Cuba es una de las naciones sobre las que más hablamos y sobre las que menos conocemos en todo el mundo. Marcada totalmente, de punta a punta de la isla, por el fantasma del comunismo y de los líderes enigmáticos de izquierda, Cuba es una tierra que invita a descubrirla, desde la historia y las fachadas de otros tiempos, hasta los lugares y su gente. Esto último, lo mejor que siempre ofrece el país caribeño.

Dentro de este caleidoscopio que es Cuba, La Habana es su principal atractivo. ¿Qué no debes perderte en La Habana? Es lo que te contaremos a continuación.

Ese borde de La Habana

Bordeando la ciudad y protegiéndola de las olas está el Malecón. Histórico e icónico como pocos, el Malecón de La Habana es uno de los lugares de obligatoria visita cuando visites la capital de Cuba.

Música a lo lejos, gente caminando todo el día y hasta muy tarde en la noche, personas hablando de forma animada, y sobre todo, dejarte impresionar por el paisaje, por ese abismo del horizonte hecho mar.

El Malecón es el lugar ideal para los atardeceres imperdibles de Cuba.

Choca de frente con el pasado

Sin duda, apenas pisas suelo cubano tendrás un choque frontal con el pasado. Con huellas de un monstruo que ya dejó de existir hace mucho, pero que todavía sigue marcando cada una de las vidas de los ciudadanos cubanos.

Sus coches, sus fachadas, su cultura, parecen envueltos por un aura de tiempos que ya no están. Pero, sin duda, lo mejor es visitar el Hotel Nacional de Cuba, declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, por su concepto histórico de los años 30.

Costoso para alojarte, seguro, pero fantástico para tomar una piña colada o escuchar música en vivo.

A su vez, nunca está de más dejarte impresionar por algo más añejo que los años 30. En los años 20, se construía en Cuba la Plaza de la Revolución, diseñada por Jean-Claude Forestier (francés).

Actualmente alberga en sus lados a la sede del gobierno cubano, pero no deja de ser un escaparate del arte del pasado, en una arquitectura espectacular que mantiene de cabo a rabo su concepto más impresionante.

Finalmente, decir que La Habana es un lugar para recorrer, para dejarte perder por tus calles, conocer su historia, y ver que puedes caminar hasta la media noche y no correrás el riesgo de nada.

Porque La Habana, más allá de todo, es el mejor lugar para desvestirse de los prejuicios.