Cartas a Ofelia/ Crónicas culturales

En el pueblo japonés.
Cubamatinal/ París, 5 de julio de 2012.
Mi querida Ofelia:
Esperando comenzar el gran viaje de este verano, seguimos visitando lugares de gran interés y belleza en las cercanías de La Ciudad Luz. Ayer recorrimos el interesantísimo Museo Albert-Khan y sus espléndidos jardines. Te escribí esta mañana una crónica en francés sobre la exposición de fotos de Mongolia de inicios de siglo que allí pudimos admirar. Ahora continúo en español sobre todo con los jardines y la vida del gran banquero filántropo Albert Kahn.
Nacido en el seno de una familia judía de Alsacia, Albert Kahn llegó a París con 16 años y comenzó como empleado del banco de los hermanos Goudchaux. Al mismo tiempo continuó sus estudios gracias al apoyo de Henri Bergson. Estudió en la célebre Escuela Normal Superior (ENA), obtuvo su bachillerato en letras y ciencias y la licenciatura en Derecho.
Entre 1889 y 1893, Albert-Kahn hizo fortuna especulando con las minas de oro y de diamantes de África del Sur. Gracias a sus éxitos, fundó su propio banco de inversiones en 1898. Su patrimonio aumentó rápidamente. Dedicó hasta 1931, su vida y su fortuna al establecimiento de la paz universal, creando numerosas instituciones que se dedicaban a promover la comprensión entre los pueblos y la cooperación internacional. La fortuna del banquero fue afectada como consecuencia del krach bursátil de 1929. El Département de la Seine compró en 1936 su propiedad y sus colecciones. Pero Albert Kahn conservó el usufructo de su casa de Boulogne donde murió en 1940.
“La fotografía estereoscópica, las proyecciones, el cinematógrafo sobre todo, he aquí lo que yo quisiera hacer funcionar en grande con el fin de fijar para siempre las prácticas y los modos de la actividad humana cuya desaparición fatal no es más que una cuestión del tiempo. ” Albert-Kahn, enero de 1912.

Mínima parte de las cajas de madera de Los Archivos del Planeta.
Muy pronto, Albert Kahn percibió que su época vería la desaparición de los modos de vida tradicionales. Fundó Los Archivos del Planeta, convencido de que el conocimiento de las culturas extranjeras ayuda al respeto entre los pueblos. El banquero confió en 1912 la dirección científica del proyecto al geógrafo Jean Brunhes. Sus equipos aprovecharon dos invenciones recientes de los hermanos Lumière: el cinematógrafo y sobre todo la placa autocroma. Esta última fue un procedimiento fotográfico en color inventado en el año 1903 por los hermanos Lumière y el único disponible hasta el 1935. Entre 1909 y 1931 Kahn envió a fotógrafos y operadores a misiones a unos sesenta países para fotografiar la vida cotidiana de aquellos pueblos.
Los documentos recolectados en Europa, África, América y Asia constituyen hoy las colecciones del museo Albert-Kahn. La vida económica, política y social, viviendas, vestuario, transportes, arte, cultura, religiones, medios naturales y vida cotidiana, entregan un testimonio excepcional sobre las sociedades de la primera mitad del siglo XX.
Corazón de estos fondos iconográficos, las 72 000 placas autocromas del museo constituyen la colección más importante del mundo. La placa autocroma en aquellos momentos sólo estaba a disposición de los fotógrafos profesionales y de los aficionados adinerados.
De Japón, París, Turquía, Mongolia o Dahomey, los operadores de Albert-Kahn trajeron secuencias de películas de 35 mm. En resumen, son 180 kms. de película y una centena de horas de proyección de escenas mudas, en blanco y negro, que se revelan ricas de enseñanzas históricas y etnológicas.
En 1895, convertido en propietario de la mansión que alquilaba desde hacía dos años en Boulogne sur Seine, Albert -Kahn compró las parcelas vecinas y obtuvo una superficie de cuatro hectáreas. Instaló en aquel terreno un jardín al estilo del siglo XIX: un jardín japonés, otro inglés, un bosque de los Vosgos y un jardín francés, todos evocan los paisajes que él apreciaba y reflejan su ideal de fraternidad entre los pueblos.
Las líneas clásicas del jardín a la francesa contrastan con la naturaleza del jardín inglés, pero las transiciones esmeradas de una escena a otra proporcionan una impresión profunda de serenidad. El conjunto muestra que culturas muy diferentes pueden cohabitar y modelos hortícolas muy diversos se enriquecen mutuamente, aumentando lo sorprendente al paseo.
El bellísimo jardín japonés ilustra el atractivo del banquero por el Japón. Empezó la realización de este conjunto a su vuelta de un viaje a Japón y, en su búsqueda de lo auténtico, trajo a artistas nipones que crearon, plantaron y montaron dos casas venidas desde Japón en piezas. Hoy el jardín tradicional y su pueblo japonés se completan con un espacio contemporáneo, un homenaje a la vida y a la obra de Albert-Kahn, realizado en los años hace unos veinte años por el paisajista Fumiaki Takano.
Los céspedes y cortinas de árboles del jardín francés están directamente inspirados por el arte de los jardines del siglo XVII. Un invernadero protege las plantas exóticas frágiles y las antiguas variedades de árboles frutales del vergel están talladas en esferas, serpentinas o pirámides. Los rosales trepadores difunden su perfume refinado, a lo largo de los arcos o enrollados alrededor de los manzanos y los perales.
Un puente rústico instalado sobre una roca artificial domina el jardín inglés y permite admirar sus céspedes ondulados cubiertos de flores. Los meandros del arroyo que corre entre los estanques y saltos de agua, alegran este espacio que posee un encanto bucólico.

Inicio del bosque.
El prado y los bosques dorados, azules y de los Vosgos, imitan paisajes naturales. Nenúfares e iris de agua se pueden admirar en dos estanques, mientras que las hierbas y flores silvestres cohabitan en el prado. El bosque dorado debe su nombre a la hojarasca del otoño de los abedules. Los cedros del Atlas y los grandes árboles de Colorado forman una espesa cortina vegetal en el bosque azul. El bosque de los Vosgos evoca en 3000 metros cuadrados los paisajes de la infancia de Albert-Kahn de Lorena y Alsacia.
Hay hombres que dejan como patrimonio a la Humanidad lugares de gran belleza como estos jardines o colecciones de objetos del pasado como esta extraordinaria colección de placas autocromas y filmes de inicios del siglo XX. Uno de ellos es sin lugar a dudas Albert-Khan.
Albert-Khan, Musée et Jardin. 10, rue du Port. 92100. Boulogne-Billancourt. Teléfono : (33) 01 55 19 28 00.
Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,
Félix José Hernández.