La casa museo de Jean-Jacques Rousseau

Cartas a Ofelia/ Crónicas galas

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Jean-Jacques Rousseau pintado por Maurice-Quentin  de La Tour.

Cubamatinal/ París, 7 de julio de 2012.

Querida Ofelia:

A las puertas de París, la Ciudad de Montmorency (Val-d’Oise), marcada por la estancia fecunda de Jean-Jacques Rousseau en L’Hermitage (1756-1757) luego, en la casa de Le Mont-Louis  (de 1757 a 1762) convertida en  el Musée Jean-Jacques Rousseau, celebra en 2012, el tricentenario del nacimiento del más ilustre de sus habitantes. Fue en  Montmorency donde Rousseau escribió obras mayores como Du Contrat Social, Emile ou de l’Education et Julie ou la Nouvelle Héloïse.

A lo largo de la calle que te lleva del Ayuntamiento de Montmorency a la casa de Rousseau, en unas banderolas verticales verdes atadas a los postes del alumbrado público, aparecen citaciones del gran filósofo del siglo XVIII, pero que hogaño siguen muy vigentes. Te reproduzco tres de ellas:

“Ustedes están perdidos si olvidan que los frutos son de todos y la tierra no pertenece a nadie”.

“Comenzamos a instruirnos al comenzar a vivir”.

“Los hombres no son naturalmente ni reyes, ni grandes, ni cortesanos, ni ricos. Todos han nacido desnudos y pobres, todos están expuestos a las miserias de la vida, a las penas, a los males, a las necesidades, a los dolores de todo tipo”.

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El gabinete de trabajo del filósofo (le donjon).

El museo está constituido por la casa de Jean-Jacques Rousseau (Le Mont-Louis), pequeña casa rural del siglo XVII, el gabinete de trabajo del filósofo (le donjon) situado al fondo  del jardín y La Casa de las Comadres, donde se encuentra la biblioteca.

La casa  y su jardín se visitan como un lugar de memoria. Cada habitación de la austera casa, cada objeto, los muebles muy modestos, grabados o la pintura blanca de las fachadas, evoca la vida cotidiana y las sesiones de trabajo de este hombre a la vez filósofo, escritor, músico y botánico. El jardín y el gabinete en  la “torre” participan al encanto y  la magia del lugar.
Esta es la cuarta casa de los grandes escritores que visitamos en esta semana, de las tres anteriores ya te escribí y de todas puedes encontrar numerosas fotos en mi página de facebook.

Jean-Jacques Rousseau se instaló en Le Mont-Louis con su última compañera Thérèse en diciembre de 1757. En 1762 su libro  Emile ou de l’Education, condenado por el parlamento de París, lo obligó a abandonar precipitadamente la casa el 9 de junio rumbo a Suiza, su tierra natal.

En 1878, la ciudad de Montmorency recibió como legado los muebles que habían pertenecido al filósofo cuando vivía en L’Hermitage.

En 1946 por iniciativa de una asociación de apoyo, El Comité de Le Mont-Luis, la ciudad de Montmorency compró la casa que se encontraba en total abandono. Ginebra, la ciudad natal del  filósofo, financió una parte de los trabajos de restauración.  La casa restaurada acogió el mobiliario que provenía de L’Hermitage y el museo  fue inaugurado el 9 de junio de 1952. Fue certificado como Museo de Francia y recibió en octubre de 2011, la clasificación de  Casa de los Ilustres.

La Casa de las Comadres, llamada  así por Thérèse debido a sus dos inquilinos que se metían en todo lo que no les importaba, fue adquirida por la ciudad en 1974. Cuatro años más tarde fue inaugurada y  hoy cuenta con más de 30 000 libros y documentos que conciernen al filósofo y su siglo, así como también conserva  los archivos históricos de la ciudad.

El Museo presenta en la exposición Rousseau, apasionadamente (hasta el 9 de diciembre de 2012), las piezas más raras de sus colecciones: manuscritos, ejemplares anotados por la mano de Rousseau du Contrat Social y del Discours sur l’origine de l’inégalité, el herbario realizado por la señorita Delessert, el cuadro que representa a Rousseau por Maurice-Quentin de La Tour, la última copia de música del filósofo así como préstamos excepcionales: la copia autógrafa de la Nouvelle Héloïse que Rousseau le ofreció a la esposa de un mariscal de Luxemburgo (Biblioteca de la Asamblea Nacional) y el manuscrito de Les Dialogues que había pertenecido a Condillac (Biblioteca Nacional de Francia).

“Jamás conocí otra felicidad en la vida que la de amar y ser amado”

Rousseau fue un hombre muy bien parecido y brillante filósofo, sin embargo sólo tuvo cinco historias de amor a lo largo de su vida: dos prostitutas italianas, en 1743 cuando fue secretario del embajador de Francia en Venecia; Mme. de Larnage, que fue su amante durante cinco días (él tenía veintiséis años y ella cuarenta y cinco). Pero posteriormente Rousseau escribiría: “Debo a Madame de Larnage el no morir sin haber conocido el placer”. Creo que esta frase no debe de haber sido apreciada por las otras dos compañeras de su vida: Madame de Warens, de la que fue el amante durante cuatro años, y Thérèse Levasseur, la criada iletrada que fue su amante desde 1745 hasta su muerte.

Jean-Jacques Rousseau nació el 28 de junio de 1712 en Ginebra, hijo de Isaac Rousseau, relojero, y de Susana Bernard, la cual murió diez días más tarde.

En 1750 obtuvo el primer premio de L’Academie de Dijon por su Discours sur les sciences et les arts, lo que dará lugar a una gran polémica.

En 1752 compuso Devin du village, intermedio musical presentado enFontainebleau con gran éxito a Louis XV.

En 1753 el gran Maurice-Quentin de La Tour expuso en elSalón de pintura y de escultura el retrato de Jean-Jacques Rousseau.

En 1755 la publicación del Discours sur l’origine et les fondements de l’Inégalité parmi les hommes, provocó una nueva gran polémica, sobre todo con el gran Voltaire.

En 1756 Rousseau abandonó París por Montmorency y se instaló el 9 de abril en L’Hermitage con Thérèse Levasseur y la madre de ella. La casa le fue ofrecida por Madame d’Epinay.

Empezó la redacción de laNouvelle Héloïse. Publicó la Lettre sur la Providence como reacción al poema de Voltaire sobre el desastre provocado por el sismo de Lisboa, lo que desencadenó otra polémica.

El 15 diciembre de 1757, después de romper definitivamente sus lazos de amistad con Madame d’ Epinay, Jean-Jacques Rousseau y Thérèse Levasseur se mudaron para Le Mont- Louis al centro de Montmorency.

En 1758 Rousseau escribió la Lettre à d’Alembert sobre los espectáculos y se opuso al clan de los filósofos.

En 1761 se publicó La Nouvelle Héloïse, fue un éxito sin precedentes.

En 1762 publicó Emile ou de l’éducation y Du contrat social, la primera obra fue condenada por el Parlamento de París, la segunda por el Consejo de Ginebra. Rousseau huyó de Montmorency el 9 de junio y se refugió en Suiza en Yverdon, luego en Motiers con Thérèse Levasseur.

En 1765 Rousseau huyó de Motiers a la Isla San Pedro en el lago de Bienne, pero de allí fue expulsado.

En 1766 se hospedó en Inglaterra en casa del filósofo David Hume y comenzó la redacción de Les Confessions.

En 1767 Rousseau se enfadó con Sorbe. Volvió a Francia y viajó bajo el nombre falso de Trie-Chateau et Lyon.

En 1770 de vuelta a París hizo unas lecturas públicas de Les Confessions.

Entre 1772 y 1776 emprendió la redacción de los Les Dialogues que intentó colocar sobre el altar de Nuestra Señora de París para entregarlo a La Providencia, pero la reja estaba cerrada. Entonces confió su manuscrito a Condillac.

En 1778 trabajó en Rêveries du promeneur solitaire, pero nunca logró terminar esta obra. Después del ataque de un perro, prefirió alejarse de la capital y aceptar la invitación del marqués de Girardin para hospedarse en Ermenonville. El filósofo llegó el 20 de mayo y falleció el 2 de julio. Fue enterradoen el centro del parque en l’Ile des Peupliers.

En 1794 los restos de Rousseau fueron llevados de Ermenonville a París pasando por Montmorency. Después de ser presentado al pueblo en Le Jardin des Tuileries, entró al Pantheon el 11 de octubre. Desde entonces Jean-Jacques Rousseau reposa en paz allí frente a la tumba de Voltaire.

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Dormitorio de Rousseau.

La casa de Rousseau, como la de muchos grandes hombres que brillaron por su inteligencia, es de una sencillez extraordinaria. Son casas cómodas rodeadas por acogedores jardines, casas para vivir, no para mostrar. En Key West, cuando visité la de Ernest Hemingway tuve la misma impresión. Sin embargo he visitado casas de algunos pijos que lo único que les falta es poner un anuncio lumínico que diga (como la de Tony Montana en el célebre filme Scarface): ¡Miren como tengo dinero!

Musée Jean-Jacques Rousseau. 5, Rue Jean-Jacques Rousseau, Montmorency. Teléfono: (33) 01 39 64 80 13.

Un gran abrazo desde la culta Francia, con gran cariño,

Félix José Hernández.

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