con mucho movimiento a base de formas cóncavas y convexas. Posee tres pórticos. El central tiene dos cuerpos, de los cuales el primero posee cuatro columnas corintias de fuste profusamente decorado y columnas estriadas, el segundo cuerpo es un gran ventanal flanqueado por los Santos Patronos, San Germán y San Servando, del genovés Esteban Frucos realizados en el siglo XVII, que anteriormente estuvieron en la Catedral Vieja. Todo ello está rematado por un gran arco abocinado con frontón triangular, y sobre él se sitúa una escultura del Divino Salvador realizada en mármol de Carrara por Esteban Frucos.
Las dos portadas laterales están rematadas por complejos frontones y flanqueadas por dos torres de planta octogonal con tres cuerpos; el primero almohadillado, el segundo con vanos entre pilastras y frontones y el tercero con columnas, cerrado con casquete semiesférico.
La fachada principal esta rematada con candelabros y tiene dos cuerpos; el primero está realizado en mármol y el segundo en piedra caliza.
Las fachadas laterales son idénticas, en mármol y jaspe con las puertas de orden corintio, dedicadas una a San Germán y la otra a San Servando.
Las cubiertas son bóvedas vaídas con profusa decoración de orden clásico. El crucero, tiene una cúpula semiesférica sobre tambor, obra de Juan Daura, cuyo exterior es romo y está recubierta de cerámica amarilla y rodeada de imágenes de santos, atribuidas a discípulos de Cosme Velázquez.
El interior e s de planta de cruz latina, con tres naves separadas mediante columnas corintias estriadas que sostienen un rico friso con decoración de rocallas y una compleja y movida cornisa; todo este cuerpo está recubierto de mármoles. El segundo está dentro del orden clásico, de pilastras adosadas; este cuerpo, al igual que las cubiertas está realizado en piedra caliza.
De este interior destaca la amplia y compleja girola donde se utilizan bóvedas triangulares y cuadradas y las dieciséis capillas repartidas en las naves laterales.
La capilla de San Pedro posee un interesante retablo neoclásico en piedra y mármol; en la hornacina hay una imagen en mármol del titular de tamaño natural obra del genovés Esteban Frucos. Estuvo colocada en la portada de la antigua catedral. El retablo está rematado con frontón curvo y una pintura de San Pedro.
La capilla de San Pablo tiene un retablo neoclásico con la imagen de San Pablo realizada en mármol y de tamaño natural, obra de Esteban Frucos, realizada en 1672.
El Presbiterio es de planta circular y en él se encuentra el altar mayor con forma de templete sustentado por columnas pareadas de estilo corintio, realizado en mármol de Carrara gris, jaspes rojos y capiteles en bronce, construido por Juan de la Vega según proyecto de Manuel Machuca. En el interior se encuentra el Sagrario, de estilo renacentista, ejecutado en bronce y plata por el tallista gaditano Juan Rosado a finales del siglo XIX y sobre él una imagen de la Inmaculada Concepción del siglo XVII atribuida a Francisco Villegas.
Los púlpitos son de estilo isabelino en bronce dorado obras de Juan de la Vega.
El Coro está situado en el segundo tramo de la nave central. La sillería, fechada en 1702, está realizada en maderas de cero y caoba y son obra de Agustín de Perea y sus hijos. Está compuesta por dos cuerpos: el primero con 40 asientos con espaldares altos separados por columnas salomónicas entre los que van tallas de santos y la parte superior tiene un gran entablamiento saliente, sub dividido por medallones tallados con bustos de santos, todo ello rematado por una crestería de ángeles músicos. El segundo cuerpo está compuesto por 25 asientos, de un estilo más sencillo.
La Cripta se construyó entre 1722 y 1730 realizada en piedra ostionera. Contrasta el esplendor del mármol de la parte superior con la sobriedad de este recinto. De auténtica obra maestra de arquitectura debe catalogarse la bóveda vaída de la rotonda central. Aquí demostró Vicente Acero sus amplios conocimientos de cantería y de resistencia de materiales. La cripta es el discurso de la piedra, donde destacan también los techos planos de las capillas. Al fondo se encuentra la Capilla de los Obispos, don-de descansan los prelados que han muerto en Cádiz desde la consagración de la Catedral Nueva. Preside el recinto el Cristo de Aguiniga, traído de América a principios del sigloXVII. Digno de reseña es la imagen de la Virgen del Rosario, en mármol italiano, obra de Alejandro Algardi. Se encuentran enterrados en la cripta dos ilustres gaditanos: el músico universal Manuel de Falla, y el poeta José Marfa Pemán.
Visitamos el aledaño Museo de la Catedral, en donde pudimos admirar una valiosa colección de orfebrería, una cruz procesional obra de Enrique de Arfe, una custodia de plata de cinco metros de altura y sobre todo la fabulosa Custodia del Millón (1721), decorada con casi un millón de piedras preciosas. Sólo habíamos visto algo parecido en el Tesoro del Loreto, en Praga.
Como cada 1° de mayo, hoy he rezado por el alma de Joseíto Hernández, aquel primo mío que tú adoptaste y que desgraciadamente murió ahogado en el río de Camajuaní, adonde fue a nadar sin permiso, a causa de su inocencia infantil.
Regresamos a Sevilla con la mente repleta de bellos recuerdos de Cádiz.
Un gran abrazo desde nuestra querida España,
Félix José Hernández.