As salammalekun, sidi Modesto

Economía/ Cartas a Modesto

hospital pedro borras

Hace cuatro años, otro principe Saudita donó recursos para reparar un hospital infantil que finalmente será demolido. Imagen: Hospital Infantil pedro Borrás Astorga en el Vedado habanero

Cubamatinal/ Quién lo iba decir, Sr. Modesto: ya voy por la misiva cien. En dos semanas más habremos completado los dos años de comercio epistolar.

Por Paulino Alfonso Estévez

La Habana, 3 de mayo/ PD/ Me siento halagado porque ya superé, si no en profundidad, al menos en cantidad, al Apóstol Pablo en su ardua tarea de mostrar el camino a la oveja descarriada.

Esta nueva epístola es motivada por una noticia recientemente publicada como siempre para la prensa extranjera, sobre el otorgamiento de una donación saudita a la finca Castrolandia. Por esta razón, me he preguntado sobre los últimos aproches que Ud. hace con el islamismo wahabita, ya que esta denominación es una de las más estrictas en la religión islámica.

Claro, que conociendo lo munificente de las dadivas sauditas, rápidamente caí en cuenta de por dónde venia las piedras que hacían sonar el río.

No obstante, para explicar esto se hace necesario un pequeño introito de sus relaciones con el Islam.

Desde el año 1963, el castrismo mantiene relaciones con el mundo árabe. Primero prestó a Ben Bella, por entonces recién estrenado presidente de la República de Argelia, una importante ayuda militar. En los años 90, Usted designó al difunto coronel Salas y a su por entonces jefe de despacho, Alcibíades Hidalgo, para formar parte de los asesores militares que viajaron a Bagdad a convencer al hoy difunto Saddam Hussein para que acatara las orientaciones de la ONU y negociara una salida politica.

Como casi todos sabemos, los consejos fueron desoídos por el dictador iraquí.   Estos ejemplos, solo sirven para mostrar dos momentos importantes de las relaciones con el Islam, de las que Ud tuvo conocimiento directo.

Ahora, desde hace varios años, primero su hermano y últimamente Usted, intercambian relaciones cada vez más sólidas, primero con los jeques petroleros y luego con el reino de Arabia Saudita, cuya culminación fue el reciente establecimiento de embajadas entre Riyadh y La Habana.

Una reciente noticia dada a conocer en La Habana -of course, solo para la prensa extranjera- anunció que el reino saudí, a través de uno de sus príncipes, acaba de otorgar a su régimen un crédito US$30 millones para la reparación del acueducto habanero. Este crédito está comprendido en un programa de ayuda que el reino saudita opera para la rehabilitación y mejora de la distribución del precioso liquido a nivel mundial.

Si esto fuera solamente relacionado con el párrafo anterior, no me hubiera movido a escribirle esta nueva carta. Lo que me impulsa a esta en realidad es preguntar sobre este, si este correrá el mismo fin del anterior, otorgado hace cuatro años por otro príncipe real saudita y destinado a la reparación del hospital “Pedro Borrás Astorga”, recientemente declarado para demolición.

Si ya no se va a reconstruir el hospital, ¿donde está el dinero de ese primer donativo? Seria muy saludable conocer el destino final de esa donación, porque aunque todos sabemos que a los sauditas no le interesan US$15 millones, a nosotros los hijos del siboney, sí.

Tenga cuidado con las noticias, a veces suelen generar problemas, Sr. Modesto. Hasta la semana que viene, enemigamente suyo.


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